Conclusión: Marruecos y España han desplegado miles de efectivos de seguridad, nuevas barreras y puestos de control antes del 15 de agosto, al tiempo que detienen a presuntos organizadores y advierten a los migrantes que no intenten cruzar. La crisis ha profundizado la disputa por la soberanía entre Madrid y Rabat, ha tensado la política migratoria de la UE y ha provocado lo que probablemente sea el incidente fronterizo más mortífero en la frontera hispano-marroquí en décadas, con al menos 72–100 vidas perdidas.