Dado que el ratio del cinodonte lo agrupa con los mamíferos placentarios y lo separa claramente de reptiles y aves, los autores sostienen que es una prueba sólida de nacimiento de crías vivas .
Aunque el estudio se considera convincente, expertos externos han destacado varias precauciones:
El hallazgo plantea la pregunta de si el nacimiento de crías vivas evolucionó una sola vez o en múltiples ocasiones en el linaje de los sinápsidos que llevó a los mamíferos. Si C. theotonicus era vivíparo, la viviparidad apareció mucho antes de la evolución de los mamíferos verdaderos. Sin embargo, es posible que cinodontes posteriores y parientes tempranos de los mamíferos conservaran la puesta de huevos, y se cree que los primeros mamíferos verdaderos (como los morganucodóntidos) ponían huevos . Para determinar si la viviparidad fue una innovación única que persistió, o si se ganó y perdió varias veces, se necesitarán más fósiles y estudios histológicos más amplios a lo largo de la transición de cinodonte a mamífero
.