El principal detonante fue el repunte mundial de las acciones vinculadas a la inteligencia artificial después de que Microsoft y Amazon presentaran unos resultados que reavivaron el apetito por el riesgo. A este impulso externo se sumó una temporada de resultados europeos especialmente favorable, capaz de eclipsar —al menos durante la sesión— la incertidumbre monetaria y las tensiones en Oriente Medio .
El movimiento comenzó durante la noche en Estados Unidos. Las acciones de Microsoft se dispararon alrededor de un 15% tras comunicar un sólido crecimiento de Azure y ofrecer una perspectiva positiva. Amazon también avanzó con fuerza después de publicar unos resultados que reforzaron la confianza en el negocio de la nube y en el gasto asociado a la IA .
Microsoft comunicó que sus ingresos del cuarto trimestre fiscal de 2026 aumentaron un 18% interanual, hasta 90.000 millones de dólares, mientras que el beneficio por acción no conforme a los principios contables generalmente aceptados creció un 23%, hasta 4,74 dólares . La reacción del mercado ayudó a disipar el temor de que las grandes inversiones en infraestructura de IA estuvieran creciendo más rápido que la capacidad de las compañías para generar efectivo .
La ola de optimismo se trasladó primero a Asia. El índice surcoreano KOSPI llegó a subir casi un 18%, en su mayor avance diario registrado, mientras SK Hynix se acercaba a una subida del 30% y Samsung Electronics ganaba un 27% . Las bolsas europeas abrieron después siguiendo la misma tendencia .
Las acciones tecnológicas del STOXX 600 subieron un 2,2%, con los fabricantes de chips y los proveedores de equipos para semiconductores al frente . Entre los principales movimientos destacaron:
El repunte se apoyaba en una tendencia más amplia: el sector europeo de semiconductores había ganado un 69% durante el segundo trimestre de 2026. A comienzos de julio, Jefferies también había elevado sus precios objetivos para ASML y STMicroelectronics .
La fortaleza de las cuentas corporativas europeas dio una base adicional al rally tecnológico.
Schneider Electric subió aproximadamente un 11% después de mejorar sus previsiones para 2026, favorecida por la demanda de equipos para centros de datos vinculada a la IA . La compañía espera ahora un crecimiento orgánico de los ingresos de hasta el 13%, frente al 10% anterior, y un avance del EBITA de entre el 14% y el 19%, frente al rango previo del 10%-15% . En el primer semestre, sus ingresos alcanzaron un récord de 21.200 millones de euros, con un crecimiento orgánico del 14% .
Crédit Agricole comunicó unos ingresos trimestrales récord de 7.400 millones de euros. El beneficio neto atribuible al grupo aumentó un 1,4%, hasta 2.050 millones de euros, y el banco anunció un plan de inversión de 500 millones de euros en inteligencia artificial. Sus acciones subieron alrededor de un 2,9% .
Engie ganó aproximadamente un 5% después de superar las expectativas con sus resultados del primer semestre. La energética francesa elevó su previsión anual de EBIT hasta un rango de entre 9.200 y 10.200 millones de euros, respaldada por la fortaleza de la comercialización de gas y el aumento de los ingresos procedentes de las tarifas de las redes eléctricas . Su EBIT del primer semestre fue de 5.300 millones de euros, por encima de los 5.100 millones previstos por los analistas .
La subida fue amplia, pero no uniforme. Melrose Industries cayó un 9,3%, el peor comportamiento del STOXX 600, después de que el propietario de GKN Aerospace informara de un fuerte descenso del beneficio antes de impuestos: 89 millones de libras, frente a 379 millones un año antes . La empresa también advirtió de costes adicionales de entre 25 y 30 millones de libras durante el segundo semestre tras un incidente en sus instalaciones de Garden Grove, California .
Siemens Healthineers retrocedió un 3,3% después de recortar su previsión de ingresos debido a la debilidad persistente de su negocio de diagnóstico .
El nuevo récord no eliminó la cautela de los inversores. Ese mismo día estaba prevista la publicación del dato preliminar de inflación de la eurozona, una referencia que podía influir en la trayectoria de los tipos de interés del Banco Central Europeo .
El BCE afronta un escenario complicado: una inflación que se mantenga elevada podría retrasar las bajadas de tipos, mientras que un crecimiento más débil podría justificar una política monetaria más flexible . Cualquier sorpresa en el dato de precios podía modificar las expectativas del mercado y poner a prueba el avance de las bolsas.
Además, la semana había estado marcada por decisiones de bancos centrales y por las hostilidades en Oriente Medio . El mercado tecnológico también había mostrado una elevada volatilidad, con fuertes ventas en Alphabet y Meta antes de que los resultados de Microsoft y Amazon estabilizaran el ánimo inversor .
El récord del STOXX 600 fue, en esencia, una jornada clásica de apuesta por el riesgo: los buenos resultados de las grandes tecnológicas estadounidenses reavivaron el interés por la IA, el impulso se extendió a los fabricantes asiáticos de semiconductores y terminó llegando a Europa.
La fortaleza de empresas como Schneider Electric, Crédit Agricole y Engie añadió una capa de respaldo local. El movimiento también mostró hasta qué punto la inteligencia artificial se ha convertido en uno de los principales motores de la renta variable europea, especialmente a través de la demanda de chips, centros de datos, redes eléctricas y equipos de automatización.