Las averías no planificadas alcanzaron 3,51 millones de barriles diarios en abril de 2026, en buena medida por los efectos indirectos del conflicto en Oriente Medio sobre las refinerías del norte de Asia .
La situación rusa es especialmente severa. Los procesamientos de crudo cayeron a unos 3,6-3,8 millones de barriles diarios en julio de 2026, su nivel más bajo en aproximadamente 24 años . Kpler calcula que la capacidad parada o afectada por ataques rondaba los 4,3 millones de barriles diarios en julio y que al menos 25 refinerías rusas habían sufrido ataques con drones desde agosto de 2025 .
La cifra de 2,5 millones de barriles diarios de capacidad rusa fuera de servicio puede considerarse una estimación agregada razonable: a comienzos de 2025 se había visto afectado cerca del 10% de la capacidad del país y, para septiembre, una sola oleada de ataques había obligado a cerrar instalaciones que procesaban unos 1,1 millones de barriles diarios . Para mediados de 2026, el daño acumulado era mucho mayor.
La actividad mundial de refinación cayó a su nivel estacional más bajo desde la pandemia de 2020, según Goldman Sachs, mientras las existencias de destilados medios —la categoría que incluye el diésel y el gasóleo de calefacción— se mantienen por debajo de los promedios estacionales .
Las interrupciones provocadas por la guerra en Rusia y Oriente Medio han reducido con fuerza la oferta mundial de diésel. El aumento de la producción en América y África solo ha compensado alrededor de un tercio del suministro perdido .
Los márgenes europeos de refinación de diésel y combustible de aviación superaron los 40 dólares por barril a finales de 2025 y alcanzaron su mayor amplitud en más de dos años. El diferencial del diésel frente al Brent fechado llegó a 43,64 dólares por barril el 18 de noviembre de 2025, el nivel más alto desde enero de 2023. En el caso del combustible de aviación, la prima llegó a 41,19 dólares, su mayor nivel desde septiembre de 2023 .
Estos diferenciales, conocidos en el sector como cracks, miden la rentabilidad de convertir el crudo en productos refinados. Cuando se disparan, suelen indicar que los combustibles escasean en relación con la materia prima.
Los ataques con drones obligaron en mayo de 2026 a detener o reducir la producción de varias refinerías del centro de Rusia, instalaciones que representan aproximadamente el 30% de la producción de gasolina del país .
Moscú prohibió las exportaciones de gasolina hasta julio de 2026 y estudia limitar también las de diésel para contener los precios internos .
La refinería de Moscú atacada con drones en junio de 2026 necesitará al menos seis meses de reparaciones y difícilmente reanudará la producción durante 2026 . Además, muchas de las interrupciones no planificadas todavía no tienen una fecha clara de vuelta a la operación .
El riesgo no es solo que una planta esté parada hoy, sino que el mercado no sepa cuándo regresará su capacidad. Esa incertidumbre dificulta que compradores y distribuidores planifiquen sus inventarios.
Ucrania duplicó el número de refinerías rusas atacadas entre enero y mayo de 2026 frente al mismo periodo de 2025: 16 instalaciones, frente a ocho . La Agencia Internacional de la Energía prevé que los ataques con drones sigan afectando los niveles de procesamiento rusos al menos hasta mediados de 2026, mientras la campaña continúa .
Una nueva oleada contra unidades de destilación, plantas de conversión, depósitos o infraestructuras logísticas podría retirar del mercado productos refinados incluso si la producción mundial de crudo se mantiene estable.
En el cuarto trimestre, el consumo de diésel y gasóleo de calefacción aumenta con fuerza en el hemisferio norte. En Estados Unidos, la demanda de gasóleo de calefacción subió un 40% intersemanal hasta el 14 de noviembre de 2025, mientras los grados-día de calefacción se situaron un 22% por encima de la media de diez años durante una ola de frío ártico .
Con las reservas ya por debajo de los niveles habituales y una parte considerable de las refinerías todavía fuera de servicio, cualquier nueva interrupción podría intensificar la competencia por los cargamentos disponibles .
No todo el déficit es consecuencia de la guerra. El sector mundial de refinación se contrajo en 350.000 barriles diarios durante el segundo trimestre de 2025, debido a cierres permanentes en Europa y China. BloombergNEF prevé que la capacidad nominal mundial se reduzca en 188.000 barriles diarios en 2025 .
Los cierres permanentes son distintos de una avería temporal: aunque los precios suban, esas plantas no volverán automáticamente al mercado. El resultado es una base de suministro más pequeña para absorber futuras crisis.
Cuando una refinería deja de operar, el crudo que normalmente se procesaría dentro del país puede terminar en los mercados internacionales. Esa parece ser la razón por la que las exportaciones rusas de crudo desde puertos occidentales subieron un 15% mensual en mayo de 2026, hasta un máximo de ocho meses .
En junio, los envíos desde Primorsk, Ust-Luga y Novorossiysk alcanzaron un récord cercano a 3 millones de barriles diarios, según fuentes del sector citadas por Reuters .
La relación funciona en ambos sentidos. Cuando Ucrania desplazó temporalmente el foco de sus ataques fuera de las refinerías a finales de julio de 2026, las exportaciones rusas de crudo cayeron por debajo de los 4 millones de barriles diarios, hasta 3,9 millones en las cuatro semanas transcurridas hasta el 2 de agosto, porque una mayor cantidad de crudo pudo quedarse en el país para ser procesada . Si se reanudan los ataques contra las refinerías, las exportaciones podrían volver a aumentar .
El deterioro de la refinación está generando una paradoja: Rusia puede exportar más crudo mientras algunas de sus regiones sufren escasez de gasolina y diésel.
La situación interna llegó a ser tan delicada que el Gobierno estudió prohibir las exportaciones de diésel y considerar importaciones de combustible . En junio de 2026, la Crimea bajo control ruso declaró el estado de emergencia por la escasez de carburantes y prohibió su venta; para julio, la mayoría de las regiones rusas afrontaba algún tipo de restricción .
El Kremlin debe elegir entre dos objetivos en tensión: mantener las exportaciones de crudo para sostener los ingresos o reservar más materia prima y capacidad de refinación para evitar una escasez doméstica políticamente costosa.
El mercado mundial de combustibles afronta el invierno con unos fundamentos especialmente ajustados para los destilados. Los daños de guerra, los cierres permanentes y las averías imprevistas han reducido la capacidad de producir diésel, combustible de aviación y gasolina, mientras las reservas están por debajo de sus medias estacionales.
Los plazos de reparación siguen siendo inciertos, los ataques contra refinerías rusas se han intensificado y la demanda de calefacción está a punto de aumentar. Por ello, el balance de riesgos para los precios de los combustibles refinados sigue claramente orientado al alza, incluso si el mercado del crudo parece más holgado.