El presidente letón Edgars Rinkēvičs sostiene que la guerra híbrida rusa contra Europa no es una amenaza futura, sino una campaña que ya está en curso. Gobiernos occidentales atribuyen a Moscú una creciente combinación de sabotajes, ciberataques, interferencias políticas, desinformación y violaciones del espacio aéreo.
Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What evidence and developments are behind Latvian President Edgars Rinkevics’s warning that Russia’s hybrid war against Europe has already b. Article summary: Rinkēvičs’s warning reflects a shift from fearing a future attack to responding to an active, below threshold campaign: Western governments describe a growing Russian pattern of sabotage, cyber operations, influence acti. Topic tags: general web, workflow, api, security, privacy. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, chart
El presidente de Letonia, Edgars Rinkēvičs, ha descrito la guerra híbrida rusa como una realidad presente, no como un escenario hipotético. “No es algo que vaya a empezar en el futuro. Está ocurriendo ahora”, afirmó en agosto al referirse a las operaciones de intimidación y desestabilización contra los países europeos que apoyan a Ucrania.
La advertencia refleja un cambio de enfoque: la preocupación ya no se limita a una posible invasión convencional, sino a una campaña continua que busca presionar a los gobiernos, elevar los costes económicos y de seguridad y poner a prueba la unidad política de Europa sin cruzar necesariamente el umbral de una guerra abierta.
Una revisión del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos señala que funcionarios estadounidenses y europeos atribuyen a Rusia, especialmente desde la invasión de Ucrania en 2022, una campaña sostenida de actividades hostiles. Entre ellas figuran sabotajes, asesinatos, interferencia e influencia política, ciberataques, interferencias de GPS, daños a infraestructuras submarinas críticas y violaciones del espacio aéreo.
Rinkēvičs también ha dicho que la información compartida por agencias de Letonia, Lituania y otros miembros de la OTAN muestra intentos rusos de cometer sabotajes y reducir la seguridad en la región.
El valor de estas tácticas está en su ambigüedad. Un incendio provocado, un ataque informático, una campaña de desinformación o una intrusión con drones puede interrumpir servicios, afectar infraestructuras y generar miedo, al tiempo que deja a Moscú margen para negar su responsabilidad. Esa dificultad para atribuir los hechos con rapidez puede complicar la respuesta política de los aliados.
Los drones baratos y adaptables ofrecen una herramienta para vigilar, hostigar o localizar deficiencias en las defensas sin recurrir de inmediato a armamento convencional. El jefe de las Fuerzas Armadas alemanas, el general Carsten Breuer, ha afirmado que Rusia utiliza sistemáticamente drones para sondear las defensas aéreas europeas y encontrar vulnerabilidades.
La preocupación se concentra especialmente en la vigilancia del espacio aéreo a baja altura, la detección de aparatos pequeños y la coordinación entre radares, sistemas de defensa aérea y medios antidrones. La actividad de drones, por sí sola, no demuestra que Rusia esté preparando un ataque concreto contra infraestructuras críticas europeas. Tampoco hay pruebas públicas suficientes para sostener específicamente que vaya a utilizar “drones ucranianos” con ese fin. La conclusión más sólida es que este tipo de aparatos representa una vulnerabilidad demostrada y una prioridad de planificación para la defensa europea.
Lituania también debate cómo controlar el tránsito de ciudadanos rusos entre la región de Kaliningrado y el resto de Rusia. El sistema de tránsito facilitado procede de medidas de la Unión Europea adoptadas en 2003. El marco contempla un tiempo limitado de viaje; para determinados documentos de tránsito simplificado, el límite establecido es de hasta 24 horas, con excepciones vinculadas a problemas como accidentes, averías, colas fronterizas o condiciones meteorológicas extremas.
El diputado del Seimas y exministro de Defensa Arvydas Anušauskas ha propuesto modificar la legislación fronteriza lituana para reducir a seis horas el tiempo permitido en circunstancias normales. Según su planteamiento, la medida reforzaría la supervisión sin modificar unilateralmente el máximo previsto por la normativa europea.
La propuesta se apoya en un aumento de las infracciones registradas: de 360 en 2024 a 1.493 en 2025. Durante el último año, además, casi 13.000 vehículos con matrículas rusas cruzaron Lituania utilizando documentos de tránsito simplificado. Estas cifras sirven para defender un control más estricto, pero no prueban por sí mismas que quienes utilizan el corredor estén implicados en espionaje o sabotaje.
Informaciones basadas en evaluaciones recientes de inteligencia estadounidense indican que el presidente ruso, Vladímir Putin, podría intentar poner a prueba la determinación de la OTAN durante los próximos años. Los escenarios contemplados irían desde un ciberataque hasta una incursión terrestre de pequeña escala contra un país aliado.
Algunos reportes sitúan la ventana temporal entre el otoño de 2026 y 2029, y consideran que los países bálticos y Polonia serían el escenario más plausible de una provocación limitada. La lógica sería desafiar la aplicación política y militar del artículo 5 de la OTAN —la cláusula de defensa colectiva— sin iniciar necesariamente una guerra convencional de grandes dimensiones.
Sin embargo, estas evaluaciones son juicios de contingencia basados en información clasificada, no predicciones de que vaya a producirse un ataque. La información disponible públicamente tampoco demuestra que Rusia haya tomado la decisión de invadir los Estados bálticos ni que tenga actualmente la capacidad necesaria para una operación de ese alcance. El propio Rinkēvičs ha distinguido entre ambas cuestiones: Moscú podría no estar en condiciones de lanzar ahora una invasión convencional y, aun así, llevar a cabo actividades híbridas hostiles.
Para Letonia, Lituania, Estonia y Polonia, la prioridad es reducir los riesgos colectivos: vigilar de forma coordinada las fronteras y el tránsito hacia Kaliningrado, integrar mejor la defensa aérea y las capacidades antidrones, proteger infraestructuras y cadenas logísticas, y compartir inteligencia con rapidez.
También resulta clave evitar que las diferencias entre normas nacionales creen puntos débiles dentro de la respuesta europea. El objetivo no es presentar una invasión convencional como algo ya iniciado, sino impedir que Rusia encuentre una forma barata, ambigua y políticamente manejable de poner a prueba la cohesión de la OTAN.
Studio Global AI
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El presidente letón Edgars Rinkēvičs sostiene que la guerra híbrida rusa contra Europa no es una amenaza futura, sino una campaña que ya está en curso.
El presidente letón Edgars Rinkēvičs sostiene que la guerra híbrida rusa contra Europa no es una amenaza futura, sino una campaña que ya está en curso. Gobiernos occidentales atribuyen a Moscú una creciente combinación de sabotajes, ciberataques, interferencias políticas, desinformación y violaciones del espacio aéreo.
La actividad de drones estaría sirviendo para detectar puntos débiles en la vigilancia, la defensa aérea a baja cota y los sistemas antidrones de Europa.