El ataque inicial acabó con varios altos cargos iraníes, incluido el líder supremo Alí Jamenei, y desencadenó una masiva andanada de represalias de Irán, con cientos de misiles y miles de drones, una respuesta que Teherán denominó Operación Promesa Verdadera IV . En los primeros diez días, EE. UU. e Israel atacaron conjuntamente más de 15.000 objetivos iraníes; según un informe del Pentágono del 13 de marzo, los lanzamientos de misiles iraníes cayeron un 90% y los ataques con drones, un 80%
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El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró el 5 de mayo de 2026 que la Operación Furia Épica había concluido porque sus objetivos se habían logrado y que Washington prefería ahora "el camino de la paz" . La Enciclopedia Britannica también sitúa el fin de la operación el 5 de mayo
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A finales de junio de 2026 —después de que se firmara un memorando de entendimiento preliminar entre Estados Unidos e Irán— surgió una clara brecha retórica entre el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio .
La postura de JD Vance: Vance realizó una gira mediática defendiendo el acuerdo de paz con Irán, calificándolo de "buen progreso" e insistiendo en que existía un "marco verificable" para un acuerdo definitivo . Criticó públicamente los ataques israelíes contra objetivos de Hizbulá en Beirut, calificando de "inaceptables" las víctimas civiles reportadas y advirtiendo que una mayor escalada podría socavar los esfuerzos diplomáticos en curso, señalando que las acciones israelíes estaban poniendo en peligro el frágil proceso de paz
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La postura de Marco Rubio: Rubio mantuvo que Israel tiene derecho a defenderse y continuó trabajando para sellar un acuerdo por separado entre Israel y Líbano que permitiera controlar a Hizbulá y facilitar la retirada israelí del sur de Líbano . Adoptó un tono más halcón, sin criticar las operaciones israelíes, y en su lugar cargó contra el gobierno iraní
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La raíz de la división: Ambos funcionarios provienen de corrientes opuestas dentro de la política exterior republicana: Vance, del ala escéptica y partidaria de la moderación; Rubio, del ala intervencionista y proisraelí . La división también refleja los primeros movimientos en la carrera por la nominación presidencial republicana de 2028. Vance, que encabeza las encuestas de las primarias del GOP, se mantuvo notablemente cauto sobre la guerra durante el conflicto activo
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La guerra de EE. UU. e Israel contra Irán logró sus objetivos militares inmediatos en un tiempo extraordinariamente corto, pero el resultado diplomático y político está demostrando ser mucho más complejo. La administración ahora gestiona una política contradictoria: Vance busca una distensión con Teherán mientras Rubio intenta limitar la influencia iraní a través de alianzas con Israel y los Estados del Golfo. Estos enfoques contrapuestos, sumados al estatus sin resolver de Hizbulá, las ambiciones nucleares de Irán y las rutas marítimas globales críticas, mantienen la región en un estado de volatilidad. Para los observadores, la división Vance-Rubio no es solo una lucha de poder en Washington, sino una ventana a dos visiones fundamentalmente diferentes del poder estadounidense en Oriente Próximo.