Fuerte interés inicial. Apenas unos días después de iniciar el proceso de venta, O'Neill afirmó que varias empresas ya habían expresado interés en comprar la unidad .
Inestabilidad política en el Reino Unido. O'Neill señaló que los repetidos cambios en la política del gobierno británico sobre el petróleo y el gas natural contribuyeron a la decisión de salir de la región . También instó públicamente al secretario de Energía del Reino Unido, Ed Miliband, a priorizar la producción nacional de petróleo y gas, incluso mientras BP abandona el área .
Justificación. ONeill declaró que la unidad del Mar del Norte "estará mejor posicionada como parte de otro negocio", ya que BP centra su cartera en activos de mayor rentabilidad .
Junto con los resultados del segundo trimestre, O'Neill —que cumplía aproximadamente sus primeros 100 días en el cargo— reconoció que BP no había alcanzado su potencial y delineó cinco prioridades estratégicas :
Fortalecer el balance. BP redujo su deuda neta en 3.000 millones de dólares con respecto al trimestre anterior para ayudar a financiar la reestructuración .
Simplificación y mejora de la cartera. Además del Mar del Norte, BP inició procesos para vender su negocio de gas natural renovable Archaea Energy y abandonó su posición en Badenswaard, con el objetivo de centrarse en activos de mayor rentabilidad . BP ya ha completado la venta de su refinería de Gelsenkirchen y ha acordado la venta de su negocio minorista en Austria .
Disciplina de costes y capital. BP prevé un gasto de capital de 13.500 a 14.000 millones de dólares en 2026 y aspira a obtener entre 8.000 y 9.000 millones de dólares en ingresos totales por desinversiones .
Reinicio de la fiabilidad operativa. O'Neill señaló que la fiabilidad de las plantas upstream y el rendimiento de las refinerías no alcanzaron las expectativas y requerían mejoras .
Retorno para los accionistas. BP aumentó su dividendo en un 4% como señal de confianza .
O'Neill calificó el entorno actual como "uno de los períodos más volátiles dentro de los mercados energéticos globales", con el beneficio del segundo trimestre impulsado por los elevados precios del petróleo derivados del conflicto en Irán, los sólidos márgenes de refinación y un robusto rendimiento comercial . El flujo de caja operativo alcanzó los 10.900 millones de dólares, lo que ayudó a BP a adelantar un año su objetivo de reducción de deuda . A pesar de los sólidos resultados financieros, O'Neill insistió en que "queda más por hacer" porque BP "no estaba aprovechando al máximo" su potencial .