Con esa cifra, la operación estadounidense adelantó a TSMC Nanjing y pasó a ser la mayor contribuyente individual al beneficio exterior de la compañía. La filial japonesa Japan Advanced Semiconductor Manufacturing (JASM), que opera una fábrica en Kumamoto y está participada en un 73% por TSMC, también entró en beneficios, aunque a una escala mucho menor: ganó NT$951 millones en el primer trimestre tras iniciar la producción en volumen a finales de 2024.
La explicación central no es solo que Arizona fabrique chips avanzados, sino que sus fábricas están empezando a alcanzar una escala comercial significativa. La producción de 4 nm aumentó para atender los pedidos de clientes estadounidenses líderes, incluidos grandes compradores de chips para IA y computación de alto rendimiento.
Cuando una fábrica nueva produce poco, sus costes de construcción, personal, equipos y puesta en marcha pesan mucho sobre cada oblea. A medida que aumenta la utilización, esos costes fijos se distribuyen entre un número mayor de unidades. Ese efecto de escala, junto con una combinación de productos de mayor valor, ayudó a que Arizona pasara de la fase de arranque a una etapa de generación de beneficios mucho más visible.
TSMC ha descrito la demanda de chips de IA como fuerte y con visibilidad de varios años. La dirección también citó los progresos operativos en Arizona al justificar su decisión de ampliar el compromiso de inversión en Estados Unidos.
El avance no fue lineal. Arizona registró un beneficio de NT$17.259 millones en el segundo trimestre, frente a aproximadamente NT$18.807 millones en el primero: una caída secuencial del 8,2%.
La principal explicación señalada fue el aumento de la depreciación, a medida que nuevos equipos y activos productivos comenzaron a entrar en servicio. En otras palabras, el descenso parece reflejar la forma en que se reconocen los costes durante la ampliación de capacidad, más que un desplome de la demanda de chips de IA.
Hay, además, una cautela importante al interpretar las cifras. El resultado reportado del primer trimestre incluyó aproximadamente NT$16.900 millones de ingresos por inversiones. Por ello, el beneficio semestral de la subsidiaria no debe tratarse como una medida exacta del beneficio operativo de las fábricas ni como un nivel recurrente garantizado.
La respuesta corta es: probablemente sí en términos estratégicos, pero no necesariamente al nivel ni al ritmo observados en el primer semestre de 2026.
Una mayor utilización de las fábricas, una mezcla favorable de nodos avanzados y la continuidad de la demanda de IA pueden mantener a Arizona en terreno positivo. Sin embargo, las nuevas fábricas estadounidenses afrontan costes fijos elevados, gastos de construcción y operación, y una depreciación creciente antes de alcanzar rendimientos y niveles de utilización maduros.
TSMC ha advertido que la expansión de sus fábricas en el extranjero podría reducir su margen bruto consolidado en aproximadamente 2–3 puntos porcentuales en las primeras etapas; el impacto podría ampliarse posteriormente. Por separado, la introducción inicial de la tecnología de 2 nm también ejercerá presión sobre los márgenes.
El calendario tecnológico de Arizona contempla pasar de la producción actual de 4 nm a 3 nm en 2027 y a procesos de aproximadamente 2 nm alrededor de 2028. Esos nodos pueden elevar los ingresos por oblea y mantener la relevancia de Arizona para los clientes que necesitan los chips más avanzados.
Pero cada transición tecnológica implica una nueva curva de aprendizaje del rendimiento, inversiones en equipos, depreciación y gastos de puesta en marcha. Por eso, los beneficios podrían avanzar con altibajos en lugar de seguir una trayectoria ascendente constante.
TSMC añadió otros US$100.000 millones a su plan de inversión en Arizona, elevando el compromiso total previsto en Estados Unidos a US$265.000 millones. La inversión proporciona una base para aumentar la escala a largo plazo, pero también amplía el capital que las futuras ganancias deberán compensar con un rendimiento adecuado.
Arizona se convirtió en el líder de beneficios exteriores de TSMC porque el volumen impulsado por la IA y el exitoso aumento de la producción de 4 nm compensaron la desventaja inicial de costes de una fábrica nueva.
La operación parece encaminada a seguir siendo valiosa y rentable, pero las cifras del primer semestre no deben interpretarse como un punto de referencia estable. El aumento de la depreciación y las sucesivas ampliaciones hacia 3 nm y 2 nm harán que la rentabilidad de Arizona siga siendo sensible al ritmo de producción, al rendimiento de los procesos y a la evolución de la demanda de chips de IA.