Rezaei sostuvo que los objetivos ya estaban identificados y que los misiles habían sido cargados. Sin embargo, no presentó pruebas públicas de esos preparativos y no existe confirmación independiente de que el plan hubiera llegado a una fase operativa .
Según el relato difundido por Teherán, el detonante fue un ataque ucraniano contra un buque iraní en el mar Caspio, ocurrido alrededor del 25 de julio de 2026 . Las informaciones disponibles describen la embarcación como un barco comercial o mercante; una fuente vinculada a la agencia iraní Fars afirmó que un miembro de la tripulación murió en el incidente .
Algunas versiones indicaron que el buque transportaba cargamento militar entre Irán y Rusia, aunque los detalles sobre su misión y sobre el ataque siguen sin estar plenamente establecidos .
La respuesta que Rezaei describió habría sido directa: identificar tres emplazamientos en territorio ucraniano y preparar una ofensiva de represalia. La frase atribuida al funcionario —«teníamos los objetivos identificados y los misiles cargados»— buscaba subrayar que la amenaza, según Teherán, no era meramente retórica .
Rezaei afirmó que Ucrania reconoció el ataque como un error y pidió disculpas a Irán. Después de esa comunicación, dijo, las autoridades iraníes decidieron suspender la operación contra los tres objetivos .
«Estábamos preparados para atacar tres objetivos en Ucrania, pero después de que el país se disculpara cancelamos el ataque», declaró Rezaei, según los medios que reprodujeron la entrevista .
La versión iraní presenta la decisión como una salida diplomática de último momento: Teherán habría conservado la opción militar, pero optó por comprobar la explicación ucraniana antes de responder. No obstante, las autoridades ucranianas no han confirmado públicamente que emitieran una disculpa por un ataque deliberado, y no se ha aportado evidencia independiente que permita verificar todos los elementos del relato iraní .
El anuncio no ocurre de manera aislada. Llega mientras la guerra entre Estados Unidos e Irán se prolonga desde hace más de cinco meses, aproximadamente desde marzo de 2026 . La posibilidad de que la crisis se extienda hacia el Caspio y Europa oriental añade otra dimensión a un conflicto que ya afecta a las rutas marítimas y a la seguridad energética.
En paralelo, el presidente estadounidense Donald Trump ha anunciado en varias ocasiones que suspendía ataques previstos contra Irán. El anuncio más reciente mencionado en las fuentes se produjo el 2 de agosto, cuando Trump dijo que Teherán y otros países de Oriente Medio habían pedido más tiempo para la diplomacia .
La Casa Blanca había estudiado planes para ataques de gran escala contra la infraestructura energética iraní, aunque Trump no había dado la autorización definitiva, según informes citados por medios internacionales . El 3 de agosto, el presidente estadounidense afirmó que las negociaciones con Irán estaban a punto de comenzar y que ambos bandos habían pausado sus ataques para crear «espacio para la diplomacia» .
El paralelismo es llamativo: en un caso, Irán dice haber frenado una represalia contra Ucrania después de recibir una señal diplomática; en el otro, Trump ha presentado la diplomacia como motivo para posponer ataques contra Irán. En ambos escenarios, la amenaza militar funciona también como instrumento de presión en la mesa de negociación.
Los mercados energéticos han reaccionado con rapidez a cada anuncio de escalada o pausa. Entre el 2 y el 3 de agosto, después de que Trump cancelara los ataques previstos, los futuros del Brent cayeron un 4,4 %, hasta alrededor de 84 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) bajó un 4,5 %, hasta aproximadamente 81 dólares .
Los precios ya habían retrocedido entre un 4 % y un 5 % en julio tras pausas similares, y habían subido con fuerza cuando aumentaron las tensiones en torno al estrecho de Ormuz . Ese paso marítimo conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y es una de las rutas críticas para el transporte mundial de crudo.
La sensibilidad del mercado se explica por el impacto de la guerra sobre el transporte marítimo. Cualquier amenaza de cierre o restricción en Ormuz eleva el riesgo de interrupciones en el suministro; cualquier señal de negociación o reapertura tiende a reducir la prima geopolítica incorporada en el precio del petróleo .
La supuesta operación contra Ucrania sugiere, al menos según el relato de un alto funcionario iraní, que Teherán estaba dispuesto a considerar una respuesta fuera del escenario principal de la guerra con Estados Unidos. El mar Caspio y Europa oriental aparecen así como posibles espacios de presión dentro de una postura militar de varios frentes.
Pero la falta de confirmación independiente obliga a mantener cautela. Lo que sí está documentado es la declaración de Rezaei y la forma en que fue difundida por medios estatales o vinculados al Estado iraní .
A comienzos de agosto de 2026 no se había alcanzado un acuerdo de paz formal. Las sucesivas cancelaciones de ataques apuntaban a un conflicto suspendido entre la negociación y la escalada: una nueva concesión diplomática podría contenerlo, pero un incidente mal interpretado también podría abrir una fase mucho más peligrosa.