La inversión responde a una carrera por asegurar capacidad de computación, chips, memoria y electricidad antes que los competidores. Las grandes tecnológicas estadounidenses gastaron unos 450.000 millones de dólares en infraestructura en 2025; la cifra podría subir a 900.000 millones en 2026 y 1,4 billones en 2027.
Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What is driving the historic AI investment surge, how much are major U.S. technology companies—including Amazon, Google, and Microsoft—spend. Article summary: The surge is a race to secure scarce AI compute: hyperscalers are building data centres, buying accelerators and memory, and securing power capacity before rivals do. The investment case assumes that enterprise demand fo. Topic tags: general, general web, user generated, news, government. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermar
La inteligencia artificial está desencadenando una carrera industrial de escala histórica. Amazon, Google, Microsoft y otros gigantes de la nube están levantando centros de datos, comprando aceleradores y memoria, y reservando capacidad eléctrica con una prioridad clara: que sus rivales no se adelanten.
El supuesto que sostiene este desembolso es sencillo, aunque arriesgado: la demanda empresarial de modelos de IA y servicios en la nube debería crecer lo suficiente como para generar una rentabilidad adecuada sobre una base de activos enorme y que, además, se deprecia con rapidez.
Las mayores empresas tecnológicas de Estados Unidos gastaron aproximadamente 450.000 millones de dólares en infraestructura durante 2025. Según las estimaciones citadas por The Economist, el gasto podría alcanzar unos 900.000 millones en 2026 y 1,4 billones en 2027, destinados a chips, centros de datos, suministro eléctrico y capacidad relacionada. Estas cifras abarcan la infraestructura tecnológica en sentido amplio, no solo el gasto de capital exclusivamente atribuible a la IA.
A nivel empresarial, Amazon elevó su previsión de inversión en efectivo para 2026 desde unos 200.000 millones hasta aproximadamente 220.000 millones de dólares. La compañía ha señalado que la mayor parte se destinará a respaldar la inteligencia artificial y AWS, su división de servicios en la nube.
Las estimaciones contemporáneas sitúan en alrededor de 700.000-900.000 millones de dólares el gasto de capital conjunto previsto para 2026 de Amazon, Alphabet —la matriz de Google—, Microsoft y Meta. No obstante, las cifras no son perfectamente comparables: las compañías utilizan calendarios fiscales distintos y no siempre definen el gasto de capital de la misma manera.
El efectivo generado por las propias operaciones ya no parece suficiente para financiar por sí solo esta expansión. Goldman Sachs estima que el gasto de capital colectivo de los grandes operadores de centros de datos rondó los 405.000 millones de dólares en 2025, podría subir a unos 750.000 millones en 2026 y acercarse a 1,2 billones en 2027.
La emisión de deuda corporativa con grado de inversión por parte de estos grupos alcanzó unos 108.000 millones de dólares en 2025. Además de mostrar el tamaño del ciclo inversor, el dato indica que los gigantes tecnológicos están recurriendo cada vez más a los mercados de bonos para construir la infraestructura necesaria.
Los servicios relacionados con la IA están generando más ingresos. Sin embargo, el punto central del análisis de The Economist es que ese crecimiento todavía no iguala la aceleración del gasto en infraestructura.
Una parte importante de la monetización sigue integrada en otras líneas de negocio: consumo de servicios en la nube, suscripciones de productividad, mejoras en la publicidad o proyectos piloto empresariales. Por eso, aún resulta difícil medir con precisión cuánto dinero genera la IA por sí misma y qué margen deja.
La pregunta no es únicamente cuánto factura un asistente o una aplicación concreta. También importa si esos ingresos compensan el coste de renovar continuamente los chips, ampliar los centros de datos, contratar energía y mantener redes capaces de procesar cargas de trabajo cada vez mayores.
Las cifras que circulan sobre la inversión en IA pueden parecer contradictorias porque no miden lo mismo. Goldman Sachs calcula que la inversión mundial relacionada con la IA podría rondar 1 billón de dólares en 2026, de los cuales unos 581.000 millones corresponderían a Estados Unidos. Su estimación incluye inversión privada y actividad internacional, no solo el gasto físico de las grandes tecnológicas estadounidenses.
En cambio, la previsión de 900.000 millones de dólares se refiere al gasto de las mayores empresas tecnológicas estadounidenses en la infraestructura física que sostiene la IA durante 2026. Por tanto, no debe confundirse con el total mundial de inversión en IA ni con todo el gasto corporativo en tecnologías de la información.
El auge de la infraestructura se traduce directamente en una mayor demanda de aceleradores de IA, redes, almacenamiento y memoria. La organización World Semiconductor Trade Statistics (WSTS) proyectó inicialmente que el mercado mundial de semiconductores alcanzaría 1,51 billones de dólares en 2026, un crecimiento del 90 %. La memoria sería el principal motor, con un aumento aproximado del 250 % y unos ingresos superiores a 800.000 millones.
Omdia, por su parte, estimó un crecimiento del 94,1 % en los ingresos mundiales de semiconductores durante 2026, impulsado por una demanda de IA que supera la oferta de memoria DRAM y NAND.
También existe una previsión posterior de WSTS, basada en los datos del segundo trimestre, que eleva el mercado de 2026 a unos 1,655 billones de dólares —un crecimiento aproximado del 108 %— y calcula unos 2,1 billones para 2027. Son revisiones de distintas fechas y metodologías; no conviene mezclarlas con la previsión anterior de 1,51 billones como si fueran una única estimación.
La demanda de infraestructura de IA es real y ya está transformando las cadenas de suministro de chips, memoria, energía y centros de datos. Lo que aún está por demostrar es si las aplicaciones de IA pueden generar ingresos, márgenes y mejoras de productividad duraderos con la suficiente rapidez.
Si la monetización alcanza a la inversión, el ciclo podría terminar justificándose. Si no, las empresas podrían enfrentarse a una menor rentabilidad en la nube, exceso de capacidad, mayor presión por el servicio de la deuda y una fuerte corrección en la valoración de los activos vinculados a la IA.
Studio Global AI
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La inversión responde a una carrera por asegurar capacidad de computación, chips, memoria y electricidad antes que los competidores.
La inversión responde a una carrera por asegurar capacidad de computación, chips, memoria y electricidad antes que los competidores. Las grandes tecnológicas estadounidenses gastaron unos 450.000 millones de dólares en infraestructura en 2025; la cifra podría subir a 900.000 millones en 2026 y 1,4 billones en 2027.
Amazon elevó su previsión de gasto de capital en efectivo para 2026 de unos 200.000 millones a aproximadamente 220.000 millones de dólares, principalmente para respaldar la IA y AWS.