El esquema financiero contempla:
La convocatoria se cerrará el 12 de noviembre de 2026. EuroHPC evaluará las propuestas y las decisiones sobre los proyectos seleccionados se esperan para principios de 2027. Tras la firma de los contratos, las instalaciones deberán empezar a operar en un plazo máximo de 18 meses .
El objetivo estratégico es crear una base de computación bajo control europeo. Así, las empresas emergentes y los equipos de investigación del continente podrían entrenar modelos avanzados de IA en Europa, en lugar de depender principalmente de servicios en la nube y centros de datos estadounidenses o chinos .
El interés inicial apunta a una competencia intensa: una convocatoria previa, no vinculante, recibió 76 muestras de interés para 60 emplazamientos en 16 Estados miembros .
La segunda iniciativa intenta cerrar lo que en el mundo de las empresas emergentes se conoce como “brecha de crecimiento” o scaleup gap. Europa cuenta con financiación para crear compañías, pero dispone de menos capital paciente y de gran volumen cuando esas empresas necesitan expandirse internacionalmente, construir fábricas o comercializar tecnologías complejas.
Esa carencia puede llevar a compañías prometedoras a buscar sus siguientes rondas en Estados Unidos y, en algunos casos, a trasladar allí su estructura corporativa .
El Scaleup Europe Fund quedó plenamente operativo el 4 de agosto de 2026, después de que la Comisión Europea completara los trámites legales. La firma sueca de capital privado EQT AB, elegida en mayo tras un proceso competitivo en el que también participaron firmas como Atomico y Eurazeo, ejercerá como gestora .
Sus características principales son:
El fondo anunció su primera inversión el 5 de agosto de 2026, en la empresa finlandesa de satélites ICEYE, una señal de que el vehículo comenzó a desplegar capital poco después de su puesta en marcha .
Las dos iniciativas no son idénticas, pero están diseñadas para reforzarse mutuamente.
Las AI Gigafactories buscan resolver el problema del acceso a la potencia de cálculo necesaria para entrenar modelos avanzados. El Scaleup Europe Fund pretende solucionar el problema que aparece después: encontrar rondas suficientemente grandes para contratar personal, entrar en nuevos mercados y competir a escala mundial.
En teoría, una empresa europea podría entrenar sus modelos en infraestructura europea y, cuando llegue a una fase de expansión, obtener una ronda de crecimiento liderada desde Europa. La apuesta es que no tenga que trasladarse al otro lado del Atlántico para conseguir ninguna de las dos cosas.
La coincidencia entre ambas iniciativas es especialmente clara en áreas como la IA, la computación cuántica y otros campos de tecnología profunda. Son sectores que requieren mucho capital, equipos especializados y ciclos de desarrollo más largos que los de una empresa de software convencional.
Por eso, el plan europeo intenta actuar sobre toda la cadena: desde la infraestructura para investigar y entrenar sistemas hasta la financiación necesaria para convertirlos en negocios globales.
El fondo de crecimiento tiene un objetivo de 5.000 millones de euros, mientras que el programa de AI Gigafactories aspira a movilizar aproximadamente 30.000 millones entre fondos públicos y capital privado . En conjunto, la cifra anunciada se sitúa en torno a los 35.000 millones de euros, aunque no todo ese volumen corresponde a inversión pública directa.
El reto será convertir los anuncios en instalaciones operativas y rondas de financiación capaces de cambiar las decisiones de las empresas. Si la ejecución cumple los plazos, Bruselas habrá creado dos herramientas para atacar una misma fuga: la de compañías europeas que encuentran en Estados Unidos o Asia la infraestructura y el capital que no siempre encuentran en casa.