Durante 2026, la matriz de Google también ha emitido deuda en francos suizos, libras esterlinas, euros, dólares canadienses y yenes, una muestra de que la diversificación de monedas y de bases inversoras forma parte de una estrategia deliberada.
A comienzos de año, Alphabet completó además una captación global de 31.510 millones de dólares, que incluyó un inusual bono denominado en libras esterlinas con vencimiento a 100 años. En los 12 meses anteriores, Alphabet y Amazon habían emitido conjuntamente unos 60.000 millones de dólares en bonos y en varias divisas, en un contexto en el que las grandes empresas de servicios en la nube necesitan financiar centros de datos, semiconductores y otra infraestructura vinculada a la IA más allá del efectivo que generan internamente.
El libro de órdenes de 115.000 millones de dólares para la emisión estadounidense indica que los inversores siguen mostrando un fuerte interés por el crédito de Alphabet. Esa recepción puede dar a la compañía margen para negociar condiciones competitivas en mercados regionales más pequeños.
Pero la demanda de la emisión estadounidense no garantiza que el bono australiano vaya a recibir el mismo volumen de órdenes ni que Alphabet consiga diferenciales idénticos. El resultado dependerá de factores como el plazo, el rendimiento ofrecido, la liquidez y la oferta disponible en el mercado australiano cuando se lance la operación.
Una emisión inaugural de Alphabet reforzaría el papel de Australia como fuente de financiación para grandes empresas internacionales y ofrecería a los inversores locales un nombre tecnológico poco habitual y con una elevada calidad crediticia.
El contexto del mercado ya es especialmente favorable. Las emisiones Kangaroo de compañías extranjeras habían alcanzado alrededor de 60.000 millones de dólares australianos —unos 42.000 millones de dólares estadounidenses— hasta finales de julio, un récord y aproximadamente un 40 % más que en el mismo periodo de 2025.
La tendencia refleja una búsqueda más amplia de fuentes de financiación, impulsada por el auge de la inversión en IA y por las mayores necesidades de endeudamiento en distintos mercados. También muestra que los emisores internacionales están dispuestos a mirar más allá de los grandes mercados tradicionales de deuda.
Por ahora, Alphabet solo ha anunciado o comercializado la intención de explorar esta emisión. No se conocen aún el importe final, los vencimientos definitivos, los cupones ni el tamaño del libro de órdenes. La importancia de la noticia está, por tanto, tanto en el bono potencial como en la estrategia que representa: financiar la expansión de la IA mediante una presencia cada vez más amplia en los mercados de deuda internacionales.