Irán está utilizando explícitamente la contaminación en Qeshm para situar la protección ambiental en el centro de las negociaciones sobre el Estrecho de Ormuz, que está prácticamente cerrado al tráfico marítimo normal desde el inicio de la campaña militar de EE.UU. e Israel contra Irán a principios de 2026.
1. Salvaguardas ambientales como condición central para un acuerdo sobre el estrecho
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, pidió el 13 de agosto que la protección del medio ambiente sea una "parte central" de cualquier futura administración del Estrecho de Ormuz, invocando el principio de "quien contamina paga" para reclamar compensaciones . Teherán advirtió del deterioro ambiental en el estrecho y exigió indemnizaciones a los responsables
.
2. Reapertura del Estrecho de Ormuz ligada a una lista de seis puntos de condiciones geopolíticas
El 8 de agosto, Mohammad Bagher Zolghadr, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, hizo pública una serie de exigencias que EE.UU. debe cumplir antes de reabrir el estrecho . Las condiciones incluyen:
3. Liberación de activos congelados
Funcionarios iraníes también han exigido la liberación de los activos iraníes congelados en bancos extranjeros como parte de cualquier acuerdo de reapertura .
Al entrelazar la crisis ambiental de Qeshm con su posición negociadora sobre el Estrecho de Ormuz, Teherán logra varios objetivos:
A mediados de agosto de 2026, el Estrecho de Ormuz sigue efectivamente cerrado al tráfico normal. Irán y Omán han indicado que están cerca de un acuerdo marco para la gestión conjunta de la vía fluvial, pero los funcionarios iraníes insisten en que el estrecho no se reabrirá por completo hasta que EE.UU. acepte su lista de condiciones, que la administración Trump ha rechazado hasta ahora .