Los estudiantes que abrieron su primera cuenta en sexto curso, entre los 11 y 12 años, obtuvieron resultados significativamente peores que quienes esperaron hasta noveno curso, entre los 14 y 15 años, o más tarde .
En octavo curso, cuando tenían aproximadamente entre 13 y 14 años, el grupo que empezó antes registró una puntuación inferior en torno a 0,22 desviaciones estándar en italiano y 0,18 en matemáticas . Los investigadores señalan que una diferencia de 0,2 desviaciones estándar equivale aproximadamente a seis meses de aprendizaje escolar .
La brecha no desapareció con el paso de los años. En décimo curso, alrededor de los 15 o 16 años, la diferencia en italiano seguía siendo de 0,22 desviaciones estándar, mientras que la de matemáticas había aumentado hasta 0,27 . Quienes abrieron sus cuentas en séptimo u octavo curso también mostraron desventajas, aunque menores, frente a los estudiantes que esperaron hasta noveno curso o más .
El patrón descrito por los autores es acumulativo: cuanto antes comienza el uso de redes sociales, mayor es el déficit observado en los cursos posteriores. Entre las posibles explicaciones figuran las interrupciones constantes, el tiempo dedicado a las plataformas en lugar de al estudio y la alteración de los hábitos de aprendizaje . Un análisis independiente del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea también relaciona el uso recreativo y no regulado de medios digitales —sobre todo la interacción pasiva en redes sociales y la multitarea— con un peor rendimiento académico, principalmente por distracción y sustitución del tiempo de estudio .
El efecto negativo no fue estadísticamente significativo en las pruebas de inglés .
Los investigadores plantean dos posibles interpretaciones. Por un lado, el inglés es una lengua extranjera en Italia y se aprende principalmente en el aula, donde el contenido de las redes sociales en ese idioma podría generar menos distracciones. Por otro, algunos estudiantes podrían consumir contenidos en inglés en las propias plataformas y compensar parcialmente el tiempo que dejan de dedicar al estudio . Estas explicaciones son hipótesis, no conclusiones demostradas por el estudio .
Los resultados se conocen mientras varios gobiernos endurecen las normas sobre el acceso de menores a las redes sociales:
Los autores describen sus resultados como una evidencia convincente de que la participación temprana en redes sociales perjudica los resultados de aprendizaje y consideran que respaldan el debate sobre los límites de edad . Sin embargo, el diseño del estudio es observacional: compara a quienes comenzaron antes con quienes lo hicieron más tarde mediante modelos de diferencias en diferencias, pero no puede demostrar por sí solo que las redes sociales sean la causa directa de las peores puntuaciones .
También podrían influir otros factores, como diferencias previas en la capacidad de autorregulación, el entorno familiar o los hábitos de estudio .
Lo que sí aparece con claridad es un patrón de dosis-respuesta: cuanto más temprana es la apertura de la cuenta, mayor es la desventaja académica observada en los años siguientes, especialmente en italiano y matemáticas. Para las familias que deciden cuándo permitir la primera cuenta personal, el estudio ofrece un dato concreto —aunque no una regla universal—: esperar hasta al menos los 14 o 15 años se asocia con mejores resultados escolares en esta muestra italiana.