El Rin es la arteria central de la industria química europea, y su parálisis golpeó a las empresas casi de inmediato. BASF, cuyo enorme complejo de Ludwigshafen depende del río para recibir materias primas y enviar productos, advirtió a finales de julio que podrían producirse declaraciones de fuerza mayor o escasez de productos . El consejero delegado de la compañía, Dr. Markus Kamieth, declaró que la situación era crítica debido a que la empresa depende del Rin para el transporte .
El 11 de agosto, el grupo petroquímico Covestro declaró fuerza mayor para productos seleccionados, alegando que ya no podía cumplir con sus obligaciones de entrega debido a los niveles de agua extremadamente bajos . La operación de PET en Dormagen, que produce poliéter polioles utilizados en colchones y aislamiento de refrigeradores, se vio directamente afectada . Covestro indicó que la falta de capacidad de transporte no podía compensarse a pesar de haber trasladado volúmenes a camiones y trenes siempre que fue posible .
Lanxess, otro gigante de los productos químicos especializados, señaló la persistente interrupción del transporte y el riesgo de paradas de producción. El consejero delegado Matthias Zachert afirmó que la situación había empeorado "en comparación con el último mínimo" de 2018, y que los barcos apenas podían cargar entre el 20 % y el 30 % de su capacidad normal .
La crisis del bajo caudal en el Danubio creó una emergencia sin precedentes para la generación de energía nuclear en Europa central y oriental.
Hungría: La planta nuclear de Paks, de la era soviética y que suministra casi la mitad de la electricidad del país, estuvo a milímetros de un apagón total el 4 de agosto . El primer ministro Péter Magyar declaró que alrededor de la 1:30 a. m., la planta estaba "a pocos milímetros de apagarse por completo" antes de que el nivel del agua se estabilizara . La planta utiliza agua del Danubio para la refrigeración, y los niveles eran demasiado bajos para que las boquillas de succión pudieran alcanzarla. Si los niveles se mantenían bajos, la planta podría haber estado fuera de servicio durante semanas .
Rumanía: La situación fue aún más grave. Rumanía apagó ambos reactores de su planta nuclear de Cernavodá por primera vez en la historia debido a la insuficiencia de agua de refrigeración . Esto obligó al gobierno a declarar el estado de emergencia. En una medida sin precedentes, la marina rumana realizó explosiones submarinas controladas para volar un afloramiento rocoso y redirigir el flujo del río hacia el sistema de refrigeración . Las autoridades también dragaron el lecho del río y hundieron cuatro barcazas llenas de rocas para crear un dique y desviar el agua .
Francia: La producción nuclear también se redujo porque los bajos niveles de los ríos limitaron la disponibilidad de agua de refrigeración, aunque las interrupciones fueron menos graves que en Europa del Este .
Las consecuencias económicas de la parálisis del Rin van mucho más allá de las empresas individuales. El Instituto Kiel para la Economía Mundial estimó que los niveles persistentemente bajos del Rin podrían restar hasta 0.2 puntos porcentuales a la producción económica de Alemania en el tercer trimestre de 2026 . Esta estimación coincide con investigaciones anteriores del instituto que muestran que 30 días de bajo caudal en el Rin reducen la producción industrial alemana en aproximadamente un 1 % .
Dado que muchos economistas esperaban un crecimiento del PIB de solo el 0.2 % para el trimestre estival, la interrupción podría llevar a la economía más grande de Europa al estancamiento . Stefan Kooths, economista del Instituto Kiel, declaró: "Los efectos podrían ser lo suficientemente fuertes como para reducir el producto interior bruto en el tercer trimestre entre un 0.1 % y un 0.2 %" . Otros economistas lanzaron advertencias aún más severas: Commerzbank estimó un posible impacto de 0.35 puntos porcentuales en el PIB alemán en el tercer trimestre debido al aumento de los costes de transporte y a la producción fabril restringida . El Instituto Alemán de Economía (IW) pronosticó una caída del 0.4 % del PIB, lo que borraría prácticamente el crecimiento esperado del 0.5 % para el año .
La crisis de 2026 marca la tercera gran sequía del Rin en ocho años, tras las interrupciones de 2018 y 2022 que causaron daños medibles a la economía alemana . Un estudio dirigido por la Dra. Sehrish Usman de la Universidad de Mannheim, en colaboración con economistas del Banco Central Europeo, descubrió que las olas de calor, sequías e inundaciones de 2022 afectaron a una cuarta parte de todas las regiones de la UE, causando pérdidas a corto plazo de al menos 43 000 millones de euros, con un total que se espera que alcance los 126 000 millones de euros para 2029 . La naturaleza repetida de estos eventos expone una vulnerabilidad estructural en las cadenas de suministro industriales de Europa, que siguen dependiendo en gran medida del transporte fluvial para productos a granel como productos químicos, carbón, derivados del petróleo, cereales y acero.