La temperatura media combinada de la superficie del aire en Europa occidental para junio y julio de 2026 alcanzó los 21,62 °C (70,9 °F), según el C3S. Esto supone 2,79 °C (5,02 °F) por encima de la media de 1991-2020, superando el récord anterior establecido en 2022 . Copernicus calificó la cifra como un reflejo de "la persistencia excepcional del calor" en toda la región .
El periodo de dos meses incluyó la tercera y cuarta olas de calor desde mayo . Julio de 2026 fue el segundo julio más cálido del mundo, empatado con julio de 2024 . Solo junio alcanzó una media de 20,74 °C en Europa occidental, lo que lo convierte en el junio más cálido registrado en la región . A nivel mundial, junio de 2026 fue el segundo junio más cálido registrado .
Un factor clave fue el récord de temperaturas en la superficie del mar. Junio de 2026 registró las temperaturas superficiales del mar más altas de la historia para ese mes, vinculadas en parte a las condiciones de El Niño . En julio, las temperaturas de la superficie oceánica global se mantuvieron en niveles récord para el mes .
A finales de julio, los niveles de humedad del suelo en gran parte de Europa occidental y central eran "significativamente inferiores" a los de julio de 2022, cuando la última gran sequía azotó la región . El Observatorio Europeo de la Sequía informó de que las condiciones de sequía seguían siendo estables y críticas en el oeste, centro y partes del este de Europa, y habían empeorado en el Reino Unido e Irlanda. Las condiciones de alerta persistían en el sureste del Reino Unido, Francia, el sur de Alemania, Suiza, el norte de Italia y la cuenca del Danubio .
Copernicus señaló que gran parte de Europa occidental y amplias zonas de Europa central y oriental experimentaron condiciones más secas de lo normal durante todo junio y julio, con impactos negativos en la vegetación y los cultivos . La sequedad generalizada observada en mayo y junio persistió y se intensificó, con precipitaciones y/o humedad del suelo excepcionalmente bajas en Francia, España, partes de Alemania y el Reino Unido .
En julio de 2026 se registraron caudales medios mínimos históricos en casi todos los grandes ríos de Europa occidental . Los datos, analizados por la AFP a partir de Copernicus y el Sistema Europeo de Alerta de Inundaciones, mostraron los niveles de caudal más débiles para un mes de julio desde que comenzaron las mediciones en 1992 :
Las consecuencias económicas de los bajos niveles de los ríos fueron inmediatas. El Rin y el Danubio son arterias de transporte fundamentales para mercancías como carbón, petróleo, alimentos y minerales. El bajo nivel del agua limitó gravemente el tráfico de barcazas de carga, interrumpió la generación de energía y aumentó los costes de transporte . ING estimó que la paralización del tráfico en el Rin por sí sola reduciría el PIB de Alemania en 0,3 puntos porcentuales .
La temporada de incendios forestales de 2026 se convirtió en la peor registrada en varios países europeos. A fecha de 9 de agosto de 2026, el Centro Común de Investigación de la UE informó de 529.192 hectáreas quemadas en toda Europa desde principios de año . Los datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales mostraron que, a finales de julio, el número de incendios duplicaba con creces la media anual histórica antes incluso de que llegara el pico del verano .
Los datos por país ofrecen una imagen muy clara:
El impacto económico del calor extremo y la sequía del verano fue rápido y severo. El banco neerlandés Triodos estimó que la perturbación podría borrar hasta un 1 % del PIB de la UE en 2026, aproximadamente 180.000 millones de euros, eliminando efectivamente la mayor parte del crecimiento económico esperado para la región ese año, que la Comisión Europea había pronosticado en solo el 1,1 % .
Los principales factores del golpe económico incluyeron:
Deutsche Bank advirtió por separado de que la interrupción del Rin podría restar un 0,2 % del crecimiento del PIB de Alemania, aproximadamente la cantidad que el país logró crecer en todo el segundo trimestre . Francia podría perder 1,4 puntos porcentuales de crecimiento, suficiente para que su economía se contrajera un 0,6 % .
El bajo nivel de los ríos y las altas temperaturas del agua obligaron a múltiples reactores nucleares en toda Europa a reducir su producción o cerrar por completo debido a la falta de agua de refrigeración .
La medida más drástica se produjo en Hungría, donde el país anunció el primer cierre completo de su central nuclear de Paks en sus 44 años de historia. La planta de cuatro reactores, de construcción soviética y situada al sur de Budapest, genera normalmente casi la mitad de la electricidad de Hungría. Los niveles récord del Danubio dejaron sin suficiente agua para que el sistema de refrigeración de la planta funcionara de forma segura. El cierre, anunciado el 2 de agosto, se esperaba que durara semanas . En Rumanía, los militares llevaron a cabo explosiones controladas para desviar más agua y mantener operativo un reactor de la planta de Cernavodă, mientras que un segundo reactor se apagó el 28 de julio . En toda la región, más de media docena de generadores nucleares se vieron afectados, lo que agravó la presión sobre las centrales de gas y carbón que también vieron reducida su producción por el calor .