1. Una reclamación conjunta de 4.000 millones de dólares en oro congelado. Ambas partes acordaron trabajar juntas para recuperar los activos de reserva internacional de Venezuela depositados en el Banco de Inglaterra: aproximadamente 31 toneladas métricas de lingotes de oro . Los fondos se destinarían a la reconstrucción tras los terremotos de junio, así como a la recuperación del impacto de las sanciones estadounidenses
. Esto supuso una muestra de unidad sorprendente en torno a un activo que el Reino Unido había congelado desde 2018, alegando el no reconocimiento del gobierno del expresidente Nicolás Maduro
.
2. El compromiso de renovar el Tribunal Supremo desde cero. El acuerdo incluía un compromiso específico para "renovar por completo" el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), lo que en la práctica implicaba reemplazar a todos sus magistrados y reiniciar el proceso de nombramiento judicial . Esta era una demanda central de la oposición, destinada a despolitizar un poder judicial visto durante mucho tiempo como alineado con el gobierno socialista .
Las conversaciones no se produjeron en el vacío. El 24 de junio de 2026, dos grandes terremotos sacudieron el noroeste y el centro de Venezuela con solo 30 segundos de diferencia: un sismo preliminar de magnitud 7,2 seguido de un sismo principal de magnitud 7,5 . Los terremotos mataron a más de 6.300 personas, hirieron a decenas de miles, colapsaron casi 200 edificios y desplazaron a unas 24.000 personas . Las zonas más afectadas fueron el estado costero de La Guaira, donde el 80% de los edificios colapsaron, y la capital, Caracas .
Antes de los terremotos, Venezuela ya estaba sumida en una grave crisis económica y política. La inflación mensual se disparó al 20% en julio de 2026 . Cerca de 7,9 millones de personas ya necesitaban ayuda humanitaria antes de que ocurriera el desastre . La ONU estimó que los terremotos causaron daños equivalentes al 6% del PIB
.
La catástrofe hizo que la recuperación fuera imposible sin recursos externos, y el recurso más obvio era el propio oro del país, que permanecía congelado en Londres.
Venezuela depositó 31 toneladas métricas de oro en el Banco de Inglaterra en 2008 . Después de que el Reino Unido reconociera al líder opositor Juan Guaidó como presidente interino en 2019 y se negara a reconocer al gobierno de Maduro, el Banco de Inglaterra congeló el activo
. Una sentencia del Tribunal Supremo del Reino Unido de 2021 vinculó el acceso al oro al reconocimiento formal del gobierno que realizara la solicitud
.
Incluso después de la captura de Maduro por las fuerzas estadounidenses en enero de 2026 y el establecimiento de un gobierno interino bajo la presidencia encargada de Delcy Rodríguez, el Reino Unido continuó reteniendo el oro . En julio de 2026, Rodríguez escribió directamente al rey Carlos III solicitando su liberación para ayuda humanitaria tras los terremotos, pero el banco no cumplió de inmediato
.
Estados Unidos apoyó activamente las conversaciones y ayudó a convocarlas, otorgándoles un nivel de credibilidad internacional del que habían carecido los esfuerzos de diálogo anteriores liderados por Venezuela . El papel de Estados Unidos indicaba un posible alivio de las sanciones o una normalización diplomática si el proceso continuaba. Las conversaciones fueron el primer encuentro cara a cara entre las dos partes desde la detención de Maduro en enero .
Este acuerdo es significativo porque rompió un patrón de una década de diálogos fallidos. Intentos de negociación anteriores —desde las conversaciones de República Dominicana en 2017 hasta el proceso liderado por Noruega en 2019 y el diálogo de la Ciudad de México en 2021— se habían derrumbado sin acuerdos firmados. Esta vez, ambas partes pusieron sus nombres sobre el papel .
Pero el acuerdo sigue siendo frágil e incompleto. El Reino Unido aún no ha liberado el oro, el mecanismo de renovación total del TSJ aún no se ha implementado, y la delegación opositora que participó no representa a todo el espectro de la oposición; notablemente, el ala más dura asociada con Juan Guaidó estuvo ausente . Las propias conversaciones son solo un primer ciclo; una decisión sobre su continuación estaba programada después del 12 de agosto .
Los próximos pasos son inciertos. El acuerdo establece un marco para posibles elecciones y una transición política, pero no se fijó una fecha electoral específica . Según el cronograma propuesto, un nuevo Consejo Nacional Electoral y un nuevo Tribunal Supremo se formarían a finales de 2026 . Pero todo el proceso depende de que ambas partes se mantengan fieles al acuerdo y de que el Reino Unido y la comunidad internacional respondan liberando los activos y ofreciendo un alivio de las sanciones.
Por ahora, la ronda de agosto de 2026 representa un momento excepcional de cooperación formal entre rivales acérrimos, impulsado por una catástrofe tan grave que anuló temporalmente años de desconfianza mutua. Si esa cooperación se mantendrá determinará si Venezuela puede acceder a los miles de millones que necesita para reconstruirse.