La FIFA proponía crear una nueva filial llamada FIFA Forward Enterprises (FFE) valorada en 20.000 millones de dólares . La FFE se haría cargo de todas las operaciones comerciales y de eventos del Mundial y de otros torneos de la FIFA . El organismo rector planeaba vender una participación minoritaria, no controladora, de hasta el 20% a inversores privados externos, con el objetivo de recaudar aproximadamente 4.200 millones de dólares .
Entre los posibles inversores figuraba Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, a través de su firma Thrive Capital . La FIFA conservaría la mayoría accionarial, pero el acuerdo fue ampliamente criticado por considerarse que suponía vender una parte de los ingresos futuros del Mundial a fondos de inversión, socavando la gobernanza y la independencia financiera del deporte .
Infantino también habría ofrecido pagos de 40 millones de dólares a cada una de las 211 federaciones miembro de la FIFA para asegurarse su apoyo , una maniobra que los críticos calificaron de intento de comprar voluntades para un acuerdo negociado en secreto.
El plan se anunció el 28 de julio de 2026 y se vino abajo el 31 de julio, una derrota política de una rapidez espectacular. Esta es la secuencia:
Todo el plan quedó enterrado en apenas 72 horas desde su anuncio .
El colapso supuso una derrota asombrosa para Infantino, a quien hasta entonces se consideraba prácticamente intocable al frente del fútbol mundial . Reuters informó de que el fracaso había dejado su presidencia «gravemente debilitada» y que la UEFA cuestionaba abiertamente su capacidad para liderar . Los críticos señalaron la naturaleza secreta del acuerdo —negociado sin el conocimiento de la mayoría de los miembros de la FIFA— y la participación de Kushner, cuyo hermano Jared es yerno de Donald Trump, como factores que alimentaron la desconfianza .
En los días posteriores al colapso del plan, varias confederaciones y federaciones nacionales pidieron una mayor transparencia en la toma de decisiones financieras de la FIFA . El episodio se erige como una advertencia sobre los límites de la inversión de capital privado en la gobernanza deportiva y la velocidad con la que un acuerdo aparentemente inevitable puede desmoronarse cuando el deporte más popular del mundo se rebela.