La AIE elevó sus previsiones de precios para 2026. En su informe de perspectivas energéticas a corto plazo de agosto, publicado el martes, la AIE situó su previsión para el crudo Brent en 2026 en 87 dólares por barril, frente a los 82 dólares de su pronóstico de julio, y elevó su estimación para la gasolina minorista en EE.UU. a 3,78 dólares por galón. La agencia asumió que las restricciones en el estrecho de Ormuz se mantendrían durante agosto, con solo unos ocho buques cruzando al día, frente a unos 120 antes de la crisis . La AIE también calculó una producción paralizada de 5,5 millones de barriles diarios en julio .
Deutsche Bank advirtió del regreso de los temores inflacionarios. Los estrategas del banco alemán señalaron que el Brent había superado los 85 dólares y había cerrado cerca de los 88 dólares. Destacaron el aumento de los futuros a seis meses y la subida de los swaps de inflación en euros como factores que alimentaban la especulación sobre una actuación más restrictiva de los bancos centrales .
El rendimiento del bono estadounidense a 10 años subió 6,2 puntos básicos. El rendimiento de referencia del Tesoro a 10 años volvió a situarse por encima del 4,70%, igualando los niveles vistos por última vez en enero de 2025. La postura restrictiva de la presidenta de la Fed de Cleveland, Beth Hammack, contribuyó a este movimiento .
Las probabilidades de una subida de tipos de la Fed en septiembre volvieron a superar el 50%. Tras el débil informe de empleo de julio, que había reducido las probabilidades de subida en septiembre hasta cerca del 44%, el temor inflacionario impulsado por el petróleo elevó las apuestas por encima del 50% . Tres miembros de la Fed habían disentido en la reunión anterior a favor de una subida inmediata, y los mercados llegaron a descontar una probabilidad de alrededor del 63% a principios de mes, antes de los datos de empleo .
El swap de inflación a un año en la eurozona subió al 2,39%. El aumento de los costes energéticos elevó las expectativas de inflación en la eurozona, en línea con la observación de Deutsche Bank de que los swaps de inflación en euros se movían al alza al compás del rally del Brent .
Las bolsas estadounidenses se mostraron cautas antes del IPC del miércoles. Con el Brent acercándose a los 90 dólares, un replanteamiento restrictivo de la Fed en marcha y el IPC de julio a la vuelta de la esquina, los mercados de renta variable operaron con prudencia. El dólar se movió lateral durante la sesión asiática, ignorando los nuevos ataques en Oriente Medio, mientras los mercados de divisas esperaban los datos de inflación .
El tono restrictivo se extendió a nivel global. El Banco de la Reserva de Australia (RBA) mantuvo los tipos sin cambios pero con un tono restrictivo el martes, mientras que los operadores aumentaban sus apuestas a que el Banco de Japón podría volver a endurecer su política tan pronto como el próximo mes .
Más allá de los movimientos inmediatos del mercado, el panorama diplomático seguía siendo precario. Catar describió las conversaciones entre Irán y Omán sobre el futuro del estrecho como en un "punto crítico". Aunque esta caracterización específica no pudo verificarse de forma independiente en las fuentes disponibles, el contexto general —con las esperanzas de un acuerdo entre EE.UU. e Irán desvaneciéndose y nuevos ataques a buques en curso— coincidía con el deterioro de las perspectivas que los mercados estaban descontando . La crisis del estrecho de Ormuz, incluidos los esfuerzos de mediación entre Irán y Omán, sigue siendo el motor central de todos los movimientos mencionados.
En resumen: El 12 de agosto estuvo dominado por un shock energético originado en el estrecho de Ormuz que se propagó a través de los mercados de tipos, las expectativas de inflación y las apuestas sobre la política de los bancos centrales, quedando todo pendiente del IPC de Estados Unidos que se publicará el miércoles.