
Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What did President Donald Trump say in a Fox News phone interview about bombing Oman if it interfered with U.S. efforts concerning negotiati. Article summary: Trump said, “If Oman gets in the way, we’ll bomb the s--- out of them,” framing Oman’s Strait of Hormuz talks with Iran as a possible obstacle to a U.S.-Iran deal. He also said the United States had a direct backchannel . Topic tags: general, news, general web. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts with fake numbers
La crisis del estrecho de Ormuz escaló el 17 de agosto de 2026, cuando el presidente estadounidense Donald Trump amenazó con bombardear Omán si el país del golfo se interponía en los esfuerzos de Washington para alcanzar un acuerdo con Teherán.
Trump hizo la advertencia en una entrevista telefónica con Trey Yingst, corresponsal de Fox News. Al ser preguntado por las conversaciones paralelas entre Irán y Omán, respondió: «Si Omán se interpone, lo bombardearemos de lo lindo», empleando una expresión vulgar en inglés. Según los reportes, se refería a las negociaciones entre Mascate y Teherán sobre la gestión y la reapertura del estratégico paso marítimo.
El mandatario también afirmó que Estados Unidos había establecido un canal de comunicación directo y secreto con la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC, por sus siglas en inglés), una poderosa institución de seguridad iraní. Al mismo tiempo, exigió que Irán se rindiera y aseguró que no tenía un calendario fijo para alcanzar un acuerdo: «No tengo prisa».
La amenaza fue planteada de forma condicional: Trump presentó una posible acción militar como respuesta a que Omán obstaculizara los objetivos estadounidenses en las negociaciones con Teherán. Sin embargo, Omán no estaba llevando a cabo las mismas conversaciones que Washington. El país negociaba por separado con Irán un posible arreglo para permitir el tránsito de buques comerciales por el estrecho de Ormuz.
Esto enfrenta dos vías diplomáticas distintas. El acuerdo entre Irán y Omán podría otorgar a Teherán un papel importante en el control de los barcos que entran al golfo, mientras que Estados Unidos ha insistido en que el paso está bajo su control y busca un acuerdo separado con Irán.
La revelación sobre el canal paralelo sugiere que Washington se comunicaba directamente con la IRGC mientras Omán intentaba ejercer su tradicional papel de intermediario. Los reportes disponibles no identifican a las personas implicadas ni precisan el formato, el alcance o la autoridad negociadora de ese canal.
La disposición de Trump a esperar sin un plazo definido contrasta con el tono de sus exigencias públicas. Su llamado a que Irán «ize la bandera blanca de la rendición» describe el proceso en términos de presión y capitulación, no como una señal clara de compromiso inminente.
Trump ha presentado como objetivo central de Estados Unidos impedir que Irán obtenga un arma nuclear. Por separado, ha dicho que, después de derrotar a Irán, podría declarar el estrecho de Ormuz territorio estadounidense «muy pronto». Teherán rechazó esa afirmación por considerarla jurídicamente y políticamente insostenible.
Las dos posiciones apuntan a metas diferentes. La primera es un objetivo de seguridad centrado en la capacidad nuclear iraní. La segunda es una reivindicación mucho más amplia sobre una vía marítima internacional estratégica, por la que antes de la crisis circulaba aproximadamente una quinta parte de los envíos mundiales de petróleo y gas.
La información disponible no indica que el acuerdo propuesto entre Irán y Omán transfiriera la soberanía del estrecho a uno de los dos países. Los reportes describen una ruta comercial negociada y mecanismos para gestionar el tráfico marítimo.
Irán y Omán afirmaron que habían llegado a un entendimiento sobre las coordenadas geográficas de una ruta comercial propuesta y que preparaban un anuncio conjunto. Reportes posteriores describieron el corredor como temporal —con una posible duración de entre dos y cuatro meses— y señalaron que podría atravesar aguas territoriales iraníes, lo que daría a Teherán control sobre el tráfico de entrada al golfo.
Medios vinculados al Estado iraní añadieron que el arreglo impediría el paso de buques estadounidenses e israelíes y contemplaría sanciones para quienes incumplieran las reglas. Esos detalles proceden de fuentes estatales o cercanas al Estado iraní y no fueron presentados como una posición acordada por Washington.
Para Teherán, el acuerdo de la ruta no bastaba por sí solo para reabrir completamente Ormuz. Funcionarios iraníes dijeron que Estados Unidos debía levantar primero su bloqueo naval y las sanciones, retirar sus fuerzas militares de la región, detener los ataques, desbloquear activos iraníes y pagar compensaciones por los daños de guerra.
Irán también negó mantener negociaciones directas con Washington mientras no se cumplieran sus condiciones. Según su versión, los mensajes se transmitían mediante intermediarios.
La importancia de Omán no se limita a su ubicación. El país bordea el lado sur del estrecho de Ormuz y durante años ha actuado como intermediario diplomático entre Washington y Teherán. Su posición le da un papel práctico en cualquier acuerdo de navegación y, al mismo tiempo, le permite transmitir mensajes entre gobiernos que niegan estar negociando directamente.
Por eso la amenaza de Trump tiene un peso especial. Una advertencia militar contra Omán podría debilitar al intermediario mejor situado para comunicarse con ambas partes y, además, poner en riesgo a un país involucrado en el diseño de la ruta propuesta. El resultado sería hacer más difícil una reapertura negociada justo cuando Washington, Teherán y Mascate impulsan planes que se superponen, pero no coinciden.
Las consecuencias potenciales van más allá de la región. El estrecho de Ormuz es uno de los principales cuellos de botella energéticos del mundo: antes de la crisis, por sus aguas pasaba aproximadamente una quinta parte de los cargamentos globales de petróleo y gas natural licuado. La reanudación del tráfico dependerá no solo de la ruta técnica que Irán y Omán han discutido, sino también de los desacuerdos pendientes sobre las sanciones, el bloqueo naval, la presencia militar estadounidense, las compensaciones y quién tendrá autoridad sobre el acceso al paso marítimo.
Studio Global AI
Esta página incluye una respuesta respaldada por fuentes que puede continuar dentro de Studio Global.
En una entrevista telefónica con Fox News el 17 de agosto de 2026, Donald Trump amenazó con bombardear Omán si, a su juicio, obstaculizaba los esfuerzos de Estados Unidos para alcanzar un acuerdo con Irán.
En una entrevista telefónica con Fox News el 17 de agosto de 2026, Donald Trump amenazó con bombardear Omán si, a su juicio, obstaculizaba los esfuerzos de Estados Unidos para alcanzar un acuerdo con Irán. Irán y Omán dijeron que habían acordado las coordenadas de una ruta comercial por el estrecho de Ormuz, pero Teherán sostuvo que la reapertura completa también exigía concesiones de Washington.
El estrecho es un punto estratégico para la energía mundial: antes de la crisis, por él transitaba aproximadamente una quinta parte de los cargamentos globales de petróleo y gas natural licuado.