La raíz más profunda de la venta masiva fue una crisis de confianza en la narrativa del gasto en IA. Tras meses de enormes inversiones de capital por parte de las grandes tecnológicas y los proveedores de la nube, los inversores empezaron a preguntarse si los rendimientos se materializarían con la rapidez esperada . Surgió la preocupación de que parte del gasto en infraestructura de IA se estuviera financiando a través de un bucle circular: empresas que invertían en los productos de otras sin que hubiera una demanda clara del usuario final. Como describió Bloomberg, "la apuesta unidireccional en acciones de semiconductores que ha definido los mercados de renta variable este año se está desmoronando" mientras los inversores cuestionan "si el torrente de gasto en inteligencia artificial continuará" .
Un punto de inflexión llegó el 28 de julio, cuando surgieron informes de que una empresa china respaldada por el Estado había comenzado la producción en masa de máquinas de litografía ultravioleta profunda (DUV) por inmersión, una herramienta crucial para la fabricación avanzada de chips que hasta ahora estaba restringida por los controles de exportación . Esto desencadenó una venta masiva brutal en las acciones asiáticas de chips de memoria: Samsung llegó a caer un 9,5% y SK Hynix un 10,9% en una sola sesión . El miedo generalizado era que China estaba cerrando la brecha tecnológica más rápido de lo previsto, amenazando el poder de fijación de precios y la cuota de mercado de gigantes como Samsung, SK Hynix, Micron y TSMC.
El KOSPI de Corea del Sur fue el más golpeado, registrando una caída mensual del 28,9% —superando su récord de caída del 23,1% durante la crisis financiera mundial de 2008 e incluso superando la caída del 22,9% del Nasdaq durante el estallido de la burbuja tecnológica en 2000 . Las acciones de chips de memoria, que habían liderado el repunte de la IA, estuvieron en el epicentro de la debacle.
Para la semana del 2 de agosto, las acciones globales de chips experimentaron un rebote parcial. TSMC subió un 3,9%, Foxconn sumó un 4,9% y otros fabricantes asiáticos de chips recuperaron parte del terreno perdido . Sin embargo, la recuperación fue tentativa y volátil.
Los analistas de Wall Street están profundamente divididos sobre lo que viene:
Los riesgos persistentes siguen ahí. El SOX entró en territorio de mercado bajista (más del 20% por debajo de su pico de junio) . El patrón de "comprar en la caída" que había funcionado en correcciones anteriores de 2025 fue menos fiable esta vez, ya que las preocupaciones estructurales sobre el retorno de la inversión en IA y la competencia china eran más profundas .
Los gobiernos a ambos lados del Atlántico han respondido acelerando los programas de subvenciones y los controles de exportación, aunque ninguna medida política abordó directamente la venta masiva del mercado.
Unión Europea: La Comisión Europea propuso la "Ley de Chips 2.0" a principios de junio de 2025, como continuación de la Ley Europea de Chips original, con el objetivo de reforzar la capacidad de fabricación de semiconductores en Europa . El 14 de julio, la Comisión aprobó 659 millones de euros en ayudas estatales alemanas para cuatro nuevas instalaciones de semiconductores . Sin embargo, un informe financiado por la UE publicado el 2 de julio advirtió que el sector europeo de chips se enfrenta a un "futuro sombrío" debido a los controles de exportación chinos, la dependencia tecnológica de Estados Unidos y las debilidades estructurales internas .
Estados Unidos: La administración Biden había impuesto nuevos aranceles a la importación de semiconductores en enero de 2025 . A mediados de julio, un funcionario del Departamento de Comercio de EE.UU. advirtió que se avecinan "más medidas regulatorias sobre chips e IA" . La propuesta Ley MATCH ampliaría los controles de exportación a los equipos de fabricación de chips de generaciones anteriores vendidos a China, lo que ha provocado el rechazo de los fabricantes de chips europeos que dependen de esas ventas .
Telón de fondo geopolítico: La venta masiva se produjo en medio del aumento de las tensiones tecnológicas entre Estados Unidos y China. El CSIS advirtió que tanto EE.UU. como la UE siguen "fuertemente dependientes de los chips fabricados en Taiwán" y se enfrentarían a una "disrupción económica catastrófica" si un conflicto entre China y Taiwán cortara las exportaciones de semiconductores de la isla .
El desplome de los chips en julio de 2025 fue, fundamentalmente, una crisis de confianza en la narrativa del gasto en IA —amplificada por el sorprendente avance de China en litografía, los temores de exceso de oferta de chips de memoria y el violento desmoronamiento de la operativa especulativa de la IA. A principios de agosto se produjo un rebote parcial, pero los analistas siguen divididos sobre si se trata de una oportunidad de compra o de un cambio estructural. Los inversores deben estar atentos a los resultados del segundo trimestre de las grandes tecnológicas, a la evolución de las capacidades chinas de fabricación de chips y a cualquier medida política desde Washington o Bruselas que pueda reconfigurar el panorama competitivo.