El oro había subido hasta un máximo de 10 semanas en la sesión asiática del jueves, impulsado por el Índice de Precios al Consumo (IPC) de julio, más frío de lo esperado y publicado el miércoles, que subió solo un 0.1% mensual . El informe del IPC coincidió con las previsiones de los economistas y reforzó las expectativas de que la Reserva Federal podría mantener los tipos sin cambios en septiembre, llevando al oro a su nivel más alto desde el 5 de junio
. Con el metal ya subiendo más de un 7% en las dos semanas anteriores, los operadores aprovecharon la oportunidad para asegurar ganancias, desencadenando una corrección
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El Índice de Precios al Productor (PPI) de julio se mantuvo plano (sin cambios intermensuales) cuando se publicó el jueves por la mañana, lo que se sumó a la evidencia de que las presiones inflacionarias derivadas del shock anterior de los precios de la energía se están desvaneciendo . Combinados con el IPC de julio (+0.1% intermensual), los datos de inflación suaves consecutivos redujeron las expectativas de una subida de tipos de la Fed en septiembre a aproximadamente el 40%
. Los mercados ahora ven un 66% de probabilidades de que los funcionarios mantengan los tipos sin cambios en la próxima reunión
. Una inflación más suave suele ser alcista para el oro, que no devenga intereses, porque reduce el coste de oportunidad de mantener el metal en comparación con los activos que sí generan intereses. Sin embargo, la Fed sigue siendo cautelosa: los elevados costes energéticos vinculados a las interrupciones en Oriente Medio podrían mantener abierta la puerta a un mayor endurecimiento, creando una señal mixta que impide que el oro rompa de forma decisiva al alza
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Los riesgos geopolíticos en Oriente Medio siguieron apuntalando la demanda de activos refugio, incluso cuando la toma de ganancias arrastró los precios a la baja. El 9 de agosto, el grupo hutí, alineado con Irán, reivindicó un ataque con dron contra la refinería de Saudi Aramco en Jazán, valorada en 21.000 millones de dólares, provocando un incendio que las autoridades saudíes extinguieron rápidamente sin víctimas . El ataque se produjo apenas dos días después de que Arabia Saudí firmara un pacto de defensa con Turquía y Pakistán, lo que aumentó la inestabilidad regional . Los hutíes reivindicaron un segundo ataque contra la misma instalación el 13 de agosto, subrayando la amenaza persistente para la infraestructura petrolera saudí .
Más allá de los ataques a la refinería, el estrecho de Ormuz sigue siendo un punto crítico. Irán ha advertido de que la vital ruta marítima para el petróleo no se reabrirá a menos que se cumplan los compromisos de la otra parte, lo que mantiene vivos los temores sobre el suministro de crudo y apoya la prima de refugio del oro . Las tensiones más amplias entre Estados Unidos e Irán y el estancamiento de las conversaciones diplomáticas sobre un acuerdo de paz para reabrir el estrecho añaden una prima de riesgo geopolítico persistente
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El oro se encuentra atrapado entre dos fuerzas poderosas. Del lado alcista: la creciente turbulencia en Oriente Medio (ataques hutíes, riesgo en el estrecho de Ormuz, tensiones entre Estados Unidos e Irán) y el ablandamiento de la inflación en EE.UU. (IPC +0.1%, PPI plano) que reduce la urgencia de un endurecimiento de la Fed . Del lado bajista: la posibilidad persistente de una subida de tipos en septiembre (~40% de probabilidades), un dólar estadounidense más fuerte que añade vientos en contra para el oro cotizado en dólares, y los elevados costes energéticos que podrían mantener a la Fed cautelosa
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A pesar del retroceso del jueves, la trayectoria más amplia del oro sigue siendo constructiva. Registró una ganancia del 7.2% en la semana que terminó el 7 de agosto —la mayor ganancia semanal porcentual desde enero de 2026— y sigue en camino de lograr una segunda ganancia semanal consecutiva, manteniéndose por encima de los 4.350 dólares . En el último mes, el oro ha subido aproximadamente un 7.73%
. El metal encontró resistencia técnica en la media móvil de 100 días, alrededor de los 4.387 dólares, lo que desencadenó ventas, pero logró cerrar por encima de ese nivel a principios de semana por primera vez desde abril de 2026
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En resumen: El retroceso del jueves fue una consolidación de manual tras un rally de dos semanas, amplificada por la cautela previa al PPI y un dólar más firme. Los impulsores subyacentes —el enfriamiento de la inflación en EE.UU., que reduce la presión de endurecimiento, y la escalada de la turbulencia en Oriente Medio, que aviva los flujos de refugio— se mantienen firmemente en su lugar, manteniendo el oro sólidamente por encima de los 4.350 dólares y posicionado para nuevas ganancias si la temperatura geopolítica sube o la Fed señala una pausa definitiva.