La terapia con fagos se administró por vía intravenosa, de forma tópica sobre las heridas e inyectada directamente en la masa, junto con antibióticos continuos, ácido ascórbico y betanecol . La respuesta fue rápida y sostenida:
Los fagos con CRISPR actúan mediante dos mecanismos probablemente sinérgicos:
Este caso proporciona la primera prueba de concepto en humanos de que la terapia con bacteriófagos armados con CRISPR puede lograr de forma segura una mejoría clínica espectacular en un paciente con una infección por E. coli multirresistente en la que todos los antibióticos habían fracasado. El siguiente paso crítico son los ensayos controlados rigurosos.