El episodio expuso una asimetría dolorosa: Kosovo se había unido a las sanciones occidentales contra Rusia y apoyado públicamente el esfuerzo bélico de Ucrania, mientras que Serbia —que se niega a imponer sanciones— fue recompensada con una visita de alto nivel y una reafirmación de sus reclamaciones territoriales .
A pesar de la controversia, la visita produjo varios compromisos de cooperación concretos que ambas partes calificaron como un avance.
Un alto funcionario ucraniano dijo a la AFP antes de la visita que el objetivo de Kiev era explícitamente 'alejar a los serbios del lado de Rusia' . Bajo esa métrica, la visita produjo un movimiento modesto pero tangible.
La visita de Zelenski a Serbia ilustró vívidamente una tensión central en la política exterior de Ucrania que no tiene una resolución fácil.