Justo un día antes de la reorganización, el 8 de agosto, Zolghadr —todavía como secretario del SNSC— lanzó un ultimátum de línea dura: el estrecho de Ormuz permanecería cerrado hasta que Estados Unidos "corrija su comportamiento" . Las condiciones de Irán, publicadas en medios estatales, incluyeron:
El anuncio se produjo en un momento en que Irán y Omán señalaban la cercanía de un acuerdo tentativo para gestionar el tránsito por la vía marítima, pero Teherán insistió en que un acuerdo parcial no sería suficiente para reabrirla . Estados Unidos, por su parte, había exigido que Irán se comprometiera públicamente a no atacar a los buques que cruzaran el estrecho .
No se trata de un cambio administrativo rutinario. Coloca a un excomandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, con acceso directo al líder supremo, al frente del máximo órgano de seguridad de Irán durante una crisis en la que el régimen se ha autoexigido concesiones masivas de Estados Unidos antes de reabrir el estrecho de Ormuz. El doble nombramiento —Rezaei entra y Zolghadr es movido lateralmente— reduce la influencia de voces más políticas o diplomáticas dentro del SNSC y sella el dominio de la IRGC sobre las decisiones de seguridad nacional en el momento de máxima tensión con Washington.