Un punto crítico señalado por los analistas de coinunited.io es que un 'shock' de crecimiento en EE.UU. —y no solo las subidas de tasas del BOJ— sería el catalizador principal para deshacer el carry trade, ya que una caída brusca de los rendimientos estadounidenses colapsaría el diferencial de tasas y forzaría una liquidación violenta .
Los esfuerzos iniciales de Japón para defender el yen resultaron insuficientes. En junio de 2026, Japón gastó aproximadamente 73 mil millones de dólares en una intervención de compra de yenes y el BOJ subió las tasas, pero el yen se mantuvo cerca de las 160 unidades por dólar. La intervención fracasó debido al amplio diferencial de tasas EE.UU.-Japón, la fuerte posición en carry trades y la postura reflacionista de la primera ministra Sanae Takaichi, que seguían presionando a la moneda .
El punto de inflexión llegó el 1 de agosto de 2026, cuando el Tesoro de EE.UU. compró yenes —el Banco de la Reserva Federal de Nueva York vendió euros por yenes en nombre de Washington—, marcando la primera intervención de compra de yenes de EE.UU. con Tokio en más de una década . El presidente Trump confirmó la participación del Tesoro
. Esta acción conjunta fue la primera desde 2011 (y para la compra de yenes, desde 1998)
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El impacto en el mercado fue inmediato: el yen se disparó de más de 163 a cotizar alrededor de 156.5 por dólar, fortaleciéndose más de un 4% . El Ministerio de Finanzas de Japón declaró que "no dudaría" en realizar nuevas intervenciones conjuntas
. Atsushi Takeuchi, exfuncionario del BOJ, dijo que Japón y EE.UU. "ciertamente" intervendrían de nuevo si el yen retomara su tendencia a la baja, señalando que Japón ahora tiene "pocas restricciones" para intervenir con el respaldo de EE.UU.
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A pesar del dramático movimiento de la moneda japonesa, los carry trades en mercados emergentes (EM) mostraron una sorprendente resiliencia. El índice Bloomberg EM FX Carry Risk Premia ha caído solo alrededor de un 1% desde la acción conjunta, aproximadamente lo mismo que un índice similar para las principales monedas . Esto contrasta fuertemente con la caída del 4% que sufrió el indicador de carry de EM en agosto de 2024, cuando un fuerte repunte del yen sacudió los mercados globales
. Un informe de Bloomberg señala que los carry trades de EM "están mostrando resiliencia" incluso después de que la estrategia financiada con yenes se viera afectada
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Sin embargo, el impacto no fue uniforme. Los Inversores de Cartera Extranjeros (FPIs, por sus siglas en inglés) retiraron un capital significativo de los mercados indios a medida que el carry trade se deshacía. Los FPIs sacaron aproximadamente 1.92 billones de rupias (unos 23,000 millones de dólares) de las acciones indias a principios de mayo de 2026, superando en solo cuatro meses la salida total del año fiscal 2025 .
El desapalancamiento también aumentó los riesgos de refinanciación para países como Brasil y Turquía, y para empresas con deuda denominada en yenes . El peso mexicano se debilitó un 1.2% frente al dólar cuando el BOJ subió las tasas al 0.75% en diciembre de 2025, lo que indica un estrés inmediato en los mercados emergentes
. La rupia indonesia y el baht tailandés, ambos muy expuestos a la financiación basada en el yen, también enfrentaron presiones
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A nivel estructural, RCK Analytics describe la liquidación como "no un ajuste táctico, sino una reestructuración del precio de la liquidez, el apalancamiento y el costo global del capital", con implicaciones directas para los mercados de bonos y los flujos de capital transfronterizos .
La opinión sobre el carry trade divergió notablemente entre los principales analistas en 2026: