El primer ensayo japonés de un Tomahawk. El destructor japonés JS Chokai, equipado con el sistema Aegis, lanzó un misil de crucero Tomahawk fabricado en Estados Unidos en el océano Pacífico. El Ministerio de Defensa japonés situó el lanzamiento el 29 de julio de 2026, aunque algunos reportes lo fecharon el 28 de julio . El ensayo representó un paso importante hacia la capacidad japonesa de atacar objetivos a larga distancia.
El abandono de una postura exclusivamente defensiva. Kim sostuvo que Japón está dejando atrás el principio de mantener sus fuerzas armadas en una posición estrictamente orientada a la defensa y que está desarrollando una capacidad de ataque preventivo o de represalia de mayor alcance .
El respaldo estadounidense al rearme japonés. La dirigente norcoreana criticó a Washington por facilitar que Tokio adquiera y despliegue misiles de largo alcance, lo que, según su argumento, contribuye a la militarización de Japón .
La advertencia norcoreana se produjo un día después de que Japón publicara su Libro Blanco de Defensa de 2026. El documento describió el entorno de seguridad del país como el “más grave y complejo desde el final de la Segunda Guerra Mundial”, debido a las amenazas percibidas de China, Rusia y Corea del Norte, así como a una mayor coordinación militar entre esos países .
El Gobierno japonés también aprobó un presupuesto de defensa récord, superior a 9 billones de yenes —aproximadamente 58.000-59.000 millones de dólares— para el ejercicio fiscal de 2026. El plan forma parte de una estrategia para elevar el gasto militar hasta alrededor del 2 % del producto interno bruto para 2027 .
Japón ha acordado además adquirir 400 misiles Tomahawk y ha destinado más de 2.000 millones de dólares a ese programa . Tokio sostiene que estas armas buscan reforzar la disuasión y la autodefensa frente a las amenazas regionales, no abandonar su orientación defensiva .
El ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, afirmó en el Libro Blanco que Japón debía reforzar sus capacidades con un “sentido de urgencia y crisis” .
La declaración no detalló qué medidas concretas podría adoptar Corea del Norte. La fórmula de “opciones militares adicionales” deja abierta la posibilidad de que Pionyang responda mediante nuevas capacidades o actividades militares, sin anunciar una operación específica.
Varios análisis también señalaron que la retórica contra Japón cumple una función política para el régimen norcoreano: presentar sus propios programas nucleares y de misiles como medidas defensivas frente a una supuesta militarización japonesa respaldada por Estados Unidos .
La tensión se suma a las críticas de China, que describió el ensayo del Tomahawk como una muestra de la intención japonesa de perjudicar sus intereses y advirtió sobre un posible resurgimiento del militarismo japonés .