Los datos de eToro muestran una tendencia similar. En una encuesta a 11.000 inversores minoristas de 13 países, el 19% afirmó que ya utiliza herramientas de IA para elegir o modificar inversiones de su cartera, frente al 13% del año anterior. Eso equivale a un aumento del 46% en solo doce meses .
También está creciendo el mercado más amplio del trading algorítmico, aunque las estimaciones varían según qué servicios y tecnologías se incluyan. Distintas firmas sitúan su tamaño mundial en 2026 entre 20.000 y 28.000 millones de dólares . Un informe de TradeAlgo calcula que podría superar los 32.800 millones de dólares este año, con un crecimiento anual compuesto de entre el 13% y el 15% .
Algunas estimaciones sitúan el mercado en 20.230 millones de dólares y otras en 27.170 millones . La diferencia no implica necesariamente una contradicción: cada estudio utiliza una definición distinta del mercado. Según otra estimación, los sistemas basados en IA ya gestionaban cerca del 89% del volumen mundial de negociación en 2025, y el mercado podría alcanzar los 35.000 millones de dólares en 2030 .
El problema aparece cuando se mide el rendimiento, no solo la adopción. Bloomberg siguió 32 competiciones de trading en las que modelos avanzados de OpenAI, Anthropic, Google y xAI recibieron 10.000 dólares cada uno para operar durante dos semanas con acciones tecnológicas estadounidenses .
El resultado fue contundente: la cartera conjunta perdió aproximadamente un tercio de su capital . En los 32 resultados analizados, un modelo solo terminó con ganancias en seis ocasiones .
Los sistemas operaron demasiado, tomaron decisiones radicalmente distintas pese a recibir instrucciones idénticas y no lograron generar rendimientos positivos de forma consistente . En otras palabras, saber procesar grandes cantidades de información no equivale automáticamente a saber gestionar el riesgo en un mercado que cambia constantemente.
El mejor resultado correspondió a Grok 4.20, de xAI, en la prueba en la que el modelo conocía el rendimiento de sus rivales. Realizó solo 158 operaciones, mientras que Qwen, de Alibaba, llegó a 1.418 bajo el mismo aviso . Aun así, el balance general fue desfavorable: la mayoría de los bots perdió dinero .
Una de las principales preocupaciones de los reguladores es el llamado comportamiento gregario: que muchos sistemas reciban datos similares, utilicen objetivos parecidos y terminen tomando decisiones correlacionadas.
La Junta Europea de Riesgo Sistémico advirtió en un informe de diciembre de 2025 que la IA podría generar riesgos para la estabilidad financiera a través de exposiciones comunes, conexiones entre participantes y desinformación capaz de provocar errores de valoración generalizados . Si numerosos agentes reaccionan al mismo titular o a la misma señal, una corrección puede amplificarse rápidamente.
La Reserva Federal de Estados Unidos observó en experimentos de laboratorio que los agentes de IA podían tomar decisiones más “racionales” que las personas cuando actuaban de forma aislada. Sin embargo, también concluyó que una dependencia mayor de las recomendaciones automatizadas podría reforzar el comportamiento gregario en determinadas condiciones . Investigaciones académicas apuntan, además, a que los algoritmos que aprenden de historiales de negociación pueden imitar —e incluso intensificar— sesgos humanos como el seguimiento de la multitud .
El riesgo no se limita a la volatilidad. Una carta enviada en junio de 2026 por congresistas estadounidenses a varias plataformas de intermediación señaló que algunas ofertas de trading mediante agentes de IA advierten expresamente de que sus resultados pueden no ser exactos, completos ni adecuados para cada usuario .
Las propias plataformas también indican que no necesariamente controlan, supervisan, monitorizan, recomiendan ni auditan a esos agentes. Además, reconocen que pueden cometer errores, interpretar mal las instrucciones, utilizar información incompleta o desactualizada y comportarse de manera inesperada .
La Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA), el organismo que supervisa los mercados financieros de la Unión Europea, ya había advertido en marzo de 2025 a los inversores minoristas sobre los riesgos de utilizar IA sin comprender sus limitaciones . Un informe del Senado estadounidense sobre el uso de IA por fondos de cobertura también señaló posibles deficiencias en la información proporcionada a los clientes y riesgos adicionales para la estabilidad del mercado .
La IA no elimina necesariamente los sesgos de los inversores. Un estudio publicado en julio de 2026 sobre inversores minoristas jóvenes identificó comportamientos como seguimiento de la multitud, exceso de confianza y sesgo de confirmación. El estudio también relacionó una mayor confianza en la IA con una menor disciplina inversora .
Otra investigación concluyó que las carteras orientadas por sistemas automatizados pueden mostrar un comportamiento gregario más intenso durante periodos de alta volatilidad . Esto significa que una herramienta que parece ofrecer una opinión independiente podría, en determinadas circunstancias, terminar empujando a muchos usuarios hacia las mismas posiciones.
Las advertencias no son puramente teóricas. A finales de julio de 2026, el fondo de cobertura impulsado por IA Situational Awareness sufrió un episodio grave que obligó a una carrera de 24 horas para rescatar sus posiciones, según Bloomberg . The Wall Street Journal informó también sobre una jornada en la que los bots operaron de forma descontrolada , mientras que Bloomberg vinculó varios problemas de fondos de cobertura basados en IA con la tensión provocada por los resultados de las grandes empresas tecnológicas .
Estos episodios muestran cómo una recomendación defectuosa, una mala interpretación de la información o la reacción simultánea de múltiples sistemas puede convertirse en pérdidas de gran escala.
La democratización de las herramientas cuantitativas es real. Los inversores particulares tienen hoy acceso a capacidades que hace apenas cinco años podían costar millones de dólares a un fondo de cobertura . El mercado de estas soluciones también crece con rapidez.
Pero el rendimiento observado hasta ahora no respalda las promesas más ambiciosas. Incluso modelos avanzados de algunos de los principales laboratorios tecnológicos perdieron dinero en pruebas de trading y mostraron una tendencia a operar en exceso . Al mismo tiempo, los reguladores de Estados Unidos y Europa han alertado sobre el riesgo de comportamiento gregario, las recomendaciones defectuosas y la ausencia de una responsabilidad clara en el trading llevado a cabo por agentes autónomos .
La tecnología puede mejorar con modelos más potentes, mejores datos y controles humanos más sólidos. Por ahora, sin embargo, la distancia entre la publicidad y la evidencia sigue siendo considerable: la IA puede facilitar el acceso al análisis financiero, pero no convierte automáticamente una estrategia arriesgada en una estrategia rentable.