El repunte fue la respuesta de los mercados a una combinación de factores: el avance de Wall Street ante las expectativas de una bajada de tipos de la Reserva Federal estadounidense, la recuperación de los valores tecnológicos vinculados a la inteligencia artificial y las compras de oportunidad después de varias sesiones débiles.
Unos datos débiles de empleo en Estados Unidos elevaron al 91,9% la probabilidad de que la Reserva Federal recortara los tipos en su reunión de septiembre, frente al 63,1% de una semana antes, según las expectativas recogidas por la herramienta FedWatch de CME Group .
El cambio de perspectivas impulsó la renta variable estadounidense: el S&P 500 registró su mayor subida desde mayo y el Nasdaq avanzó un 2,59%, dejando un tono positivo para la apertura de los mercados asiáticos .
Los parqués japonés y surcoreano habían acumulado descensos en las sesiones anteriores. Con las valoraciones más atractivas, los inversores aprovecharon para comprar acciones que habían quedado rezagadas, una estrategia conocida como dip-buying o compra de las caídas .
Los buenos resultados de varias compañías tecnológicas estadounidenses, entre ellas Meta y Palantir, reavivaron el entusiasmo por la inversión en inteligencia artificial. El efecto se trasladó a los fabricantes de chips y a otras empresas asiáticas expuestas a la cadena de suministro de la IA .
El mercado también recibió con optimismo los avances tecnológicos en memorias, incluido el lanzamiento de estándares de High Bandwidth Flash y de tecnologías avanzadas de memoria QLC 3D NAND, según los informes citados .
La bolsa surcoreana fue la gran protagonista de la sesión. Además del tirón de los semiconductores, el ánimo inversor mejoró por la menor preocupación sobre las propuestas de reforma fiscal y por las expectativas de un posible alivio de los tipos de interés nacionales.
Los inversores extranjeros compraron acciones surcoreanas por un importe neto de 291.900 millones de wones, mientras que las instituciones adquirieron 94.500 millones de wones. En cambio, los inversores particulares vendieron títulos por 471.800 millones de wones .
Las cifras del KOSPI varían según el momento de la sesión y la fuente: algunos informes situaron la subida en torno al 4%, mientras que otros recogieron un avance de cierre cercano al 1,6% para el índice en la jornada del 5 de agosto. La referencia del 4,51% corresponde al fuerte movimiento intradía citado en varios reportes .
La recuperación no se limitó a los semiconductores. Los sectores de salud y finanzas también registraron ganancias, mientras que seguros, electricidad y gas, banca de inversión y construcción se situaron entre las áreas que avanzaron en la sesión .
El Nikkei 225 siguió la estela de Wall Street y de Seúl. Las compañías relacionadas con la inteligencia artificial y los semiconductores encabezaron las compras.
La subida del Nikkei también presenta diferencias entre fuentes, que sitúan el avance entre el 2,66% y cifras superiores dependiendo de si se mide la apertura, el máximo de la sesión o el cierre .
El petróleo se estabilizó después de tres sesiones consecutivas de descensos. Esa pausa redujo parte de la presión sobre los mercados de acciones, aunque los inversores siguieron atentos a los riesgos geopolíticos y a la evolución de la oferta .
La jornada fue, sobre todo, un rebote concentrado en los valores tecnológicos y de semiconductores. Las apuestas por una Fed más flexible abarataron las perspectivas de financiación, mientras que los resultados empresariales renovaron la confianza en el gasto mundial en inteligencia artificial.
En resumen, el repunte del 5 de agosto combinó expectativas de recortes de tipos, compras tras las caídas y renovado apetito por la IA. Corea del Sur destacó por el empuje del KOSPI y las compras de inversores extranjeros e institucionales; Japón siguió de cerca gracias a SoftBank y a sus empresas vinculadas a los chips.