La causa directa fue un aumento brusco de aeronaves militares rusas volando cerca del espacio aéreo de la OTAN sin presentar plan de vuelo ni activar sus transpondedores . Este comportamiento obliga a los cazas de Reacción Rápida (QRA) a despegar para identificar y escoltar visualmente a la aeronave, ya que el control del tráfico aéreo civil no puede identificarla positivamente . Solo entre enero y julio de 2026, la OTAN desplegó cazas 62 veces en el flanco nororiental en alertas de reacción rápida en tiempo real provocadas por la guerra en Ucrania .
El suceso más trascendental de julio de 2026 ocurrió el 30 de julio, durante una gran oleada rusa de misiles y drones contra Ucrania. Un misil de crucero ruso entró en el espacio aéreo polaco y detonó en un campo cerca de la aldea de Tarnawa-Kolonia, en el este de Polonia, dejando un cráter de aproximadamente 10 m (33 pies) de ancho y 5 m (16 pies) de profundidad . Los radares polacos rastrearon el objeto cruzando la frontera antes de que desapareciera . En respuesta, se desplegaron cazas de la OTAN y se activaron las defensas aéreas terrestres polacas . Polonia convocó al embajador ruso y la OTAN declaró que todos los indicios apuntaban a que el misil era ruso . El primer ministro polaco, Donald Tusk, confirmó que el misil era un misil de crucero ruso Kh-101 . La oleada formaba parte de la guerra en curso: el ataque nocturno mató al menos a ocho civiles en Ucrania, incluidos niños, e hirió a más de 50 .
Una serie de intercepciones sobre el mar Báltico puso de manifiesto la naturaleza sistemática de las pruebas rusas. El 14 de julio, cazas F-16 polacos interceptaron un avión ruso de inteligencia electrónica Il-20M a unos 56 km al noroeste de Koszalin, que volaba sin plan de vuelo ni transpondedor . El ministro de Defensa polaco, Władysław Kosiniak-Kamysz, lo calificó como el "primer intento ruso en mucho tiempo de aproximarse a nuestra frontera marítima para sondear nuestros sistemas de defensa aérea" . A esto le siguieron intercepciones de un Il-20 y un Su-30 rusos el 16 de julio, con cazas polacos realizando misiones de escolta durante tres días consecutivos . El 31 de julio, apenas un día después del incidente del misil, los F-16 polacos volvieron a interceptar un Il-20 ruso al norte de Kołobrzeg .
El repunte de julio no se produjo en el vacío. Los vuelos de reconocimiento rusos sobre el Báltico tienen como objetivo sondear la postura de defensa aérea de la OTAN, la cobertura de radar y los tiempos de reacción . Cada interceptación e incursión de misiles está directamente relacionada con la guerra de Rusia en Ucrania. El misil del 30 de julio que impactó en Polonia formaba parte de una oleada contra Ucrania que también mató a civiles .
Como respuesta directa a la creciente frecuencia de violaciones, la OTAN acordó el 8 de julio actualizar su misión de décadas de Vigilancia Aérea del Báltico a una misión de defensa aérea . El nuevo mandato otorga a los pilotos la autoridad para destruir "objetos que representen una amenaza" —un cambio doctrinal que pasa de la mera interceptación y escolta a una postura más firme . Esta decisión fue impulsada por el patrón de incidentes documentados a lo largo de julio y principios del año. Los cazas franceses, que completaron una estancia de cuatro meses al mando de la Misión #71 de Vigilancia Aérea del Báltico de la OTAN desde la Base Aérea de Šiauliai, Lituania (del 1 de abril al 31 de julio), calificaron el despliegue de "intenso" e informaron de haber realizado 39 Alpha Scrambles (despegues por alerta real) y 69 Tango Scrambles (misiones de entrenamiento) durante su rotación .
El aumento de más del 250% en las intercepciones de cazas de la OTAN en julio de 2026 no fue una fluctuación aleatoria. Fue el resultado de una campaña deliberada rusa de vuelos militares no anunciados y sin transpondedor, así como de ataques con misiles cerca y dentro del espacio aéreo de la OTAN —impulsada por la guerra en Ucrania. La respuesta de la Alianza incluyó una actualización histórica de la misión en el Báltico, que pasó de ser de "vigilancia" a "defensa aérea", lo que marca una escalada significativa en la arquitectura de seguridad posterior a 2022 en el flanco este de la OTAN.