Situational Awareness se había convertido en uno de los grandes ganadores de la carrera bursátil por la infraestructura de IA. Fundado por Leopold Aschenbrenner, un exinvestigador de OpenAI de 24 años, el fondo llegó a gestionar entre 16.000 y 24.000 millones de dólares, según las distintas estimaciones disponibles .
En los seis primeros meses de 2026 obtuvo una rentabilidad extraordinaria del 439 %, impulsada por fuertes posiciones en acciones relacionadas con centros de datos, chips y otra infraestructura necesaria para desarrollar sistemas de IA . Pero esa estrategia estaba acompañada de un elevado endeudamiento.
Cuando las valoraciones tecnológicas comenzaron a corregir en julio, varios intermediarios principales, entre ellos Goldman Sachs y JPMorgan, reclamaron efectivo al fondo . Situational Awareness tenía dos alternativas: conseguir nuevo capital o vender activos. Terminó optando por la segunda, con urgencia .
Reuters informó de que liquidó casi toda su cartera pública en cuestión de días, mientras que The New York Times señaló que el valor de su cartera, compuesta en gran medida por apuestas relacionadas con la IA, se desplomó aproximadamente un 67 % en julio antes de que terminara la venta .
El fondo conservó sus inversiones privadas, incluida su participación en Anthropic, pero su cartera de operaciones con acciones cotizadas quedó prácticamente desmantelada .
El comentarista de CNBC Jim Cramer afirmó que el caso «revela los riesgos ocultos del apalancamiento»: el dinero prestado puede multiplicar las pérdidas y convertir una caída del mercado en ventas forzadas . Forbes llegó a una conclusión similar: cuando demasiado capital se concentra en una sola operación financiada con deuda, la tesis de inversión puede desintegrarse casi de un momento a otro .
El hundimiento no fue completamente inesperado. Un mes antes de la liquidación, en junio de 2026, dos de los gestores de fondos de cobertura más conocidos de China ya habían advertido de que el auge global de las acciones de IA se había convertido en una «superburbuja» insostenible .
Wealspring Asset, cuyo fundador, Yang Dong, es conocido en China por haber identificado el techo del mercado en 2007, comunicó a sus inversores que las acciones globales de IA formaban una «superburbuja» y que «el punto de colapso puede no estar lejos», según una carta vista por Bloomberg .
Por su parte, Shanghai Banxia Investment Management Center afirmó que «el detonante para que estalle la burbuja de la IA ya ha aparecido» y citó la presión sobre el ritmo vertiginoso de crecimiento de los ingresos de Anthropic .
Otros grandes fondos chinos que habían obtenido fuertes ganancias con la IA también empezaron a reducir su exposición a mediados de julio. Algunos avisaron a sus inversores de que estaban en «alerta máxima» ante las señales de que el repunte podía volverse insostenible .
Es el mensaje más contundente. Harry Shen, analista de mercados públicos con sede en Shanghái, repitió tres veces al South China Morning Post: «No utilices apalancamiento». A su juicio, esa es la lección central del desplome .
El endeudamiento no provoca necesariamente una pérdida inicial, pero sí puede hacer que una pérdida asumible se transforme en una liquidación en cadena. Cuando los intermediarios reclaman garantías y el inversor no dispone de efectivo suficiente, la venta deja de ser una decisión estratégica y pasa a ser una obligación.
El veterano inversor bursátil Michael Zhang, también de Shanghái, instó a no «perseguir ciegamente los temas de moda», porque cuando un inversor entra puede ser precisamente el momento en que otros ya están saliendo .
El problema se agrava cuando muchos participantes compran la misma historia de crecimiento y, además, lo hacen con dinero prestado. En ese escenario, un cambio de sentimiento puede provocar una salida simultánea y desplomes mucho más rápidos de lo que sugieren los fundamentos de las empresas .
Las señales de cautela aparecieron también en los flujos de capital. Los operadores chinos deshicieron posiciones apalancadas al ritmo más rápido desde 2016 a mediados de julio .
Algunos fondos que habían ganado mucho con la IA también empezaron a recortar posiciones. El WT China Fund, que había subido un 120 % en la primera mitad del año, perdió un 17 % solo durante los primeros 17 días de julio. El fondo de Keystone Investors Pte, con sede en Hong Kong, cayó un 12 % en el mismo periodo después de avanzar un 63 % en los seis meses anteriores .
La crisis de Situational Awareness se produjo en medio de una venta más amplia. Los fondos de cobertura asiáticos habían disfrutado de rentabilidades de dos y hasta tres dígitos durante la primera mitad de 2026, impulsados por el entusiasmo en torno a la IA y el hardware tecnológico. En julio, muchos quedaron expuestos a la corrección .
En China, instituciones vinculadas al Estado movilizaron una inusual operación de apoyo para estabilizar el mercado, con entradas récord en el ETF ChinaAMC STAR 50, que sigue un índice con una elevada presencia de empresas de chips. El fondo recibió 13.800 millones de yuanes, unos 2.000 millones de dólares, en entradas, una señal interpretada ampliamente como un intento de Pekín de evitar que la caída de las acciones de IA y semiconductores se agravara .
El caso deja una conclusión sencilla, aunque difícil de aplicar cuando los mercados suben: el apalancamiento acelera las ganancias durante el ascenso, pero puede convertir una operación ganadora en una liquidación forzada y devastadora en cuestión de días.