Wildberries cumple una función comparable a la de una gran plataforma de comercio electrónico y distribución: sus almacenes concentran mercancías y conectan a vendedores con compradores en amplias zonas de Rusia. Por eso, Kiev considera que golpear sus instalaciones puede interrumpir cadenas de suministro y generar presión económica y social. Algunos medios la han descrito como «la Amazon de Rusia» .
La secuencia de ataques incluye:
En total, Ucrania habría golpeado más de una docena de instalaciones de Wildberries desde el 18 de julio . Los ataques también habrían destruido mercancía y provocado pérdidas económicas, aunque la magnitud exacta de los daños materiales no está verificada de forma independiente .
La lógica ucraniana combina dos objetivos. El primero es operativo: interrumpir la logística y la distribución en la retaguardia rusa, donde se almacenan bienes y se mueven recursos a gran escala. El segundo es coercitivo: hacer más visible para la población rusa el coste de una guerra que Moscú ha intentado mantener alejada de los principales centros urbanos.
La respuesta del Kremlin ha sido intensificar sus propios ataques contra Ucrania. El 5 de agosto, una oleada rusa de drones y misiles balísticos contra Kiev causó al menos 17 muertos y 44 heridos, en uno de los ataques más letales contra la capital durante 2026 . Así, las ofensivas de ambos bandos están golpeando cada vez más infraestructuras, centros logísticos y zonas alejadas de la línea del frente.
Los ataques contra almacenes son solo una parte de una campaña ucraniana mucho más amplia. Según Zelenski, las unidades de drones ucranianas mataron o hirieron de gravedad a 30.272 militares rusos en julio, y cada caso incluido en esa cifra contaba con confirmación en vídeo .
El Estado Mayor de Ucrania calculó en 42.860 las bajas totales de personal ruso durante ese mes, la cifra mensual más alta de 2026 y la primera vez ese año que el balance superó las 40.000 bajas . El dato atribuido específicamente a drones equivale a aproximadamente el 71 % del total estimado.
El Ministerio de Defensa ucraniano sostiene además que, desde el comienzo de 2026, los ataques con vehículos aéreos no tripulados han matado o herido de gravedad a 193.500 soldados rusos .
Estas cifras deben leerse con cautela. Son estimaciones ucranianas que no han podido verificarse de manera independiente. Además, el balance de 30.272 personas incluye muertos y heridos graves y solo cuenta los casos descritos por Kiev como confirmados mediante vídeo; por tanto, puede no reflejar todas las pérdidas reales.
La presión sobre las fuerzas rusas es considerable, pero no parece haber alterado por sí sola la estrategia del Kremlin. Un análisis del Center for Strategic and International Studies (CSIS) concluye que, pese a las tensiones económicas, industriales y demográficas, la guerra sigue siendo «sostenible para el Kremlin en el futuro previsible». Rusia continúa creyendo que puede imponerse en una guerra de desgaste y superar a Ucrania a largo plazo .
Al mismo tiempo, el avance ruso sobre el terreno se ha ralentizado. El Institute for the Study of War (ISW) calcula que las fuerzas rusas tomaron 37,85 kilómetros cuadrados de territorio ucraniano en julio de 2026, sin lograr avances estratégicamente significativos . Otros análisis basados en datos del ISW describen una tendencia hacia un estancamiento casi total .
También existe escepticismo dentro de Rusia. El ISW citó el testimonio de un supuesto general ruso en activo, entrevistado bajo anonimato, que habría acusado al mando militar de exagerar los éxitos en el campo de batalla y de mantener una estrategia de desgaste «que Rusia no puede ganar» para intentar forzar la capitulación de Ucrania y Occidente . La identidad y las afirmaciones del general no han sido verificadas de forma independiente.
Los análisis del ISW señalan que Ucrania ha recuperado una «ventaja general en drones» y dispone de sistemas capaces de afectar la logística rusa en profundidad . La campaña contra Wildberries ilustra esa capacidad: los drones han alcanzado objetivos situados entre 500 y 800 kilómetros detrás de las líneas del frente.
Pero la distancia no equivale automáticamente a un efecto estratégico decisivo. Kiev sigue afrontando límites en la escala de su producción nacional, restricciones occidentales sobre el uso de algunas armas donadas para ataques profundos dentro de Rusia y la dificultad de desgastar a una fuerza mayor que, según los expertos, está dispuesta a asumir pérdidas muy elevadas.
El resultado es una guerra de presión acumulativa. Ucrania puede elevar el coste para Rusia, interrumpir nodos logísticos y demostrar que la retaguardia no es invulnerable. Rusia, por su parte, conserva recursos suficientes para absorber daños y mantener su ofensiva, aunque con avances cada vez más lentos.
Los ataques contra Wildberries muestran que Ucrania puede llevar su campaña de drones mucho más allá del frente y afectar una red comercial de importancia nacional. El récord de bajas rusas atribuidas a drones en julio confirma el papel cada vez más central de estas armas en el campo de batalla.
Aun así, la evidencia disponible no apunta a un cambio estratégico inmediato en Moscú. Putin parece dispuesto a sostener una guerra de desgaste durante un periodo prolongado, mientras que la campaña ucraniana —eficaz y en expansión— todavía no ha alcanzado una escala capaz de obligar al Kremlin a modificar su cálculo fundamental .