La diferencia está en la forma en que cada país fija los precios internos. Pakistán y Tanzania ya aplicaron rebajas comprobables a los consumidores, mientras que no hay pruebas suficientes para confirmar un traslado de esta caída concreta al precio de los combustibles en Nigeria e Indonesia.
El movimiento del mercado tuvo un origen principalmente geopolítico. El 3 de agosto, el presidente estadounidense Donald Trump canceló un ataque previsto contra infraestructura iraní y volvió a mostrar disposición a negociar, lo que redujo parte de la prima de riesgo incorporada al precio del petróleo . El Brent llegó a caer más de un 7% hasta un mínimo de tres semanas y el 5 de agosto se situó en 79,36 dólares por barril .
El West Texas Intermediate (WTI), la referencia estadounidense, bajó cerca de un 5% hasta unos 80 dólares el 3 de agosto y siguió retrocediendo ante las noticias sobre un posible acuerdo para facilitar el tránsito por Ormuz .
Aun así, la situación diplomática está lejos de estar resuelta. Teherán ha negado que mantenga conversaciones directas con Washington, mientras funcionarios estadounidenses sostienen que las negociaciones están en marcha . Irán y Omán sí avanzaron hacia una ruta marítima propuesta a través del estrecho, pero ese entendimiento no equivale a una reapertura completa . Qatar y otros mediadores continuaron trabajando durante la semana .
Pakistán fue uno de los países que reaccionó con mayor rapidez. El Gobierno redujo el 3 de agosto el precio de la gasolina en 4,08 rupias por litro y el del diésel de alta velocidad en 2,45 rupias, citando expresamente la caída de los precios internacionales del petróleo .
Una nueva revisión anunciada para el 7 de agosto recortó otros 3,19 rupias por litro a la gasolina, hasta 329,82 rupias, y 1,50 rupias al diésel, hasta 382,36 rupias . En conjunto, las rebajas acumuladas durante la primera semana de agosto rondaron las 7,27 rupias por litro para la gasolina y las 3,95 rupias para el diésel.
El traslado relativamente rápido de los movimientos internacionales se vio favorecido por el mecanismo de revisión frecuente de los precios de los combustibles en Pakistán . Sin embargo, los impuestos y otros cargos internos siguen representando una parte importante del precio final, por lo que la bajada del crudo no se refleja íntegramente en el surtidor.
En Tanzania, la Autoridad Reguladora de los Servicios de Energía y Agua (EWURA) anunció nuevos precios máximos minoristas con entrada en vigor el 5 de agosto de 2026. El regulador atribuyó las reducciones a la evolución más favorable de los precios internacionales del petróleo .
En comparación con julio, la gasolina bajó 92 chelines tanzanos por litro, el diésel 204 chelines y el queroseno 440 chelines. En Dar es Salaam, los nuevos precios máximos quedaron fijados en 3.898 chelines por litro para la gasolina, 3.978 para el diésel y 4.003 para el queroseno .
Fue el segundo mes consecutivo de descensos en el país. En julio, la gasolina ya había bajado por debajo de los 4.000 chelines por litro por primera vez en tres meses .
No se encontró una fuente reciente y verificable que documente un ajuste del precio interno de la gasolina en Nigeria vinculado directamente a la caída del crudo de comienzos de agosto.
El mercado nigeriano combina subsidios, decisiones regulatorias y posibles retrasos en la cadena de suministro. Por eso, una bajada internacional no se traslada necesariamente de inmediato al precio que pagan los conductores. Si el petróleo continúa barato, los consumidores podrían beneficiarse más adelante, pero durante la primera semana de agosto no quedó registrado un recorte oficial relacionado con este episodio concreto.
En Indonesia tampoco hay una fuente reciente y verificable que confirme una reducción de los precios internos del combustible atribuible directamente a la caída del crudo de esta semana.
El país subsidia ampliamente varios combustibles y suele revisar sus precios de forma periódica, no diaria. La ausencia de un recorte confirmado no descarta cambios posteriores, pero sí indica que el descenso internacional todavía no se había traducido claramente en los precios de los surtidores durante la primera semana de agosto de 2026.
El alivio para los consumidores podría ser temporal. Las declaraciones contradictorias de Washington y Teherán mantienen la volatilidad del petróleo . Si las negociaciones fracasan, los precios podrían repuntar con rapidez y revertir parte de las rebajas aplicadas en los países que ya trasladaron el descenso al consumidor.
El acuerdo entre Irán y Omán sobre una ruta marítima temporal fue un avance relevante, pero no supone la reapertura total del estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial .
Por ahora, los conductores y hogares de Pakistán y Tanzania sí cuentan con un alivio concreto. En Nigeria, Indonesia y otras economías emergentes, el efecto de la caída internacional dependerá de cuánto dure el descenso del crudo y de la rapidez con que sus gobiernos ajusten los precios internos.