Un error de software y datos incompletos: el estudio que desmonta la idea de que la ciencia es cada vez menos innovadora
El estudio de réplica es Holst et al., «Dataset artefacts can partially drive the measured decline in disruption», publicado en Nature en agosto de 2026 [4][5]. Los autores son Vincent Holst, Andres Algaba, Floriano Tori, Sylvia Wenmackers y Vincent Ginis, de la Vrije Universiteit Brussel (VUB) y la KU Leuven.
El estudio de réplica es Holst et al., «Dataset artefacts can partially drive the measured decline in disruption», publicado en Nature en agosto de 2026 [4][5].
Los autores son Vincent Holst, Andres Algaba, Floriano Tori, Sylvia Wenmackers y Vincent Ginis, de la Vrije Universiteit Brussel (VUB) y la KU Leuven.
Desafía el ampliamente difundido artículo de 2023 de Park, Leahey y Funk, que afirmaba que la «disruptividad» científica y tecnológica había estado decayendo durante décadas [4][5].
Un error en el software de visualización ocultó los artículos con la puntuación máxima de disrupción en los histogramas publicados [4].
What study by researchers from Vrije Universiteit Brussel and KU Leuven, published as a rebuttal in Nature in August 2025, found that a wideAI-generated editorial hero image for What study by researchers from Vrije Universiteit Brussel and KU Leuven, published as a rebuttal in Nature in August 2025, found that a wide.
Prompt de IA
Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What study by researchers from Vrije Universiteit Brussel and KU Leuven, published as a rebuttal in Nature in August 2025, found that a wide. Article summary: The rebuttal study is Holst et al., "Dataset artefacts can partially drive the measured decline in disruption," published in Nature in August 2026 (DOI: 10.1038/s41586 026 10787 y) [4][5].. Topic tags: general web, workflow, code, regulation, benchmarks. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts with fake numbers, click
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Investigadores de la Vrije Universiteit Brussel (VUB) y la KU Leuven han publicado una réplica en la revista Nature que desmonta uno de los hallazgos científicos más comentados de los últimos años: la idea de que la ciencia y la tecnología son cada vez menos innovadoras. El estudio original, publicado en 2023 por Park, Leahey y Funk, analizó millones de artículos y patentes para concluir que la «disruptividad» —la capacidad de un trabajo para cambiar el rumbo de un campo— había caído de forma constante desde mediados del siglo XX . Sin embargo, la nueva investigación demuestra que ese declive es en gran parte una ilusión provocada por un y .
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¿Cuál es la respuesta corta a "Un error de software y datos incompletos: el estudio que desmonta la idea de que la ciencia es cada vez menos innovadora"?
El estudio de réplica es Holst et al., «Dataset artefacts can partially drive the measured decline in disruption», publicado en Nature en agosto de 2026 [4][5].
¿Cuáles son los puntos clave a validar primero?
El estudio de réplica es Holst et al., «Dataset artefacts can partially drive the measured decline in disruption», publicado en Nature en agosto de 2026 [4][5]. Los autores son Vincent Holst, Andres Algaba, Floriano Tori, Sylvia Wenmackers y Vincent Ginis, de la Vrije Universiteit Brussel (VUB) y la KU Leuven.
¿Qué debo hacer a continuación en la práctica?
Desafía el ampliamente difundido artículo de 2023 de Park, Leahey y Funk, que afirmaba que la «disruptividad» científica y tecnológica había estado decayendo durante décadas [4][5].
Un error de software y datos incompletos: el estudio que desmonta la idea de que la ciencia es cada vez menos innovadora
El estudio de réplica es Holst et al., «Dataset artefacts can partially drive the measured decline in disruption», publicado en Nature en agosto de 2026 [4][5]. Los autores son Vincent Holst, Andres Algaba, Floriano Tori, Sylvia Wenmackers y Vincent Ginis, de la Vrije Universiteit Brussel (VUB) y la KU Leuven.
El estudio de réplica es Holst et al., «Dataset artefacts can partially drive the measured decline in disruption», publicado en Nature en agosto de 2026 [4][5].
Los autores son Vincent Holst, Andres Algaba, Floriano Tori, Sylvia Wenmackers y Vincent Ginis, de la Vrije Universiteit Brussel (VUB) y la KU Leuven.
Desafía el ampliamente difundido artículo de 2023 de Park, Leahey y Funk, que afirmaba que la «disruptividad» científica y tecnológica había estado decayendo durante décadas [4][5].
Un error en el software de visualización ocultó los artículos con la puntuación máxima de disrupción en los histogramas publicados [4].
What study by researchers from Vrije Universiteit Brussel and KU Leuven, published as a rebuttal in Nature in August 2025, found that a wideAI-generated editorial hero image for What study by researchers from Vrije Universiteit Brussel and KU Leuven, published as a rebuttal in Nature in August 2025, found that a wide.
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Investigadores de la Vrije Universiteit Brussel (VUB) y la KU Leuven han publicado una réplica en la revista Nature que desmonta uno de los hallazgos científicos más comentados de los últimos años: la idea de que la ciencia y la tecnología son cada vez menos innovadoras. El estudio original, publicado en 2023 por Park, Leahey y Funk, analizó millones de artículos y patentes para concluir que la «disruptividad» —la capacidad de un trabajo para cambiar el rumbo de un campo— había caído de forma constante desde mediados del siglo XX . Sin embargo, la nueva investigación demuestra que ese declive es en gran parte una ilusión provocada por un y .
Studio Global AI
Continúe su investigación
Esta página incluye una respuesta respaldada por fuentes que puede continuar dentro de Studio Global.
¿Cuál es la respuesta corta a "Un error de software y datos incompletos: el estudio que desmonta la idea de que la ciencia es cada vez menos innovadora"?
El estudio de réplica es Holst et al., «Dataset artefacts can partially drive the measured decline in disruption», publicado en Nature en agosto de 2026 [4][5].
¿Cuáles son los puntos clave a validar primero?
El estudio de réplica es Holst et al., «Dataset artefacts can partially drive the measured decline in disruption», publicado en Nature en agosto de 2026 [4][5]. Los autores son Vincent Holst, Andres Algaba, Floriano Tori, Sylvia Wenmackers y Vincent Ginis, de la Vrije Universiteit Brussel (VUB) y la KU Leuven.
¿Qué debo hacer a continuación en la práctica?
Desafía el ampliamente difundido artículo de 2023 de Park, Leahey y Funk, que afirmaba que la «disruptividad» científica y tecnológica había estado decayendo durante décadas [4][5].
El equipo belga identificó dos problemas principales:
Un bug en el software de visualización: La versión de la biblioteca de gráficos utilizada por los autores originales tenía un error que omitía automáticamente los puntos de datos con la puntuación máxima de disrupción en los histogramas publicados. Esto hizo que los propios datos que debían examinarse con más cuidado quedaran ocultos .
Registros con referencias cero: La fuente de error más grave fue que los registros antiguos de la base de datos Web of Science solían tener metadatos de referencias incompletos. Los artículos con cero referencias listadas fueron clasificados erróneamente como «máximamente disruptivos» por el índice CD . A medida que la calidad de la base de datos mejoró con el tiempo, estos falsos máximos se volvieron más raros, creando la ilusión de un declive en la disruptividad .
Magnitud del error
Los investigadores calcularon que, al filtrar estos errores de base de datos, el supuesto declive desaparece casi por completo. «Los artefactos explican el 93% del declive reportado entre 1945 y 2010», señalan en su artículo . Más aún, cuando se restringe el análisis a artículos con al menos 10 referencias, se encuentra un ligero aumento en la disruptividad, lo que lleva a los autores a concluir que la medida simplemente no puede sostener afirmaciones concluyentes sobre tendencias .
Una demora de 32 meses en la publicación
La historia también revela problemas estructurales en el proceso de corrección científica. Los investigadores belgas enviaron su crítica a Nature en octubre de 2023, pero la revista tardó 32 meses en aceptarla para su publicación .
Durante ese tiempo:
Nature siguió publicando editoriales y reportajes basados en las conclusiones del artículo original.
El estudio original fue citado más de 1.000 veces adicionales y utilizado en al menos 16 documentos de política científica.
El investigador principal Vincent Ginis señaló: «Mientras que el error de software fue corregido por la comunidad de código abierto en cuestión de meses, la corrección científica tardó años en publicarse. Y durante todo ese tiempo, las políticas de la revista nos prohibieron hablar con la prensa mientras nuestra crítica estaba en revisión».
Implicaciones para la política científica
El artículo original generó más de 300 noticias en todo el mundo y fue citado en al menos 16 documentos de política, influyendo en narrativas sobre una supuesta «desaceleración de la innovación» . Los autores de la réplica son tajantes: «La metodología y las conclusiones de 2023 no proporcionan una base sólida para la política científica».
El caso pone de relieve las debilidades del sistema de autocorrección científica: un error de software se arregló rápidamente por la comunidad de código abierto, pero la corrección formal en una revista tardó casi tres años; durante ese tiempo, un hallazgo defectuoso siguió moldeando el discurso público y las políticas . También subraya el peligro de extraer conclusiones generales sobre el progreso científico a partir de indicadores bibliométricos sin una validación rigurosa frente a artefactos de calidad de las bases de datos.
La respuesta de los autores originales
Los autores del estudio de 2023 también publicaron una réplica el mismo día en Nature, defendiendo su hallazgo. Sostienen que su propio reanálisis, utilizando los criterios de exclusión preferidos por los críticos, sigue mostrando un declive estadística y prácticamente significativo . Sin embargo, el debate evidencia la fragilidad de la conclusión original y la necesidad de un escrutinio más riguroso de los datos en la ciencia bibliométrica.
El equipo belga identificó dos problemas principales:
Un bug en el software de visualización: La versión de la biblioteca de gráficos utilizada por los autores originales tenía un error que omitía automáticamente los puntos de datos con la puntuación máxima de disrupción en los histogramas publicados. Esto hizo que los propios datos que debían examinarse con más cuidado quedaran ocultos .
Registros con referencias cero: La fuente de error más grave fue que los registros antiguos de la base de datos Web of Science solían tener metadatos de referencias incompletos. Los artículos con cero referencias listadas fueron clasificados erróneamente como «máximamente disruptivos» por el índice CD . A medida que la calidad de la base de datos mejoró con el tiempo, estos falsos máximos se volvieron más raros, creando la ilusión de un declive en la disruptividad .
Magnitud del error
Los investigadores calcularon que, al filtrar estos errores de base de datos, el supuesto declive desaparece casi por completo. «Los artefactos explican el 93% del declive reportado entre 1945 y 2010», señalan en su artículo . Más aún, cuando se restringe el análisis a artículos con al menos 10 referencias, se encuentra un ligero aumento en la disruptividad, lo que lleva a los autores a concluir que la medida simplemente no puede sostener afirmaciones concluyentes sobre tendencias .
Una demora de 32 meses en la publicación
La historia también revela problemas estructurales en el proceso de corrección científica. Los investigadores belgas enviaron su crítica a Nature en octubre de 2023, pero la revista tardó 32 meses en aceptarla para su publicación .
Durante ese tiempo:
Nature siguió publicando editoriales y reportajes basados en las conclusiones del artículo original.
El estudio original fue citado más de 1.000 veces adicionales y utilizado en al menos 16 documentos de política científica.
El investigador principal Vincent Ginis señaló: «Mientras que el error de software fue corregido por la comunidad de código abierto en cuestión de meses, la corrección científica tardó años en publicarse. Y durante todo ese tiempo, las políticas de la revista nos prohibieron hablar con la prensa mientras nuestra crítica estaba en revisión».
Implicaciones para la política científica
El artículo original generó más de 300 noticias en todo el mundo y fue citado en al menos 16 documentos de política, influyendo en narrativas sobre una supuesta «desaceleración de la innovación» . Los autores de la réplica son tajantes: «La metodología y las conclusiones de 2023 no proporcionan una base sólida para la política científica».
El caso pone de relieve las debilidades del sistema de autocorrección científica: un error de software se arregló rápidamente por la comunidad de código abierto, pero la corrección formal en una revista tardó casi tres años; durante ese tiempo, un hallazgo defectuoso siguió moldeando el discurso público y las políticas . También subraya el peligro de extraer conclusiones generales sobre el progreso científico a partir de indicadores bibliométricos sin una validación rigurosa frente a artefactos de calidad de las bases de datos.
La respuesta de los autores originales
Los autores del estudio de 2023 también publicaron una réplica el mismo día en Nature, defendiendo su hallazgo. Sostienen que su propio reanálisis, utilizando los criterios de exclusión preferidos por los críticos, sigue mostrando un declive estadística y prácticamente significativo . Sin embargo, el debate evidencia la fragilidad de la conclusión original y la necesidad de un escrutinio más riguroso de los datos en la ciencia bibliométrica.