Una revisión de imágenes satelitales realizada por Reuters estima que al menos 1,18 millones de metros cuadrados de espacio de almacenamiento —más de una quinta parte de la capacidad total de la compañía— han resultado dañados o destruidos . Los ataques también han dejado al menos 15 muertos, entre trabajadores de almacenes y un menor, según recuentos de funcionarios rusos y medios internacionales .
En la mañana del 7 de agosto, drones de ataque ucranianos Liutyi alcanzaron un centro logístico de Wildberries en Ekaterimburgo, en la región de Sverdlovsk, en los Urales . La ciudad se encuentra a casi 2.000 kilómetros de la frontera ucraniana, una distancia que evidencia el alcance de la campaña.
El gobernador en funciones de Sverdlovsk, Denis Pasler, afirmó que las defensas antiaéreas derribaron ocho drones y que los restos de tres cayeron sobre el techo del almacén, provocando incendios . Imágenes difundidas desde el lugar mostraron varios focos bajo la cubierta del complejo . Wildberries confirmó el ataque y señaló que los bomberos habían conseguido contener el fuego .
No era la primera vez que el centro de Ekaterimburgo quedaba bajo amenaza. El 25 de julio, una alerta por drones obligó a evacuar las instalaciones y provocó un incendio en un estacionamiento cercano .
En menos de tres semanas, los ataques afectaron alrededor de 20 centros de Wildberries, desde zonas próximas a Moscú y San Petersburgo hasta regiones del sur y los Urales . La empresa operaba en junio 209 instalaciones logísticas, con una superficie conjunta de 5,2 millones de metros cuadrados .
Los cálculos sobre el alcance exacto varían según la metodología. Data Insight, citado por Forbes Russia, estimó que para el 2 de agosto habían sido atacadas instalaciones con entre 1,21 y 1,47 millones de metros cuadrados, equivalentes a entre el 17,2% y el 22,2% del espacio logístico de Wildberries . Otro análisis de fuente abierta señaló que 16 de los 26 principales complejos de la compañía habían quedado fuera de servicio, casi dos tercios de sus grandes centros .
Analistas rusos calcularon que los primeros ataques pudieron causar daños económicos de hasta 100.000 millones de rublos, unos 1.300 millones de dólares . The Moscow Times informó posteriormente de que más de una cuarta parte de la capacidad de almacenamiento de la plataforma había quedado inutilizada .
El Gobierno ucraniano sostiene que Wildberries no es únicamente una empresa de consumo. Según la justificación de Kiev, la plataforma y sus centros logísticos han ayudado al esfuerzo bélico ruso al suministrar uniformes, productos electrónicos y otros bienes a las fuerzas armadas .
El presidente Volodímir Zelenski afirmó que los centros atacados estaban implicados en el suministro al ejército ruso de componentes para drones, equipos de navegación y otro material militar . También presentó los ataques como una respuesta a los bombardeos rusos contra infraestructuras civiles en Ucrania .
Rusia, por su parte, ha denunciado los ataques como una ofensiva contra su territorio y su economía. Las afirmaciones de ambos gobiernos sobre el uso militar de las instalaciones no han sido verificadas de forma independiente en las fuentes citadas.
El impacto no se limita a la plataforma. Miles de pequeños negocios almacenaban sus productos en los centros de Wildberries cuando comenzaron los ataques. Al incendiarse los almacenes, muchos perdieron inventarios completos sin una vía clara para recuperar el dinero.
La propia Wildberries modificó el 7 de julio, apenas 11 días antes del primer ataque, las condiciones de su acuerdo con los vendedores. El nuevo texto clasificó los ataques con drones, los bombardeos y las explosiones como casos de «fuerza mayor», lo que limita la responsabilidad de la empresa por la mercancía perdida .
El 7 de agosto, Wildberries amplió su seguro voluntario para vendedores e incluyó los daños o pérdidas derivados de ataques terroristas, sabotajes y ataques con drones . La cobertura también contempla incendios provocados por la caída de restos de drones .
Las principales condiciones son:
Para los vendedores, el problema central sigue sin resolverse: la mayor concentración de mercancía se encuentra precisamente en los almacenes, que quedan fuera de la nueva protección. Además, el tope de 100.000 rublos resulta muy inferior al valor de muchos pedidos y de inventarios enteros consumidos por los incendios .
La campaña contra Wildberries está afectando una infraestructura que conecta a millones de consumidores con miles de pequeños comerciantes. Los ataques no solo han interrumpido rutas logísticas: también han destruido productos, puesto en riesgo empleos y golpeado negocios que no tenían relación directa con el frente.
La plataforma ha intentado redistribuir mercancías y desviar operaciones hacia otros centros para mantener las entregas . Sin embargo, la sucesión de incendios ha expuesto la vulnerabilidad de una red concentrada en grandes almacenes y ha trasladado una parte considerable del coste a los vendedores.
Por ahora, el balance es el de una campaña que ha alcanzado unos 20 centros de Wildberries, destruido o dañado más de 1,18 millones de metros cuadrados de espacio logístico y provocado pérdidas de miles de millones de dólares. El ataque de Ekaterimburgo, a miles de kilómetros de la frontera, muestra que la ofensiva continúa extendiéndose hacia el interior de Rusia. Y el nuevo seguro de la plataforma, aunque reconoce por primera vez el riesgo de los drones, deja sin protección precisamente a buena parte de la mercancía más expuesta.