El gasto militar es la causa principal. Los gastos federales aumentaron un 14,5 % interanual entre enero y julio, casi el doble del crecimiento de los ingresos, que fue del 8,8 % . El gasto bélico consume aproximadamente el 46 % de todas las partidas presupuestarias, y el presupuesto se maneja bajo un régimen de "control manual" . Reuters informó de que estimaciones internas del Ministerio de Finanzas, de febrero, ya preveían que el gasto en guerra superaría el presupuesto en al menos 2 billones de rublos (28.000 millones de dólares) en 2026, con un escenario pesimista de 4 billones de rublos .
Ni siquiera un viento de cola petrolero causado por la crisis en Irán y el estrecho de Ormuz logró cerrar la brecha. El déficit de julio, de 724.000 millones de rublos (8.800 millones de dólares), se produjo a pesar de un aumento de los ingresos energéticos por las tensiones en Oriente Medio, lo que subraya cómo el gasto estructural de guerra supera cualquier shock positivo de ingresos .
El Kremlin ha tomado varias medidas para reducir la transparencia de su situación fiscal:
El IVA se elevó del 20 % al 22 % a partir de enero de 2026, un aumento que se proyecta generará unos 13.000 millones de dólares adicionales al año, apenas para cubrir un mes de gasto militar . También se incrementó el impuesto de sociedades . La recaudación del IVA saltó un 25 % en el primer semestre de 2026, pero el ingreso adicional sigue siendo insignificante comparado con el ritmo de crecimiento del gasto . Como señaló un análisis, "ni los altos precios del petróleo ni las subidas de impuestos bastan para contrarrestar el gasto bélico" .
El Ministerio de Finanzas suspendió indefinidamente las subastas semanales de OFZ (bonos soberanos en rublos) a finales de julio de 2026, tras una serie de colocaciones fallidas . Solo se habían captado 8.800 millones de rublos frente a un objetivo trimestral de 1,5 billones de rublos . El ministerio se negó a vender nueva deuda a rendimientos superiores al tipo de referencia del 14 %, pero los inversores exigen primas más altas ante la inflación y la incertidumbre fiscal . Un alto ejecutivo de Sberbank declaró a finales de julio que los bancos rusos no tienen liquidez en rublos para comprar bonos del Estado, lo que plantea dudas fundamentales sobre la viabilidad del endeudamiento interno .
Tras el fracaso de las subastas en mercado abierto, el Ministerio de Finanzas registró dos nuevas emisiones de OFZ a tipo flotante por valor de 500.000 millones de rublos cada una, destinadas a su colocación en bancos controlados por el Estado, en lugar de mediante subastas competitivas .
El ministro de Finanzas, Antón Siluánov, admitió en mayo de 2026 que el ministerio estaba revisando el presupuesto y sopesando recortes fuera de las partidas de defensa y compromisos sociales . Sin embargo, con la defensa consumiendo casi la mitad de todo el gasto, el margen para recortes no militares es políticamente doloroso y fiscalmente limitado.
El déficit presupuestario consolidado de Rusia (federal más regional) se disparó hasta 8,3 billones de rublos (3,9 % del PIB) en 2025, 2,6 veces más que en 2024 . El déficit federal acumulado desde la invasión a gran escala de Ucrania asciende ya a 17,4 billones de rublos (unos 226.000 millones de dólares) .
En resumen, la situación fiscal de Rusia a mediados de 2026 se define por un desajuste estructural: el gasto bélico crece aproximadamente al doble de la tasa de los ingresos; las subidas de impuestos a hogares y empresas apenas cierran una pequeña parte del agujero; y el mercado interno de bonos —el principal canal de endeudamiento del Kremlin— está prácticamente bloqueado, dejando como únicas herramientas las colocaciones forzosas en bancos públicos, maniobras presupuestarias opacas y recortes en el gasto no relacionado con la defensa.
El gasto militar es la causa principal. Los gastos federales aumentaron un 14,5 % interanual entre enero y julio, casi el doble del crecimiento de los ingresos, que fue del 8,8 % . El gasto bélico consume aproximadamente el 46 % de todas las partidas presupuestarias, y el presupuesto se maneja bajo un régimen de "control manual" . Reuters informó de que estimaciones internas del Ministerio de Finanzas, de febrero, ya preveían que el gasto en guerra superaría el presupuesto en al menos 2 billones de rublos (28.000 millones de dólares) en 2026, con un escenario pesimista de 4 billones de rublos .
Ni siquiera un viento de cola petrolero causado por la crisis en Irán y el estrecho de Ormuz logró cerrar la brecha. El déficit de julio, de 724.000 millones de rublos (8.800 millones de dólares), se produjo a pesar de un aumento de los ingresos energéticos por las tensiones en Oriente Medio, lo que subraya cómo el gasto estructural de guerra supera cualquier shock positivo de ingresos .
El Kremlin ha tomado varias medidas para reducir la transparencia de su situación fiscal:
El IVA se elevó del 20 % al 22 % a partir de enero de 2026, un aumento que se proyecta generará unos 13.000 millones de dólares adicionales al año, apenas para cubrir un mes de gasto militar . También se incrementó el impuesto de sociedades . La recaudación del IVA saltó un 25 % en el primer semestre de 2026, pero el ingreso adicional sigue siendo insignificante comparado con el ritmo de crecimiento del gasto . Como señaló un análisis, "ni los altos precios del petróleo ni las subidas de impuestos bastan para contrarrestar el gasto bélico" .
El Ministerio de Finanzas suspendió indefinidamente las subastas semanales de OFZ (bonos soberanos en rublos) a finales de julio de 2026, tras una serie de colocaciones fallidas . Solo se habían captado 8.800 millones de rublos frente a un objetivo trimestral de 1,5 billones de rublos . El ministerio se negó a vender nueva deuda a rendimientos superiores al tipo de referencia del 14 %, pero los inversores exigen primas más altas ante la inflación y la incertidumbre fiscal . Un alto ejecutivo de Sberbank declaró a finales de julio que los bancos rusos no tienen liquidez en rublos para comprar bonos del Estado, lo que plantea dudas fundamentales sobre la viabilidad del endeudamiento interno .
Tras el fracaso de las subastas en mercado abierto, el Ministerio de Finanzas registró dos nuevas emisiones de OFZ a tipo flotante por valor de 500.000 millones de rublos cada una, destinadas a su colocación en bancos controlados por el Estado, en lugar de mediante subastas competitivas .
El ministro de Finanzas, Antón Siluánov, admitió en mayo de 2026 que el ministerio estaba revisando el presupuesto y sopesando recortes fuera de las partidas de defensa y compromisos sociales . Sin embargo, con la defensa consumiendo casi la mitad de todo el gasto, el margen para recortes no militares es políticamente doloroso y fiscalmente limitado.
El déficit presupuestario consolidado de Rusia (federal más regional) se disparó hasta 8,3 billones de rublos (3,9 % del PIB) en 2025, 2,6 veces más que en 2024 . El déficit federal acumulado desde la invasión a gran escala de Ucrania asciende ya a 17,4 billones de rublos (unos 226.000 millones de dólares) .
En resumen, la situación fiscal de Rusia a mediados de 2026 se define por un desajuste estructural: el gasto bélico crece aproximadamente al doble de la tasa de los ingresos; las subidas de impuestos a hogares y empresas apenas cierran una pequeña parte del agujero; y el mercado interno de bonos —el principal canal de endeudamiento del Kremlin— está prácticamente bloqueado, dejando como únicas herramientas las colocaciones forzosas en bancos públicos, maniobras presupuestarias opacas y recortes en el gasto no relacionado con la defensa.