El Niño de 2026 se intensifica: ¿se acerca un evento histórico?
El Niño ya está confirmado y se intensifica: NOAA estima un 81% de probabilidad de que entre octubre y diciembre alcance una intensidad que lo sitúe entre los mayores eventos registrados desde 1950 [1][2]. La región Niño 3.4 pasó de +0,7 °C el 11 de junio a +1,4 °C a finales de julio, una tasa de calentamiento oceán...
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El Niño ya está confirmado y se intensifica: NOAA estima un 81% de probabilidad de que entre octubre y diciembre alcance una intensidad que lo sitúe entre los mayores eventos registrados desde 1950 [1][2].
La región Niño 3.4 pasó de +0,7 °C el 11 de junio a +1,4 °C a finales de julio, una tasa de calentamiento oceánico excepcionalmente rápida [4].
El fenómeno ocurre sobre un calentamiento de origen humano de aproximadamente 1,3 °C, lo que amplifica sus efectos y aumenta el riesgo de récords de temperatura, sequía e incendios [4][10].
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El Niño de 2026 ya no es solo una posibilidad en los modelos: el fenómeno está confirmado y gana fuerza con rapidez. A finales de julio, la temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 —la referencia habitual para medir la intensidad de El Niño— llegó a +1,4 °C sobre el promedio, frente a +0,7 °C apenas seis semanas antes .
La atmósfera también está respondiendo. El escenario que analizan ahora los científicos no es si habrá un episodio importante, sino hasta dónde puede llegar y qué consecuencias tendrá en un planeta que ya parte de una base de calor excepcionalmente alta.
¿Qué tan fuerte es el El Niño de 2026?
El Centro de Predicción Climática de la NOAA confirmó en su actualización del 31 de julio que las condiciones de El Niño están presentes y seguirán fortaleciéndose hasta finales de año. La agencia calcula una probabilidad del 97% de que el fenómeno persista hasta comienzos de la primavera de 2027.
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¿Cuál es la respuesta corta a "El Niño de 2026 se intensifica: ¿se acerca un evento histórico?"?
El Niño ya está confirmado y se intensifica: NOAA estima un 81% de probabilidad de que entre octubre y diciembre alcance una intensidad que lo sitúe entre los mayores eventos registrados desde 1950 [1][2].
¿Cuáles son los puntos clave a validar primero?
El Niño ya está confirmado y se intensifica: NOAA estima un 81% de probabilidad de que entre octubre y diciembre alcance una intensidad que lo sitúe entre los mayores eventos registrados desde 1950 [1][2]. La región Niño 3.4 pasó de +0,7 °C el 11 de junio a +1,4 °C a finales de julio, una tasa de calentamiento oceánico excepcionalmente rápida [4].
¿Qué debo hacer a continuación en la práctica?
El fenómeno ocurre sobre un calentamiento de origen humano de aproximadamente 1,3 °C, lo que amplifica sus efectos y aumenta el riesgo de récords de temperatura, sequía e incendios [4][10].
81% de probabilidad de que el episodio alcance una intensidad que lo coloque entre los mayores El Niños del registro histórico desde 1950, según el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos .
66% de probabilidad de que llegue a la categoría informal de “super El Niño”, definida por un índice Niño 3.4 igual o superior a +2,0 °C, de acuerdo con la perspectiva de NOAA publicada en mayo .
23 de 26 modelos incluidos en el consenso de pronósticos apuntan a que se alcanzará ese umbral antes de que termine el año .
El climatólogo Zeke Hausfather revisó en julio 667 simulaciones de 14 modelos estacionales y describió el escenario como un posible evento de El Niño “capaz de romper récords” . Investigadores consultados por Nature señalaron que el fenómeno podría convertirse en el mayor de al menos los últimos 150 años .
Aun así, se trata de proyecciones, no de un récord ya establecido. La intensidad máxima solo podrá evaluarse cuando las anomalías cálidas se mantengan durante el periodo requerido y se conozca la evolución completa del episodio.
¿Puede 2026 superar a 2024 como el año más caluroso?
El Niño está llegando en un momento en que la temperatura global ya se encuentra en niveles extraordinarios. Entre enero y junio de 2026, la temperatura media de la superficie terrestre fue la tercera más alta en un registro de 177 años: +1,14 °C respecto de la línea de referencia .
La duda principal es cuándo alcanzará su máxima intensidad el fenómeno. Si el pico se produce suficientemente pronto, podría elevar el promedio anual de 2026 por encima del récord de 2024. Si el calor oceánico tarda más en trasladarse a la atmósfera y a la superficie terrestre, 2027 podría ser el año más extremo.
Las previsiones no son idénticas:
Carbon Brief calcula una probabilidad del 35% de que 2026 establezca un nuevo récord anual de temperatura, casi el doble de su estimación de cuatro meses antes .
El equipo de James Hansen, de la Universidad de Columbia, sostiene que 2026 está encaminado a ser el año más caluroso del registro instrumental, a partir de un método basado en la física del sistema climático .
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) estima una probabilidad del 86% de que al menos uno de los próximos cinco años supere el récord global actual; 2027 aparece como un posible año de máximo impacto .
Un análisis más prudente de Carbon Brief situó a 2026 como el segundo año más cálido, con un 19% de probabilidad de superar a 2024 .
La diferencia entre las estimaciones depende, en buena medida, de cómo cada conjunto de datos representa el momento del pico de El Niño. En los datos de NASA y Berkeley Earth, las probabilidades de superar el récord de 2024 se acercan a dos de cada tres; en ERA5 rondan dos de cada diez y en la reconstrucción JRA-3Q, una de cada diez .
La Amazonía, frente a una nueva prueba de resistencia
La Amazonía es uno de los ecosistemas más expuestos porque todavía no se ha recuperado por completo de la sequía de 2023-2024.
Un bosque que llega debilitado
Un estudio publicado en PNAS en abril de 2026 calculó que el 53,7% de las áreas de bosque intacto afectadas por aquella sequía todavía no se habrá recuperado siete años después. La pérdida de biomasa reduce la capacidad del bosque para reciclar agua y conservar las condiciones de humedad que sostienen su propio microclima.
Además, investigaciones lideradas por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE) indican que la Amazonía brasileña ya registra temporadas secas más largas y cambios en las lluvias que antes se proyectaban para las décadas de 2030 y 2040 .
Más calor, menos agua y mayor riesgo de incendios
Durante el El Niño de 2023-2024, las temperaturas amazónicas llegaron a situarse entre 2 °C y 4 °C por encima del promedio histórico del bosque. Un episodio todavía más intenso podría llevar algunas zonas a umbrales críticos.
El riesgo se concentra especialmente en la Amazonía nororiental, el norte de Brasil, Colombia y Venezuela, donde podrían combinarse condiciones más secas, incendios forestales extremos y una caída acelerada del nivel de los ríos . Para las poblaciones que dependen del transporte fluvial y de los recursos de la cuenca, los ríos bajos agravan los efectos de la sequía.
Brasil ha aumentado el presupuesto destinado a combatir incendios y ha contratado un número récord de bomberos federales ante la posibilidad de una sequía extrema . Por su parte, la colaboración World Weather Attribution advirtió que 2026 podría convertirse en un año sin precedentes para los incendios a escala mundial .
El Niño no explica por sí solo el calentamiento
El Niño es un fenómeno natural y cíclico del sistema océano-atmósfera del Pacífico. Pero en 2026 se desarrolla sobre un calentamiento de fondo de aproximadamente 1,3 °C causado por la actividad humana. Esa combinación hace que un episodio de El Niño pueda elevar las temperaturas globales más que un fenómeno de intensidad comparable en el pasado .
El regreso del fenómeno apenas tres años después del episodio anterior también resulta inusual. El equipo de Hansen plantea que el calentamiento de fondo podría estar modificando la dinámica del ciclo ENSO —la oscilación de El Niño y La Niña— .
El cambio climático, además, vuelve menos previsibles las conexiones tradicionales entre El Niño y el clima regional. Expertos de la Oficina Australiana de Meteorología señalaron en junio que sus efectos son cada vez más difíciles de anticipar y que algunos patrones habituales están cambiando .
La OMM y distintas agencias de Naciones Unidas subrayan una diferencia esencial: El Niño puede aportar un impulso temporal al calor, pero son décadas de emisiones humanas las que han elevado la temperatura de base y hacen que incluso un El Niño moderado resulte más peligroso .
El llamado de los científicos: prepararse antes del pico
La ventana para actuar se está estrechando. Varias instituciones han pedido medidas anticipadas en lugar de esperar a que los impactos se manifiesten:
La OMM activó sus alertas sobre El Niño el 2 de junio y pidió reforzar los sistemas de alerta temprana ante temperaturas superiores a lo normal “prácticamente en todas partes” .
Las agencias de la ONU, entre ellas la FAO y el Programa Mundial de Alimentos, advirtieron que millones de personas que ya enfrentan hambre, desplazamiento y dificultades económicas podrían sufrir un nuevo golpe climático .
El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea recomendó medidas de adaptación para proteger la seguridad alimentaria, los recursos hídricos, los sistemas de salud y la gestión del riesgo de desastres .
NOAA y el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos señalaron que aumenta el riesgo de un evento histórico capaz de intensificar fenómenos meteorológicos extremos, mientras se reduce el tiempo disponible para prepararse .
World Weather Attribution y otros investigadores piden acelerar las inversiones en adaptación, especialmente en las regiones tropicales donde pueden coincidir calor extremo, sequía e incendios .
El secretario general de la ONU, António Guterres, resumió el riesgo con una advertencia contundente: “Las condiciones de El Niño echarán combustible al fuego de un mundo en calentamiento. Los impactos serán aún más intensos, llegarán más lejos y cruzarán fronteras con una velocidad devastadora” .
En resumen
El El Niño de 2026 se está intensificando con una rapidez poco habitual. NOAA calcula un 81% de probabilidad de que alcance una intensidad comparable a la de los mayores episodios registrados y existe un potencial considerable de que llegue a la categoría de “super El Niño” .
El fenómeno podría ayudar a que 2026 supere a 2024 como el año más caluroso, aunque varias proyecciones señalan que 2027 podría registrar el impacto máximo. La Amazonía enfrenta el riesgo más inmediato entre los ecosistemas analizados: llega debilitada por la sequía anterior y podría sufrir nuevas pérdidas de agua, biomasa y cobertura forestal, además de incendios más intensos.
La señal central de los científicos es clara: El Niño puede ser natural, pero sus consecuencias actuales están amplificadas por el calentamiento causado por el ser humano. Por eso la prioridad no es solo pronosticar el pico del fenómeno, sino preparar desde ahora a las comunidades, los sistemas de agua, la agricultura, la salud pública y los territorios forestales más vulnerables.
cnn.com
El Niño is coming faster than expected and chances are rising that it will be historically strong