La única excepción destacada fue Kazán, capital de Tatarstán y situada en la región del Volga. El próximo viaje previsto sería a Novosibirsk, en Siberia, aunque el Kremlin aún no había confirmado oficialmente la visita .
Según el medio independiente ruso Agentstvo, citado en varios reportes publicados el 7 de agosto de 2026, cuatro de los primeros destinos del nuevo ciclo de viajes de Putin se encontraban más allá de los montes Urales. Solo uno correspondía a la Rusia europea .
El contraste con los meses anteriores es notable. Entre enero y mayo de 2026, Putin solo salió oficialmente de Moscú en dos ocasiones, y ambas tuvieron como destino alguna de sus residencias. Su anterior viaje regional había sido a Samara, en noviembre de 2025 .
Putin llegó a Kazán el 17 de junio de 2026 para participar durante dos días en la cumbre Rusia-ASEAN. El viaje fue descrito por Meduza como su primera salida de Moscú y San Petersburgo en siete meses .
Aunque Kazán se encuentra geográficamente en la Rusia europea, fue el único destino de esa zona dentro del nuevo ciclo de desplazamientos regionales señalado por los medios . Durante la visita se aplicaron estrictas medidas de seguridad en la ciudad .
Moscú, San Petersburgo y Valdái aparecen como excepciones de otra naturaleza: son lugares donde Putin dispone de residencias oficiales fuertemente protegidas .
El posible punto de inflexión se produjo meses antes de que Putin reanudara sus viajes. El 29 de diciembre de 2025, el Ministerio de Exteriores ruso acusó a Ucrania de lanzar durante la noche un ataque masivo contra la residencia presidencial de Valdái, en la provincia de Nóvgorod. Según la versión rusa, participaron 91 drones .
El Ministerio de Defensa ruso difundió posteriormente imágenes que, según afirmó, mostraban un dron derribado y servían como prueba del ataque . Sin embargo, el episodio sigue siendo objeto de una fuerte disputa:
Varios reportes publicados el 7 de agosto describieron explícitamente la ausencia de Putin en regiones de la Rusia europea como una respuesta a los ataques con drones . Otros señalaron que el presidente está escogiendo destinos que quedan fuera del alcance habitual de los drones ucranianos .
La secuencia temporal refuerza esa interpretación: Putin permaneció durante meses prácticamente sin realizar viajes regionales y, al reanudar la actividad, optó sobre todo por Siberia y el Extremo Oriente, mientras evitaba las zonas europeas alcanzadas con mayor frecuencia por drones. No obstante, se trata de una inferencia periodística y analítica; ni Putin ni el Kremlin han confirmado que el motivo sea su seguridad personal.
La modificación de la agenda no demuestra por sí sola que el incidente de Valdái haya ocurrido tal como lo describió Moscú. Sí muestra, en cambio, que la amenaza de los ataques de largo alcance —o la percepción política de esa amenaza— puede estar afectando la organización de la presidencia rusa.
Si el patrón se mantiene, las actividades oficiales en regiones vulnerables podrían quedar relegadas o trasladarse a destinos considerados más seguros, mientras continúan los viajes a Siberia y al Extremo Oriente. En ese sentido, la agenda de Putin ofrece un indicio visible de cómo la campaña ucraniana de drones en profundidad estaría influyendo en las decisiones del Kremlin al más alto nivel .