Cuando el teleprompter se apagó, Carney anunció: "Me gustaría informarles que el teleprompter ha dejado de funcionar". Luego, sonriendo, agregó: "A diferencia de cierto líder mundial, no veo esto como una conspiración" . La ocurrencia arrancó las risas del público .
Carney aludía a la comparecencia de Trump en la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2025, cuando el teleprompter del entonces presidente falló y una escalera mecánica se detuvo a su llegada. Trump aprovechó esos incidentes para atacar a la ONU como ineficaz y exigió una investigación por lo que calificó de "triple sabotaje" . La ONU terminó señalando al propio camarógrafo de Trump como responsable de activar por accidente el freno de seguridad de la escalera .
Horas después, Trump contraatacó durante un discurso en Las Vegas: "Canadá es desagradable" y arremetió contra el liderazgo canadiense . Cuando los periodistas preguntaron a Carney por el calificativo de Trump, el primer ministro respondió que las propias negociaciones comerciales se habían vuelto "desagradables" —devolviéndole el insulto a la postura estadounidense en la mesa de negociación . Carney afirmó que Ottawa estaba "defendiendo a los trabajadores canadienses, a las empresas canadienses" .
Este cruce de declaraciones es solo la punta del iceberg de un conflicto comercial muchísimo mayor entre Estados Unidos y Canadá:
El intercambio por el teleprompter dejó en evidencia cuán personal y público se ha vuelto el distanciamiento entre Estados Unidos y Canadá: desde un comentario ingenioso sobre un fallo técnico hasta una guerra comercial en toda regla, con aranceles por miles de millones de dólares a punto de entrar en vigor en menos de dos semanas.