A principios de agosto de 2026, el precio del cobre se disparó hasta situarse a menos del 1% de su máximo histórico, impulsado por una poderosa combinación de interrupciones en la oferta, una demanda voraz de inteligencia artificial (IA) y energías verdes, inventarios al límite y distorsiones geopolíticas y comerciales. A continuación, desglosamos los factores clave, los hitos de precios y las señales de advertencia técnica.
Los grandes impulsores de la demanda
- El boom de la IA y los centros de datos — La construcción de infraestructura para IA se ha convertido en una fuente masiva de demanda de cobre. Los centros de datos requieren enormes cantidades del metal para cableado eléctrico, sistemas de refrigeración e infraestructura eléctrica. Los precios se han disparado en parte porque "la sólida demanda anticipada de los centros de datos necesarios para la inteligencia artificial" se percibe como estructural y de largo plazo
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- Transición hacia energías verdes — La rápida expansión de la energía solar fotovoltaica, el almacenamiento de energía y la producción de vehículos eléctricos sigue consumiendo volúmenes récord de cobre
. Se espera que esta demanda estructural persista durante años a medida que la electrificación se acelera.
- Repunte de la demanda china — El principal consumidor del mundo, China, registró en julio de 2026 su nivel más alto de importaciones de cobre refinado en nueve meses, lo que desencadenó una nueva ola de compras en la Bolsa de Metales de Londres (LME)
. Los compradores chinos también han estado aprovechando las caídas de precio para acumular existencias durante todo el año .