El 2 de junio de 2026, el presidente Donald Trump firmó la orden ejecutiva «Promoting Advanced AI Innovation and Security». El texto pide a varias agencias federales que alcancen acuerdos voluntarios con los principales desarrolladores de IA para evaluar, antes de su lanzamiento, las capacidades de ciberseguridad de sus modelos más avanzados .
La orden prohíbe crear un sistema obligatorio de licencias o una nueva autoridad reguladora específica para la IA . En su lugar, instruye a los departamentos del Tesoro, Defensa, Comercio y Seguridad Nacional a negociar acuerdos de evaluación con los desarrolladores . Las empresas que se incorporen al programa deberían prever que el Gobierno tenga acceso a sus modelos durante un periodo de hasta 30 días antes de la publicación .
Pero el alcance del programa es más estrecho de lo que su nombre podría sugerir: las pruebas definitivas se enfocan en medir la capacidad de los modelos para hackear sistemas o facilitar ciberataques, no en una auditoría general de sesgos, seguridad o impactos sociales .
Un modelo de pesos abiertos permite acceder públicamente a sus componentes esenciales. Los usuarios pueden descargarlo, adaptarlo y ejecutarlo en sus propios servidores, en lugar de depender exclusivamente de la plataforma del fabricante.
En una reunión celebrada en la Casa Blanca el 4 de agosto de 2026, asesores de Trump comunicaron a desarrolladores de IA que estos modelos no pasarían por las pruebas voluntarias. Según personas familiarizadas con las conversaciones, la exención también se aplicará a modelos de pesos abiertos desarrollados en China .
En el encuentro participaron representantes de Meta, Anthropic, Google, Nvidia y OpenAI, de acuerdo con cinco fuentes conocedoras de las discusiones . La reunión se produjo después de que OpenAI y Anthropic revelaran que herramientas de IA suyas habían vulnerado sistemas de otras empresas, lo que aumentó la preocupación de legisladores estadounidenses sobre el posible uso de modelos avanzados para realizar o facilitar ciberataques .
Los críticos sostienen que dejar fuera a la IA de pesos abiertos crea un vacío importante. Estos modelos pueden descargarse y modificarse libremente, lo que podría facilitar su uso malicioso, mientras que los sistemas propietarios suelen incorporar barreras y controles diseñados por sus desarrolladores .
El director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, ha argumentado que los modelos de pesos abiertos son más difíciles de mantener seguros porque, una vez publicados, el desarrollador pierde el control sobre la forma en que se utilizan .
El marco sometería a un mayor escrutinio a los principales modelos propietarios de laboratorios estadounidenses, pero no a los modelos de pesos abiertos —incluidos los chinos— que compiten con ellos . Por eso, algunos actores temen que las empresas estadounidenses de vanguardia carguen con más costes y restricciones que sus rivales internacionales.
Los detractores de este enfoque también apuntan al riesgo de «captura regulatoria»: unas normas presentadas como medidas de seguridad podrían terminar consolidando la posición de las grandes compañías, al hacer más difícil que competidores pequeños lancen sus propios modelos .
La definición de qué se considera un «modelo de frontera cubierto» dependerá de umbrales establecidos mediante un proceso clasificado de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA). Como esos criterios no serán plenamente visibles para los desarrolladores, existe incertidumbre sobre qué modelos podrían quedar sujetos a revisión en el futuro .
OpenAI y Anthropic han advertido a los responsables políticos sobre los riesgos de los modelos de pesos abiertos más potentes, una postura que podría favorecer un mayor escrutinio de sus competidores de código abierto .
Sin embargo, críticos como David Sacks, asesor de la Administración Trump, sostienen que estos laboratorios también actúan movidos por intereses comerciales: una regulación más estricta para los modelos abiertos podría proteger a las empresas ya dominantes .
Meta y Nvidia se benefician directamente de la decisión, ya que sus modelos Llama y Nemotron permanecerán fuera del marco de pruebas .
Casi 200 empresas, entre ellas Proton y Y Combinator, pidieron a la Administración Trump que no limite el acceso a modelos chinos de pesos abiertos. Su argumento es que una restricción de ese tipo podría perjudicar a la próxima generación de startups estadounidenses .
La recién creada Little Tech Association envió cartas al presidente Trump, al secretario de Comercio Howard Lutnick y a otros funcionarios para defender esa posición .
The New York Times describió la trayectoria de la Administración Trump como un «latigazo» para Silicon Valley: primero retiró medidas de seguridad de la etapa de Biden, después presentó un marco voluntario y finalmente excluyó de él a los modelos de pesos abiertos .
El resultado es un panorama difícil de interpretar para la industria. Saif Khan, antiguo asesor de la Administración Biden en tecnología emergente, calificó el nuevo sistema de la Casa Blanca como «opaco, casi basado en sensaciones» y afirmó que podría resultar más perjudicial para el sector de la IA que una regulación tradicional .