El resultado es que EE.UU. se ha convertido en un verdadero agujero negro para el cobre mundial: las importaciones en julio alcanzaron la cifra récord de más de 200.000 toneladas métricas, el volumen mensual más alto en más de una década, lo que ha drenado la oferta disponible en el resto del mundo .
Los datos son contundentes. A 7 de agosto de 2026, las existencias totales de cobre en los almacenes de la LME se situaban en apenas 223.000 toneladas métricas, lo que supone un desplome del 33,1% en los últimos 30 días. El metal ha estado saliendo de los almacenes durante 29 sesiones consecutivas de negociación . Reuters informó de que el inventario global en la LME cayó desde un máximo de algo más de 400.000 toneladas en mayo hasta 262.000 toneladas a finales de julio, y que el inventario disponible ("on-warrant") cayó a mínimos de seis meses, justo por encima de las 100.000 toneladas
. En ese proceso, las "cancelled warrants" —el metal ya apartado para su retirada— aumentaron en más de 23.000 toneladas en un solo día a mediados de julio, elevando el porcentaje de metal comprometido a cerca del 43% de todo el inventario de la LME
. Los retiros se han concentrado especialmente en los almacenes de Asia: Taiwán, Corea del Sur y Singapur, desde donde el cargamento se redirige a EE.UU.
.
China, el mayor consumidor y refinador de cobre del mundo, lucha por producir lo suficiente. La producción china de cátodos de cobre en julio de 2026 cayó a 1,1268 millones de toneladas métricas, por debajo de las expectativas del mercado en 39.200 toneladas, debido a las dificultades para conseguir ánodos de cobre reciclado y a las paradas por mantenimiento en varias fundiciones F.
El problema de fondo es que las tarifas de tratamiento y refinado (TC/RC) —lo que las mineras pagan a las fundiciones por procesar el concentrado— se han vuelto negativas en 2026. Las fundiciones chinas, en lugar de cobrar por procesar, pagan a las mineras para que les envíen su mineral F. Esto ha llevado al límite la rentabilidad del sector. Según el China Smelters Purchase Team (CSPT), las principales fundiciones del país han acordado reducir su producción en más de un 10% en 2026
FF. El International Copper Study Group (ICSG) ya ha recortado su previsión de crecimiento de la producción refinada para 2026 a un exiguo 0,4% F.
A esto se suma la disrupción en la cadena de reciclaje secundario de cobre en China. La falta de suministro de ánodos de cobre reciclado, afectada por las restricciones normativas a la importación de chatarra y la recogida doméstica, ha agravado el déficit F.
La curva de futuros de la LME ha pasado a una backwardation pronunciada, donde los precios al contado superan a los de futuros, una señal inequívoca de que la escasez es física y urgente. A principios de agosto, la prima del contado sobre el contrato a tres meses se amplió a 65 USD/t, el nivel más alto desde enero . Es un aviso directo de que el mercado necesita metal disponible de inmediato, sin tiempo para esperar a que llegue nueva oferta.
Las grandes firmas comerciales están en el centro de esta tormenta. Reuters ha informado de que operadores del calibre de Trafigura Group y Mercuria Energy Group están retirando volúmenes significativos de los almacenes de la LME . El patrón es claro: están extrayendo metal de los almacenes asiáticos y embarcándolo hacia EE.UU. para aprovechar el diferencial con el Comex, mucho más rentable.
Citigroup ha lanzado un pronóstico contundente: el cobre podría dispararse hasta los 15.000 USD/t (6,80 USD/lb) si la presión sobre la oferta y las distorsiones arancelarias se intensifican . Todo depende de la decisión de la Casa Blanca sobre la Sección 232 para el cobre refinado
. Si se confirman los aranceles, las importaciones estadounidenses podrían dispararse aún más, profundizando la escasez global.
Pero también hay factores que podrían enfriar el rally. Un precio tan alto podría acabar atrayendo nueva oferta: las 118.000 toneladas de cobre que están fuera del sistema de la LME, el 77% de ellas en EE.UU., podrían regresar si el diferencial de arbitraje se cierra . Y aunque China recorta su producción, su capacidad instalada sigue siendo enorme; si se resuelve el cuello de botella de la chatarra, la producción de cátodos podría aliviarse.
El rally del cobre de 2026 es la definición perfecta de una disrupción en la cadena de suministro: el acaparamiento por miedo a los aranceles vacía físicamente los almacenes de la LME, mientras los recortes en China y la crisis de la chatarra limitan la producción mundial. La backwardation confirma que la escasez es física, no especulativa. Con los inventarios en mínimos de varios meses y la demanda estadounidense desbocada, los precios del cobre seguirán elevados y extremadamente volátiles durante lo que queda de año.