Según múltiples conjuntos de datos independientes, 2025 se clasificó como el segundo o tercer año más cálido desde que comenzaron las observaciones a mediados del siglo XIX . El registro de temperatura global de la NOAA (que data de 1850) sitúa 2025 como el tercer año más cálido, con una temperatura superficial global anual 1.17 °C (2.11 °F) por encima del promedio del siglo XX . El año fue ligeramente más fresco que el calor récord de 2024, debido en parte a la transición desde las condiciones de El Niño . Los 10 años más cálidos del registro histórico han ocurrido desde 2015 .
El contenido de calor del océano superior alcanzó un nivel récord en 2025 . El océano sigue absorbiendo la gran mayoría del exceso de calor atrapado por los gases de efecto invernadero, con una tasa de calentamiento oceánico en las últimas dos décadas (2005–2025) que duplica la observada entre 1960 y 2005 . Este calor absorbido equivale a unas 18 veces el uso anual de energía humana cada año durante las últimas dos décadas .
El nivel medio global del mar alcanzó un récord en 2025, continuando una tendencia multidecenal de aumento acelerado . De 2012 a 2025, el nivel del mar aumentó a una tasa anual de 4.75 mm, en comparación con los 2.65 mm por año de 1993 a 2011 . Esta aceleración está impulsada tanto por la expansión térmica del océano como por el agua de deshielo de los glaciares y las capas de hielo .
El hielo marino del Ártico continuó su declive a largo plazo. La extensión máxima anual de hielo marino en marzo de 2025 fue la más baja en 47 años de registros satelitales, mientras que el mínimo de verano (septiembre) fue el décimo más bajo registrado . La capa de hielo al final del verano de 2025 era un 28 % menos extensa que en 2005, y el hielo restante era sustancialmente más joven y delgado . Las temperaturas del aire en superficie en todo el Ártico entre octubre de 2024 y septiembre de 2025 fueron las más cálidas registradas desde 1900, con la región calentándose a más del doble de la tasa media global . El informe destaca importantes transformaciones en curso, como la 'atlantificación' —la llegada de aguas atlánticas más cálidas y saladas— y el aumento de las precipitaciones .
La extensión del hielo marino antártico se mantuvo muy por debajo del promedio a largo plazo en 2025, aunque las clasificaciones anuales específicas varían según el conjunto de datos . La región continuó mostrando una cobertura de hielo reducida en comparación con las líneas de base históricas, continuando una tendencia de declive observada en los últimos años .
Los glaciares de todo el mundo perdieron una masa sustancial en 2025, continuando un patrón de retroceso acelerado . El año anterior, 2024, ya había establecido un récord de mayor pérdida de hielo glaciar en un solo año . Los glaciares y casquetes de hielo del Ártico fuera de Groenlandia sufrieron pérdidas particularmente severas, con glaciares en la Escandinavia ártica y Svalbard experimentando su año de balance de masa más negativo registrado en el año de balance 2023/24 . La capa de hielo de Groenlandia también continuó perdiendo masa en 2025, marcando el 29.º año consecutivo de pérdida general de hielo .
A nivel mundial, 2025 registró 101 tormentas tropicales con nombre, por encima del promedio de 88 del período 1991–2020. De ellas, 52 alcanzaron fuerza de huracán/tifón y 24 alcanzaron fuerza de ciclón mayor .
El huracán Melissa fue la tormenta más significativa del año y un foco de extensa investigación sobre atribución climática: