Su masa, cercana a 2,37 GeV, se encuentra dentro del intervalo previsto por los cálculos de cromodinámica cuántica en red —aproximadamente entre 2,3 y 3,0 GeV— para el glueball pseudoscalar más ligero.
La colaboración también identificó un patrón de propiedades compatible con una partícula pseudoscalar de naturaleza gluónica: una producción considerable en desintegraciones radiativas de J/ψ, varios modos hadrónicos observados recientemente, semejanzas en sus desintegraciones con las del ηc, anchuras parciales individuales estrechas y una fuerte supresión de desintegraciones radiativas que incluyen ω o φ. Estos últimos canales podrían delatar un contenido ordinario de quarks no extraños o extraños, respectivamente.
El resultado más reciente y particularmente relevante fue la búsqueda del decaimiento X(2370) → K*(892)⁰K̄⁰ + su conjugado de carga, realizada mediante el proceso J/ψ → γK⁰ₛK⁰ₛπ⁰.
BESIII no encontró evidencia de ese modo de desintegración y estableció, al 90 % de nivel de confianza, el límite superior:
La supresión del canal K* K̄ indica que X(2370) se comporta como un singlete de sabor. De hecho, sería el primer hadrón ligero singlete de sabor observado por encima de 1 GeV/c².
La lógica es importante: los gluones tienen carga de color, pero no poseen sabor de quark. Por eso, un glueball debería ser un singlete de sabor y no comportarse como un mesón convencional formado por combinaciones de quarks, como uū + dd̄ o ss̄. La ausencia del canal K* K̄ constituye una prueba más específica que limitarse a comparar proporciones de desintegración, que pueden ser difíciles de interpretar.
BESIII ha formulado su conclusión con cautela. La colaboración sostiene que la explicación más natural y completa de la masa, los números cuánticos, la producción y los distintos modos de desintegración es una componente dominante del glueball 0⁻⁺ más ligero.
Eso no equivale a demostrar que X(2370) sea un estado compuesto literalmente por gluones y sin ninguna mezcla con quarks. El propio análisis permite la posible presencia de una pequeña componente c c̄. Por tanto, la afirmación científica es que X(2370) está dominada por un glueball, no que sea necesariamente un estado de gluones perfectamente puro.
En la cromodinámica cuántica (QCD), la teoría que describe la interacción fuerte, los gluones no solo transmiten la fuerza entre quarks: también interactúan entre sí. Los glueballs serían una consecuencia directa de esa propiedad, algo que los distinguiría de los fotones de la electrodinámica ordinaria, que no interactúan consigo mismos de la misma manera. Observar uno proporcionaría una prueba de baja energía de una predicción central de la QCD.
También supondría identificar una clase de materia sin precedentes: un hadrón constituido principalmente por bosones portadores de fuerza, y no por quarks.
El anuncio de Natal culminó unos 15 años de trabajo de BESIII sobre X(2370), dentro de una búsqueda internacional de glueballs que se prolonga desde hace casi medio siglo. El resultado reúne predicciones de la QCD en red, desarrollo de aceleradores, operación del detector, recopilación de datos y análisis realizados por varias generaciones de investigadores.
La interpretación más prudente es que BESIII ha presentado hasta ahora la evidencia experimental más clara de una partícula dominada por un glueball. La fuerza del argumento está en la convergencia de varios indicios: la masa esperada, los números cuánticos 0⁻⁺, el entorno de producción rico en gluones, los múltiples modos de desintegración y el comportamiento de singlete de sabor.
En otras palabras, X(2370) encaja cada vez mejor con el glueball pseudoscalar más ligero, pero la evidencia no debe describirse como una demostración absoluta de que en su interior no existe ningún componente de quarks.