La seguridad se ha endurecido de forma visible en toda la región. Tropas, unidades de antidisturbios y efectivos militares han sido desplegados para proteger puntos vitales, incluyendo presas, centrales eléctricas, gasoductos y terminales de gas natural licuado (GNL) . Un alto responsable de inteligencia de un país báltico y un funcionario de seguridad europeo confirmaron a Reuters que los servicios de inteligencia rusos están preparando una operación de este tipo y que podrían lanzarla "en cuestión de días desde que reciba la aprobación de Putin" .
Los informes de inteligencia han señalado varios objetivos de alto valor:
El ministro de Defensa de Lituania, Robertas Kaunas, declaró el 6 de agosto que los servicios de inteligencia militar lituanos creen que Rusia está considerando el uso de drones de fabricación ucraniana capturados para llevar a cabo provocaciones contra la región báltica . Los drones conservarían las marcas y el diseño ucranianos, lo que dificultaría demostrar de inmediato la implicación rusa y permitiría a Moscú culpar a Ucrania de cualquier ataque . El ministro de Defensa polaco, Władysław Kosiniak-Kamysz, ya había advertido con anterioridad de que Rusia ha interceptado un número significativo de drones ucranianos en condiciones relativamente intactas, creando así la base material para una operación de este tipo .
Varios medios de comunicación informan de que las agencias de inteligencia de Estados Unidos han revisado su postura anterior, según la cual Rusia evitaría provocar a la OTAN mientras estuviera inmersa en la guerra de Ucrania. Las nuevas evaluaciones concluyen que Putin podría ordenar un ataque limitado contra un miembro de la OTAN —muy probablemente Polonia o los estados bálticos— en cualquier momento entre el otoño de 2026 y 2029, con el objetivo específico de poner a prueba el Artículo 5 y calibrar la determinación de Washington . CNN informó de este cambio basándose en tres fuentes familiarizadas con la inteligencia , y The Wall Street Journal señaló que la evaluación revierte una posición previa de EE. UU. . Los escenarios que se barajan incluyen ciberataques, operaciones encubiertas, pequeñas incursiones militares y ataques híbridos que se sitúan en un área legal gris para complicar la respuesta de la Alianza .
Dos incidentes relacionados han amplificado la preocupación:
Los analistas citados en el informe de Reuters sostienen que el objetivo principal de estas operaciones de bandera falsa podría no ser la destrucción física, sino el consiguiente caos político y la confusión sobre la autoría . Si un dron con marcas ucranianas impacta contra la infraestructura de un miembro de la OTAN, podría:
Los funcionarios bálticos describieron esta estrategia como un intento deliberado de explotar la toma de decisiones por consenso de la OTAN para generar ambigüedad y parálisis .
Las autoridades lituanas afirmaron que "no existe una amenaza directa" de un ataque inminente, y el Kremlin ha calificado repetidamente las advertencias de "historias de miedo" y un pretexto para la militarización contra Rusia . No existe una confirmación pública independiente del plazo exacto de "cuestión de días desde la aprobación", que Reuters atribuyó a fuentes anónimas de inteligencia y seguridad europeas .