Andréi Klepach, economista jefe de la Corporación Estatal VEB.RF (Vnesheconombank), el banco de desarrollo clave del Kremlin, ofreció una evaluación pública contundente en el Club Nikitsky el 14 de agosto de 2026:
"No ganaremos esta guerra de desgaste. Tenemos la ilusión de que la economía puede aguantar para siempre, pero el daño de los ataques, las sanciones y el bloqueo tecnológico se está convirtiendo en una barrera macroeconómica importante."
Los analistas consultados por CNBC y otros medios no esperan que el estrés económico por sí solo ponga fin a la guerra . Razones clave:
La cifra del 1,3% del PIB en el segundo trimestre no es un signo de salud; refleja un rebote limitado impulsado por el sector de defensa tras una contracción, ocultando una economía profundamente bifurcada. Klepach —hablando desde el interior del propio banco estatal del Kremlin— ha concluido públicamente que Rusia no puede ganar una guerra de desgaste contra una Ucrania respaldada por Occidente, que los sectores civiles se están derrumbando y que se acerca una crisis social. Sin embargo, la mayoría de los analistas consideran que la presión económica por sí sola es poco probable que obligue a Moscú a cambiar de rumbo; sería necesario combinarla con una presión militar sostenida, una aplicación más estricta de las sanciones y una mayor reducción de los ingresos para crear una situación verdaderamente insostenible .