El detonante fue un informe de medios surcoreanos según el cual Temasek Holdings, el fondo soberano de Singapur, estaría estudiando invertir directamente en SK Hynix y Samsung Electronics a través de su propio equipo de inversión.
Para los inversores, la posible participación de Temasek funcionó como una validación institucional de los fabricantes surcoreanos de memoria. La lectura dominante fue que sus acciones habían quedado excesivamente penalizadas tras la liquidación del mercado en julio y que la memoria vinculada a la inteligencia artificial seguía infravalorada dentro de esa cadena de suministro.
Pero conviene distinguir entre una noticia de mercado y un acuerdo definitivo. No se anunciaron el importe ni la fecha de la eventual inversión. Además, Temasek negó haber solicitado al Gobierno surcoreano orientación sobre el calendario de una operación.
Por eso, la subida reflejó sobre todo un cambio de expectativas: los operadores anticiparon que el interés de un gran inversor institucional podría atraer más capital hacia el sector, aunque todavía no existía confirmación de una compra.
La noticia llegó en un momento especialmente sensible para SK Hynix. La compañía acababa de completar una cotización de 26.500 millones de dólares en el Nasdaq, un debut que amplió su acceso a inversores internacionales centrados en la inteligencia artificial.
Su principal atractivo es la memoria de alto ancho de banda, conocida como HBM por sus siglas en inglés. Este tipo de memoria es un componente esencial de los aceleradores que utilizan los sistemas avanzados de IA, incluidos los de Nvidia. La apuesta de SK Hynix por esta tecnología durante más de una década le permitió convertirse en uno de los protagonistas del mercado.
En ese contexto, el posible interés de Temasek no creó la tesis alcista sobre SK Hynix, sino que la reforzó. La empresa ya contaba con una historia de crecimiento ligada a la demanda de centros de datos, a la escasez de memoria avanzada y a la expansión de la infraestructura de IA.
El 25 de julio, SK Group y Nvidia anunciaron una iniciativa de infraestructura de inteligencia artificial valorada en más de 500.000 millones de dólares. El proyecto abarca fábricas de IA, centros de datos y un acuerdo de largo plazo para que SK Hynix asegure y desarrolle conjuntamente memoria de nueva generación, incluida la HBM.
El acuerdo aborda una de las limitaciones críticas de los sistemas avanzados de IA: la disponibilidad de memoria especializada. Nvidia señaló que los grandes centros de datos asociados al proyecto podrían comenzar a entrar en funcionamiento en 2027.
Para el mercado, esta relación ofrece a SK Hynix una mayor visibilidad sobre la demanda futura. También contribuye a explicar por qué cualquier señal de interés institucional —como el informe sobre Temasek— tuvo un efecto desproporcionado sobre la cotización.
Los resultados financieros han dado respaldo a la narrativa de crecimiento. SK Hynix registró un beneficio operativo trimestral récord de 19,2 billones de wones, unos 13.500 millones de dólares, un 137% más que un año antes. La empresa atribuyó el impulso a la fuerte demanda de chips para IA y anticipó que el auge podría sostener el crecimiento del mercado de memoria.
Las firmas de análisis también han revisado al alza sus previsiones. Mirae Asset Securities elevó un 43,3% su precio objetivo, hasta 1,37 millones de wones. Sin embargo, las estimaciones están lejos de ser uniformes: los objetivos publicados por firmas surcoreanas oscilaban entre 1,48 millones y 4,7 millones de wones.
Esa brecha revela el principal debate entre los inversores. El mercado reconoce el liderazgo de SK Hynix en HBM y la solidez de la demanda de IA, pero no todos creen que los actuales niveles de precios, márgenes y escasez de suministro puedan mantenerse durante el mismo tiempo.
La reacción de SK Hynix fue la suma de varios factores alcistas: el posible interés de un fondo soberano, el acceso ampliado a capital internacional gracias al Nasdaq, el acuerdo de varios años con Nvidia, la oferta limitada de HBM y unos beneficios en máximos históricos.
Aun así, el salto de la cotización no demuestra que Temasek vaya a invertir. Lo que sí demuestra es que el mercado está dispuesto a reaccionar con rapidez ante cualquier indicio de que los grandes inversores globales siguen considerando estratégica —y potencialmente barata— la memoria necesaria para la inteligencia artificial. La amplia dispersión entre los precios objetivos indica que la discusión sobre la duración del ciclo alcista continúa abierta.