El ciclo comenzó el 11 de junio de 2026, cuando el BCE subió su tasa de depósito del 2,00% al 2,25% . La esperada subida de septiembre sería el segundo y último movimiento. Con solo dos ajustes de un cuarto de punto en aproximadamente tres meses, este sería el ciclo de ajuste más corto del BCE desde 2011
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La brevedad del ciclo refleja su naturaleza: no se trata de una campaña sostenida para enfriar una economía sobrecalentada, sino de una subida "de seguro" selectiva para evitar que un repunte inflacionario impulsado por la energía se afiance. Como señaló un análisis de Reuters, "hay riesgo de que la inflación suba, pero también hay riesgo de que el crecimiento baje. Una subida más en septiembre y ya está" .
El shock energético ha provocado importantes revisiones al alza en las proyecciones de inflación para la eurozona. Las proyecciones del personal del Eurosistema de junio de 2026 situaban la inflación general promedio en el 3,0% en 2026, con un pico del 3,4% en la segunda mitad del año, y la inflación energética permaneciendo por encima del 3% hasta principios de 2027 . La Comisión Europea también elevó su previsión de inflación para 2026 al 3,0%, citando específicamente el aumento del precio del petróleo tras la interrupción en el estrecho de Ormuz .
Joachim Nagel, miembro del Consejo de Gobierno del BCE, advirtió de que, incluso si el estrecho de Ormuz se reabre pronto, los suministros de petróleo tardarían meses en normalizarse, lo que significa que no habrá un alivio rápido de la inflación . Esta evaluación es la base de la decisión del banco central de actuar ahora, en lugar de arriesgarse a una espiral de precios más arraigada.
Una dimensión crítica de esta historia es la creciente divergencia de políticas entre el BCE y la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed). Mientras el BCE reanudaba las subidas de tipos, la Fed mantuvo sus tipos en el 3,50-3,75% y abandonó su sesgo de recorte . Este diferencial (el BCE subiendo mientras la Fed se mantiene a la espera) se ha convertido en un motor clave para el euro.
Los analistas de Rabobank señalaron que la divergencia "se está volviendo más importante" para el EUR/USD . La dirección esperada de la brecha de tipos, y no solo su nivel, es el factor principal que impulsa al euro . A mediados de 2026, la brecha de política monetaria era de aproximadamente 1,4 puntos porcentuales a favor del dólar, pero una reducción de la brecha en las expectativas ha sido un factor de apoyo para la moneda única .
El cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo, fue un detonante fundamental. El conflicto entre Estados Unidos e Irán disparó los precios del petróleo y el gas, y la inflación interanual de la eurozona subió al 3% en abril, impulsada por un aumento del 10,9% en los precios de la energía . El boletín económico del BCE de mayo de 2026 advertía de que "si se mantiene, el shock actual podría tener implicaciones significativas para nuestro objetivo de inflación a medio plazo y para las perspectivas económicas de la zona del euro" .
El BCE navega por un complicado equilibrio: la inflación impulsada por la energía por un lado y una economía que se debilita por el otro. Las fuentes indican que el BCE está "equilibrando la inflación impulsada por la energía con una economía debilitada" . Aunque las fuentes no contienen datos específicos sobre el aumento del desempleo en Alemania o una "pausa coordinada de tipos" a nivel global, el panorama general es el de un banco central que actúa con cautela para evitar tanto una espiral inflacionaria como un lastre innecesario para el crecimiento.
Con la subida de septiembre ampliamente considerada como el movimiento final de este mini-ciclo, las perspectivas son de una pausa prolongada. Los encuestados esperan que la tasa de depósito se mantenga en el 2,50% al menos hasta mediados de 2027 . El BCE ha señalado que operará con un enfoque dependiente de los datos, siguiendo de cerca la intensidad y duración del shock energético, así como cualquier efecto de segunda ronda sobre los salarios y los precios básicos
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Para los inversores y las empresas, la conclusión clave es que este ciclo de ajuste se debe a la geopolítica, no a un sobrecalentamiento económico. Las acciones del BCE son una respuesta directa a un shock externo, y su brevedad refleja la esperanza de que los precios de la energía se estabilicen con el tiempo. Hasta entonces, el banco central está preparado para actuar con decisión, incluso si eso significa romper una racha de tres años de recortes de tipos con el ciclo de ajuste más corto en una década.