Sus fundadores, Dean Leitersdorf y Moshe Shalev, podrían convertirse en multimillonarios con la venta, ya que, según estimaciones del sector, controlan cerca del 64 % del capital de la empresa . Detrás de Decart están inversores de la talla de Nvidia y Sequoia Capital
. De hecho, Nvidia también presentó una oferta por la startup —incluso por un monto mayor—, pero los fundadores y Sequoia se inclinaron por Anthropic
.
Si la operación se concreta, los cerca de 100 empleados de Decart se integrarían en el área de inferencia y rendimiento de Anthropic . La empresa estadounidense, que hasta ahora no tenía presencia directa en Israel (operaba con representantes de ventas desde Irlanda), sentaría las bases de un centro de desarrollo en el país, probablemente en Tel Aviv
.
La motivación principal de Anthropic es abaratar el costo de la inteligencia artificial. Entrenar y mantener modelos como Claude requiere una capacidad de cómputo enorme, y esa es una de las partidas de gasto más abultadas para la compañía. La tecnología de Decart permite usar los chips de manera mucho más eficiente, con lo que se reduce ese gasto directo y se puede atender la creciente demanda sin necesidad de hacer inversiones faraónicas en infraestructura .
Además, el momento de la compra no es casual. Anthropic se encuentra en plena preparación de su Oferta Pública Inicial (IPO), que los analistas sitúan a las puertas de la adquisición —incluso se menciona un plazo de semanas tras el anuncio . Para los inversores que evaluarán la compañía en Bolsa, la capacidad de Anthropic de controlar sus costes de cómputo y ofrecer márgenes atractivos es un factor determinante. Adquirir una solución probada (y respaldada por Nvidia) en lugar de desarrollarla internamente acelera el proceso y envía una señal de disciplina financiera
.
La compra de Decart es, en muchos sentidos, un movimiento para fortalecer la narrativa del IPO. Anthropic ya recaudó 65.000 millones de dólares en una ronda de financiación previa , y la adquisición de una empresa de optimización de chips muestra a los potenciales accionistas que la compañía está resolviendo su problema más caro con inteligencia, no solo gastando más.
También pone a prueba hasta dónde está dispuesta a llegar la empresa para hacerse con talento y tecnología escasos: la oferta de Anthropic se impuso a la de Nvidia, que es el fabricante de chips más importante del mundo . Esa ambición, acompañada de un discurso de eficiencia, puede ser bien recibida en el mercado si va acompañada de resultados.
Por último, establecer un centro de I+D en Israel le da a Anthropic acceso a un ecosistema tecnológico de primer nivel, con una cantera de ingenieros e investigadores a la que hasta ahora no tenía acceso directo .