En EE.UU., el rechazo a los centros de datos de IA escala a nivel nacional: 142 protestas coordinadas en 42 estados el 18 de julio de 2026, un 71% de oposición local (Gallup) y más de 75 proyectos por valor de 130 mil... En Asia, el malestar público era casi inexistente hasta febrero de 2026, cuando más de 50 reside...
Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What explains the contrasting public attitudes toward data centre buildouts between the United States and Asia, what specific protests and c. Article summary: Public attitudes toward data centre buildouts are sharply divergent: in the United States, opposition has escalated into a nationwide political movement driven by water use, electricity costs, noise, and land-use grievan. Topic tags: general, news, general web, user generated. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts w
En 2026, los estadounidenses salieron a las calles en cifras que sorprendieron a la industria tecnológica. El 18 de julio, el grupo HumansFirst organizó 142 protestas en 42 estados —la primera acción coordinada a nivel nacional contra la infraestructura de centros de datos de IA, dirigida a proyectos de Meta, Alphabet, Amazon, Microsoft y xAI . Ese mismo mes, una encuesta de Gallup reveló que el 71% de los estadounidenses se oponía a tener un centro de datos en su área local, y el 48% se manifestaba firmemente en contra
. Solo el 14% lo apoyaría
.
Al otro lado del Pacífico, el panorama era muy diferente. En la mayor parte de Asia, la rápida construcción de centros de datos para impulsar el auge de la IA generó poco ruido público, hasta febrero de 2026, cuando más de 50 residentes de Gelang Patah, Johor (Malasia), se reunieron frente a una obra de un proyecto de la china Zdata Technologies . Exigían el fin de la contaminación por polvo, compensación por los impactos en la salud y expresaban su temor por el suministro de agua. Fue la primera protesta contra un centro de datos en el país .
¿Qué explica esta marcada divergencia? ¿Y qué lecciones advierte la experiencia estadounidense para Asia, cuya cartera de infraestructura alcanza un récord de 26,5 GW ?
La diferencia fundamental no es que los centros de datos en EE.UU. sean físicamente más dañinos. Es institucional y política.
EE.UU. cuenta con una fuerte autoridad local en materia de uso del suelo, una cultura de protesta cívica activa y una baja confianza pública en las grandes empresas tecnológicas, todo lo cual convierte las ansiedades por los recursos en acción política organizada. En Asia, muchos gobiernos centralizan las decisiones sobre el uso del suelo, limitan la consulta pública, presentan los centros de datos como proyectos de competitividad nacional y se benefician de unos medios de comunicación independientes y una sociedad civil más débiles . Sin embargo, como demuestra el caso de Malasia, una vez que las tensiones sobre los recursos se vuelven visibles, el descontento puede aflorar rápidamente incluso en contextos menos activistas.
La lista de quejas es concreta y está respaldada por encuestas.
El consumo de agua es el temor más citado . Los centros de datos utilizan enormes volúmenes de agua para refrigeración. En Johor (Malasia), se descubrió que 47 centros de datos consumen aproximadamente 675 millones de litros de agua al día, suficiente para llenar 270 piscinas olímpicas .
La contaminación del aire y acústica le siguen de cerca. Los generadores diésel de respaldo, los ventiladores de refrigeración que funcionan 24/7 y el polvo de la construcción degradan la calidad de vida de los vecinos. En el condado de Washtenaw (Míchigan), los residentes presentaron una demanda colectiva por un ruido que superaba los 50-62 dB, muy por encima de las directrices nocturnas de la OMS .
El aumento de las tarifas eléctricas y la tensión en la red son grandes temores: que la enorme demanda de electricidad dispare las tarifas residenciales y provoque apagones . La pérdida de tierras de cultivo es otro punto de conflicto, ya que las instalaciones se ubican en terrenos agrícolas o rurales con escasa participación local
.
Puntos de inflexión notables en 2026:
Las consecuencias políticas han sido dramáticas. La oposición se ha convertido en uno de los pocos temas que unen a un país profundamente polarizado . Los votantes han lanzado campañas de destitución contra los funcionarios locales que aprueban proyectos
. Al menos 75 proyectos de centros de datos por valor de más de 130.000 millones de dólares se retrasaron o cancelaron solo en los primeros tres meses de 2026
. Los grupos de oposición activos se dispararon de 396 a finales de 2025 a 833 en marzo de 2026, abarcando 49 estados
.
Sorprendentemente, solo el 8% de los opositores estadounidenses vive realmente cerca de un centro de datos, según una encuesta de Milltown Partners . La oposición se ha nacionalizado.
La cartera de centros de datos de la región APAC alcanzó un récord de 26,5 GW en el primer semestre de 2026, con Malasia superando a Singapur como el centro de más rápido crecimiento . La cartera ahora comprende 4,8 GW en construcción y 21,7 GW en planificación . Pero la presión sobre los recursos se está volviendo visible.
La protesta de febrero de 2026 en Iskandar Puteri, Johor, involucró a 50 residentes que afirmaban representar a 1.000 hogares de cuatro urbanizaciones . Sus preocupaciones: la contaminación por polvo de la construcción, los riesgos para la salud y el temor de que la instalación afectara su suministro de agua . El proyecto —un complejo de 300 megavatios— se estaba construyendo a menos de un kilómetro de las viviendas .
En respuesta, el gobierno del estado de Johor tomó medidas. Clasificó los centros de datos de nivel 1 y 2 como grandes consumidores de agua, detuvo nuevas aprobaciones para esa categoría y comenzó a exigir a los nuevos proyectos que revelaran su fuente de electricidad . En Selangor, el estado más rico de Malasia, el debate sobre la carga para las comunidades se ha politizado
.
Esa es la misma dinámica que escaló en EE.UU.
A medida que se acelera la construcción de centros de datos en Asia, la experiencia estadounidense ofrece cinco lecciones claras.
Lección 1: La transparencia de los recursos no puede esperar. La reacción en EE.UU. se aceleró porque las comunidades se enteraron del consumo de agua y electricidad después de que se aprobaran los proyectos. Los gobiernos asiáticos deberían exigir la divulgación pública del uso del agua, la demanda de energía y las emisiones antes de la concesión de permisos.
Lección 2: La participación comunitaria temprana y significativa es más barata que la gestión de crisis. En EE.UU., la oposición pasó de las disputas locales de zonificación a protestas nacionales en dos años . Los gobiernos asiáticos deberían establecer mecanismos formales de consulta comunitaria. Ignorar el consentimiento local conduce a retrasos y cancelaciones de proyectos por valor de miles de millones
.
Lección 3: Tratar los centros de datos como infraestructura pública, no como bienes raíces privados. Los analistas sostienen que el Sudeste Asiático debería planificar los centros de datos a nivel de sistema —integrados con las redes eléctricas nacionales, los sistemas hídricos y los planes de uso del suelo— en lugar de proyecto por proyecto . El mosaico de aprobaciones a nivel de condado en EE.UU. creó incoherencia y conflictos.
Lección 4: Anticiparse al punto de inflexión NIMBY. Solo el 8% de los opositores estadounidenses vive realmente cerca de un centro de datos, y sin embargo la oposición es nacional . En Asia, la brecha entre la ansiedad por los recursos y la protesta puede ser estrecha. La protesta de febrero de 2026 en Malasia —50 residentes que decían representar a 1.000 hogares— muestra la misma dinámica que escaló en EE.UU.
.
Lección 5: Los argumentos de competitividad nacional se están desgastando. Los gobernadores estadounidenses vendieron inicialmente los centros de datos como desarrollo económico, pero ahora se enfrentan a elecciones de destitución . Los gobiernos asiáticos no deberían confiar únicamente en la narrativa de la "carrera de la IA" para justificar los proyectos. Las poblaciones locales exigirán beneficios tangibles y protecciones ambientales medibles.
La reacción contra los centros de datos en EE.UU. no surgió de la nada. Fue alimentada por la falta de transparencia, un débil consentimiento local y la percepción de que los costos de la infraestructura de IA estaban siendo asumidos por las comunidades mientras los beneficios fluían hacia corporaciones lejanas. Asia no es inmune a esas dinámicas. La primera protesta de Malasia en 2026 es casi con toda seguridad no la última.
Studio Global AI
Esta página incluye una respuesta respaldada por fuentes que puede continuar dentro de Studio Global.
En EE.UU., el rechazo a los centros de datos de IA escala a nivel nacional: 142 protestas coordinadas en 42 estados el 18 de julio de 2026, un 71% de oposición local (Gallup) y más de 75 proyectos por valor de 130 mil...
En EE.UU., el rechazo a los centros de datos de IA escala a nivel nacional: 142 protestas coordinadas en 42 estados el 18 de julio de 2026, un 71% de oposición local (Gallup) y más de 75 proyectos por valor de 130 mil... En Asia, el malestar público era casi inexistente hasta febrero de 2026, cuando más de 50 residentes en Gelang Patah, Johor (Malasia), protagonizaron la primera protesta contra un centro de datos en el país, quejándos...
La diferencia no es física sino institucional: en EE.UU., el poder local de zonificación y una sociedad civil activa convierten las quejas en acción política.